La fuga de Lapi

Por Venezuela Real - 7 de Abril, 2007, 18:27, Categoría: Estado de Derecho

El Editorial
EL NACIONAL
07 de Abril de 2007     

Como si los males del mundo fueran pocos, al ministro del Interior y Justicia, Pedro Carreño, le volvió a caer la pesada responsabilidad de cargar la cruz en esta Semana Santa, que para él ha sido un verdadero calvario. No más, en siete días lleva tres graves problemas sobre sus espaldas: la ley seca, la fuga del ex gobernador Eduardo Lapi y, ahora, la libertad condicional que la juez del caso decretó para 29 sospechosos de haber colaborado en la huída del ex mandatario regional, ligado al partido Convergencia, fundado por el antiguo líder de Copei, Rafael Caldera.

En fin, nada peor para el ministro que estos días de asueto durante los cuales soñaba meter en cintura a quienes desacatan los principios de la moderación, las leyes de tránsito e irrespetan la vida de los demás vacacionistas. Las buenas intenciones se han empantanado para desgracia no sólo del funcionario en cuestión, sino del resto del país, que está preocupado por la seguridad en las carreteras y autopistas. Quizás el año que viene la medida se establecerá tomando en cuenta todos los factores que envuelven este complejo problema nacional. En cuanto a la fuga del ex gobernador Eduardo Lapi, el jefe del despacho de Interior y Justicia, no puede sentirse abochornado por este suceso porque el sistema carcelario que él recibió de su compañero de armas y de partido, Jesse Chacón, está literal y estructuralmente en el suelo: es un verdadero colador, por donde sale y entra cualquiera. Lo que menos puede pasar en una cárcel venezolana es que la gente se fugue.

Casi la mitad de los presos lo son en carácter de procesados, es decir, que ni siquiera saben si el delito que cometieron puede llegar a ser penado de acuerdo con la ley. Y si lo fuera, a lo mejor la condena es menor a la cantidad de días que llevan en prisión, es decir, que están legalmente libres, pero burocráticamente presos.

Si a eso se le agrega que todos los meses mueren en refriegas y motines una treintena de reclusos, muchos de ellos a la espera inmediata de la libertad, entonces, nos damos cuenta de que en las cárceles venezolanas funciona un "corredor de la muerte", donde siempre hay un "hombre muerto caminando", es decir, una antesala nacional del infierno, con el perdón de la redundancia. Y si a ver vamos, escapar del infierno es lo que todos los cristianos queremos en la vida.

Al ministro Pedro Carreño le enfureció que la jueza que lleva el caso de la fuga del ex gobernador haya dejado en libertad condicional a los 29 sospechosos de haber, presuntamente, colaborado con la escapatoria. Pues bien: una jueza no puede dictar medidas privativas de libertad sólo porque el Gobierno así lo quiere ni porque así lo desea la Fiscalía. Se supone que ella debe examinar los elementos que tiene a mano y, en función del peso legal de esas pruebas y evidencias, dictar las medidas precautelares que tengan a bien. Esta vez no han sido suficientes y esa no es su culpa. No hay lugar para que un ministro la tilde de "irresponsable". Pecado mortal.





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