Los cinco motores preparan un modelo de supremacía estatal

Por Venezuela Real - 20 de Abril, 2007, 13:51, Categoría: Política Nacional

ASDRÚBAL AGUIAR
EL UNIVERSAL
20 de abril de 2007

Ofrecemos un resumen del modelo explicado en las entregas anteriores

Vistos de conjunto, los "cinco motores" recrean, lo repito, un modelo de supremacía estatal sobre el individuo; de centralismo político; de formación de un pensamiento único y dogmático negado a la diversidad del mismo pensamiento; de avance hacia el partido único con mengua del pluralismo partidista; de consolidación del poder presidencial mediante la negación de la división y el equilibrio entre los varios poderes; y de uso y manipulación de la participación popular para crear servidumbres al Estado y al autócrata.

Ese modelo ancló de modo incipiente, sin que nadie reparase al respecto, en la Constitución bolivariana de 1999. Y el contenido y alcances de los "cinco motores" fueron explicitados hasta la saciedad en La Nueva Etapa, en 2004, a propósito de la cual Chávez comprometió trasponer los umbrales del capitalismo. Presentamos un resumen de cada uno de los motores explicados en profundidad en los trabajos publicados durante esta semana.

La Habilitante

En La Nueva Etapa, en 2004, Chávez es consecuente con el propósito constitucional. En ella revela su disposición a "consolidar... un nuevo sistema social, una nueva organización popular, más allá de los partidos políticos", y anunció, entonces, su decisión de "rediseñar la estructura funcional del Estado en todos sus niveles" y realizar un "marco jurídico que permita construir la nueva institucionalidad revolucionaria municipal, estadal y nacional". La reciente Ley Habilitante, en suma, no es circunstancial.

Nada distinto de lo anterior -y es lo que cabe observar- ocurrió en el modelo constitucional cubano que ahora inspira a la acción de Chávez, como bien lo explica la jurista Martha Prieto Valdés: "Nuestro diseño político -señala- se organiza sobre la base de la unidad de poder o unidad de acción política; se aparta de la clásica tríada montesquiana (sic), así como del sistema del "chek and balance" que los padres fundadores del texto norteamericano idearon, y de otras pluralidades de poderes instituidos" (como ocurría en la democracia que conocimos los venezolanos y que disfrutan la mayoría de los países del continente).

De tal forma que al lector menos prevenido de la Constitución comunista de Cuba le será fácil constatar que si bien existe una suerte de Parlamento denominado Asamblea Nacional de Poder Popular, próximo al nuestro -monocolor y sirviente- y con la igual calificación que Chávez se apresurara dar recién a sus ministros para llamarlos en lo adelante Ministros del Poder Popular, por otra parte dicha Asamblea apenas se reúne accidentalmente. Durante su receso legisla por su cuenta y en su nombre el Presidente del Consejo de Estado. "No existe el rejuego político partidista entre los diputados, o entre éstos y el Gobierno", dice Prieto Valdés.

Reforma constitucional

La reforma constitucional se orientará, según lo anunciado, hacia la construcción de un modelo de Estado y de sociedad socialistas, a la luz del llamado socialismo del siglo XXI; fuera de cuyos odres, según Chávez, no habrá lugar a diálogo constitucional con opositores.

Lo planteado por Chávez como eje del modelo revolucionario, según su testimonio y lo antes dicho, "es trascender el modelo capitalista". "El planteamiento comunista, no (...) en este momento sería una locura, quienes se lo plantean no es que estén locos. No es el momento", afirma el Presidente "reelecto" en La Nueva Etapa citada.

En el ámbito de la organización del Estado y de la sociedad avanza hacia la formulación de un partido único y la reformulación de la organización del Estado y de la sociedad para consolidar "la nueva estructura social de base": sustentada en el llamado poder comunal y sus consejos -ahora lo sabemos-, quienes ejercerán tareas políticas y de producción en la base popular amén de la contraloría social, y harán propio el sistema de gestión de la cosa pública derivado de la experiencia y consolidación de las "misiones" exportadas desde La Habana.

El régimen económico, que se afirma, según la Constitución, en la competencia libre y en el respeto a la propiedad privada, y que le abre un espacio tímido a la "propiedad colectiva", avanzará conforme a La Nueva Etapa hacia la cogestión, la economía popular, el autoempleo y la creación de nuevos valores de "producción y consumo solidarios", dentro de un contexto de planificación centralizada y de desarrollo endógeno.

La política exterior y de defensa nacional, apoyada en las ideas constitucionales de la soberanía absoluta y la articulación de todo el orden normativo fundamental alrededor de la seguridad nacional y la preeminencia de la Fuerza Armada, encuentra en La Nueva Etapa como sus objetivos la confrontación abierta con Estados Unidos, la exportación del modelo revolucionario bolivariano, la creación de un nuevo pensamiento militar, el desarrollo de las milicias populares, la formación de la población en la obediencia y disciplina militar, y la creación de grupos de opinión, comunicólogos e intelectuales que contribuyan a crear matrices de opinión internacional favorables al proceso.
La educación bolivariana

La educación popular, nombre inicial del tercer motor de la revolución socialista, titulado luego Moral y Luces con una precisión nada ingenua: "educación en los valores socialistas", intenta concretar la idea del "hombre nuevo" con vistas al socialismo del siglo XXI.

El "hombre nuevo" fue imaginado por Chávez, en 1999, como un "bolivariano", quien alcanzaría su madurez dentro de lo bolivariano y quien al participar, política y socialmente, se hace parte de lo nacional en tanto y en cuanto sea bolivariano.

Desde entonces se instaló aquí el pensamiento único, cuyo último intérprete pasó a ser el Estado y no su destinataria, la gente, apenas libre para reflexionar dentro de un pensamiento predeterminado y postizo.

Quien estudie la Constitución de Cuba, sancionada en 1976, observará cómo la guía inicial de su modelo es martiniana -como la nuestra es bolivariana- y marxista como lo será la nuestra, una vez dictada la reforma.

El Estado cubano, como lo indica su Constitución en el artículo 9, también tiene la atribución de desarrollar la personalidad humana. Es quién "realiza la voluntad del pueblo... y afianza la ideología". La enseñanza, allá, es función del Estado y aquí, entre nosotros, servicio público del Estado. Allá se fundamenta, lo repito, en "el ideario marxista y martiniano" y aquí, en Venezuela, en el "bolivariano", hasta tanto alcancemos, por lo pronto y "por ahora", el estadio socialista.

El tercer motor de la revolución socialista, en síntesis, no es nuevo. El motor de la educación popular hace ruido para que la gente sepa que no hay vuelta atrás en la idea de compartir con Cuba y su Constitución "el objetivo final": "edificar la sociedad comunista".
Geometría del poder

Ahora y al igual que ocurriera en Cuba, la geometría socialista nos llega entendida como una geopolítica del poder, para la desfiguración de la institucionalidad republicana mediadora y para la acumulación de más poder en el vértice de la pirámide del poder; e implica el manejo por éste de la base territorial -de allí las expropiaciones sin límite de las tierras en manos de los particulares- y luego de la población, adaptándolos a las exigencias del proyecto socialista en cierne.

En la Constitución de 1999 quedó inoculado en germen de tal reorganización geopolítica. Se acotaron las competencias de los Estados (artículo 164) y se sujetó la autonomía municipal (artículo 168), haciéndolas depender de los dictados de la ley nacional. Y, como se expresa en la Exposición de Motivos constitucional, el objeto fue liquidar de raíz el pacto federal que diera origen consensual a nuestra República, empujándola hacia una suerte de "federalismo cooperativo" organizado desde el Gobierno Central y por su Consejo Federal, que hoy dirige el Vicepresidente (artículo 185).
Poder comunal

Al exponer La Nueva Etapa, El Mapa Estratégico de la Revolución Bolivariana, en 2004, Chávez sobre los rieles constitucionales enunciados desnudó su premisa ideológica dominante y de raigambre cubana: "Consolidar la nueva estructura social de base [Unidades de Batalla Endógena, Misiones, Contralorías Sociales]: [como] elementos [... de] un nuevo sistema social, una nueva organización popular, mucho más allá de los partidos" y trascender al capitalismo.

Las herramientas a tenor de La Nueva Etapa, en consecuencia, no son otras que la formación de la "red de centros del poder popular [como unidades productivas]" y dentro de éstos la institucionalización de "las misiones" y de la "contraloría social", para las "denuncias confidenciales" y el "control del 'modo de vida' de los funcionarios". Las unidades de la reserva militar popular para la gestión de la "seguridad ciudadana" revolucionaria les acompañarían y, todas a una, fundidas o relacionadas, serán la prolongación de la "instancia única de coordinación y toma de decisiones de las organizaciones con fines políticos del proceso": el debatido partido único.

Así las cosas, desde el día en que arrancaron los motores se ha trasladado ingentes sumas de dinero hacia los consejos comunales certificados desde el Gobierno.











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