El mercado y la revolución

Por Venezuela Real - 17 de Abril, 2007, 10:08, Categoría: Economía

RAMÓN ESCOVAR SALOM
El Nacional
17 de abril de 2007

Venezuela y Cuba son, en este primer tramo del siglo XXI, los únicos agentes fiduciarios de la revolución marxista-leninista y del socialismo real. Registro póstumo de una jornada llena de sangre y frustración que pudo haber salido más airosa si Mikael Gorbachev hubiese culminado la perestroika y, con ella, la supervivencia de la Unión Soviética. El socialismo de Lenin y Stalin no existe en ninguna parte y lo que hoy puede llamarse socialismo, en términos decentes y respetables, es lo que ofrecen las sociedades escandinavas, particularmente Suecia, y lo que logre madurar en Francia o en España y en general en Europa, dejándose espacio para lo que nos revele el futuro en el sur del Pacífico o las naciones del Báltico. En Inglaterra, el partido socialista ha sido históricamente el laborismo, es decir, lo que encarna hoy Tony Blair, quien, antes de ser electo, cuando comenzó el gobierno que dentro de poco terminará, prefirió llamar a su proyecto, junto con algunos intelectuales británicos, "la tercera vía". Así es que socialismo, en el sentido que se invoca en este incierto tiempo venezolano, no lo hay por ninguna parte. Cuba no es socialismo ni revolución. Es escuetamente una tragedia.

En el curso del siglo XX la tensión entre el Estado y el mercado terminó resolviéndose a favor de éste, y del tal desenlace se han extraído algunas apreciaciones y conclusiones falsas o exageradas porque ambos no están situados en extremos opuestos sino complementarios. Los gargarismos revolucionarios no entienden ni admiten este dinamismo y dos fundamentalismos, uno a favor del mercado y el otro en contra, secuestran la calidad y sencillez de los argumentos. Ahora en Venezuela suenan como novedades unas antiguallas que campanea una revolución, la cual es una palabra que ninguna sociedad moderna o posmoderna puede pronunciar sin consecuencias. Las revoluciones son anacronismos en el siglo XXI y la más atrasada y desacreditada es la del socialismo real, marxista-leninista, por ser una estafa intelectual y política.

Venezuela entró en el siglo XX por obra del Estado y del mercado. En 1914 la tecnología petrolera nos trajo las herramientas de la civilización industrial. La república del siglo XIX no tenía raíces en la industria sino en la sociedad rural atrasada posindependencia.

Sobre esa base no era posible el estado constitucional. La relación del mercado y el Estado, a través del petróleo, impulsó el progreso bajo la dictadura y bajo la democracia.

Nadie seriamente pensó en destruir las relaciones que el mercado estimuló en el desarrollo venezolano. Más bien, hubo percepciones muy rudimentarias de la cultura política y económica que maldijeron al Estado en nombre del mercado. Pero lo de ahora es diferente. Lo que abiertamente se busca es demoler el mercado y decretar un comunitarismo primitivo apoyado en el petróleo.

De este modo, Petróleos de Venezuela será una suerte de alcalde mayor de la economía y de la política social, que manejará la riqueza fiscal y dispensará su benevolencia. El Estado regulará las divisas, los créditos, los precios, e impondrá una política del consumo conciliable con las que se practican en países fundamentalistas o en distantes satrapías asiáticas. El mercado se reducirá al trueque de bienes simples y de escasa producción.

Nadie pudo imaginar que esto fuera posible justamente en los albores de la sociedad de la información. Pero el hombre a caballo reaparece por encima de la sociedad digital. El atraso de Venezuela se cubrirá con el manto de la ingrávida revolución, la cual será un régimen sin proteínas, subalimentado en vitaminas y en cultura, desértico en las tecnologías del siglo XXI pero lleno de sonoras entonaciones marciales que ocultan un contenido conmovedor. La revolución del siglo XXI es miseria, dependencia del estado autoritario. Sin mercado no hay crecimiento y sin libertad de acción no es posible una economía próspera. El derecho de propiedad en el siglo XXI es, más que nunca en el pasado, el punto de partida de la innovación, de la creatividad y de la estabilidad social. Las expropiaciones inspiradas en el instinto depredador de Ezequiel Zamora no aumentan la alimentación y no le ofrecen a los seres humanos frutos tangibles de progreso.

Cero proteínas para medir el progreso en términos concretos de bienestar colectivo. Nacionalizaciones o expropiaciones destinadas al fracaso por la falta de gerencia y resultados prácticos. Un gobierno que no es capaz de manejar el Estado, menos podrá con el mercado, y quien no es capaz de administrar las calles o las carreteras menos aún será apto para hacerse con el comando directo del petróleo, del consumo y de la producción. Cuando las órdenes que se trasmiten desde arriban no se cumplen eficazmente, menos la que pretenden nacionalizar la oferta y la demanda o la ley de la gravitación universal.








TOME NOTA
de la dirección del
Nuevo Portal Principal

www.venezuelareal.org

Más información ...

Calendario

<<   Abril 2007  >>
LMMiJVSD
            1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30       

Archivos

Suscríbete

Escribe tu email:

Delivered by FeedBurner

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog