El chimbicalismo del siglo XXI

Por Venezuela Real - 28 de Marzo, 2007, 21:58, Categoría: Dimensión Social

MARIO VILLEGAS
El Mundo
28 de Marzo de 2007

Es muy peligroso el sindicalismo entregado a un gobierno. Eso parece ser lo que quiere el presidente Hugo Chávez. Cuando juramentó a los propulsores de su nuevo partido, fustigó a quienes defienden la autonomía del movimiento sindical y exigió un sindicalismo unificado al servicio de la revolución, en sintonía con el gobierno y con el líder. ¿Sindicatos obedientes? Chávez se lanzó contra la independencia del movimiento sindical. Se mofó de quienes sostienen que la clase obrera tiene su propia política y recordó que poco después de salir de la cárcel de Yare, dirigentes obreros de izquierda se opusieron a que él participara en una marcha sindical del 1° de Mayo. ¿Y es que acaso Chávez era un trabajador? También cuestionó las divergencias entre el sindicalismo chavista y hasta se quejó de que los sindicatos introducen sus pliegos conflictivos ante el Ministerio del Trabajo sin el conocimiento previo de las autoridades de los respectivos organismos públicos. Tengo la impresión de que el
Tengo hombre lo que quiere es un movimiento sindical gobiernero...Y patronal, porque el Estado es el primer empleador y, por tanto, el primer patrono.

Consustancial a los sindicatos es su capacidad de lucha por una sociedad justa, por la defensa de las libertades democráticas, por la ampliación de los derechos de los trabajadores, por la elevación de las condiciones económicas, sociales y culturales para los trabajadores y sus familiares... El movimiento sindical es una herramienta de lucha política (que no partidista) y reivindicativa de la clase trabajadora.

Quienes tienen o han tenido nexos con el sindicalismo saben que éste siempre ha defendido su independencia respecto a los partidos políticos (incluso al Partido Comunista, que se proclama de la clase obrera), al gobierno, a la iglesia y a los patronos.

Si alguna conducta le hizo daño al movimiento sindical fue justamente aquélla que en buena medida desarrolló el sindicalismo oficialista de la cuarta república y condujo a la complicidad de la dirigencia cetevista con las políticas antiobreras y antipopulares de los gobiernos adeco-copeyanos. Pero hay que admitir que en el plano meramente reivindicativo, al menos la contratación colectiva, con sus altas y sus bajas, fue instrumento para el mejoramiento salarial, tanto en el sector público como en el privado. No es revolucionario aniquilar la independencia, someter al dictado de un Presidente y quitarle su capacidad de lucha política y reivindicativa a la clase obrera y al movimiento sindical. No es ni puede serlo, ni siquiera en países cuyos regímenes son dirigidos por partidos autodenominados de los trabajadores.

Los sindicatos deben ser una herramienta positiva en la construcción de una nueva sociedad, pero no pueden ser domesticados por un gobierno y relegados a la condición de adorno para guardar las apariencias. Precisamente para asegurar la edificación de una sociedad justa es que el sindicalismo debe permanecer activo y en pie de lucha. De allí su necesaria independencia. No tiene por qué un sindicato pedirle permiso a un Presidente, a un ministro, al gerente de una empresa pública, a un gobernador o a un alcalde, para presentar un proyecto de contrato colectivo, introducir un pliego conflictivo y, en caso extremo, ejercer el derecho constitucional a la huelga.

Lo contrario sería un sindicato chimbo. O sea, chimbicatos y chimbicalismo del siglo XXI.

 «la impresión de que el hombre lo que quiere es un movimiento sindical gobiernero. Y patronal, porque el Estado es el primer empleador y, por tanto, el primer patrono de la República»









TOME NOTA
de la dirección del
Nuevo Portal Principal

www.venezuelareal.org

Más información ...

Calendario

<<   Marzo 2007  >>
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31  

Archivos

Suscríbete

Escribe tu email:

Delivered by FeedBurner

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog