Papá Dios agarrado por la chiva

Por Venezuela Real - 24 de Abril, 2007, 11:43, Categoría: Petróleo/Energía

José Toro Hardy
EL UNIVESAL
24 de abril de 2007

Vivimos el drama de que la producción petrolera del país viene cayendo alarmantemente

La economía venezolana experimentó en el 2006 un crecimiento económico del orden del 10%. Es importante analizar las características de ese crecimiento, ya que corremos el riesgo de que se repitan situaciones aún peores que las que hemos vivido en el pasado.

Cada vez que los precios del petróleo suben en los mercados internacionales, los venezolanos creemos que tenemos a "papá Dios agarrado por la chiva". Esa misma historia ya la hemos vivido con varios presidentes y, con las diferencias de estilo propias de cada caso, todos botaron la casa por la ventana mientras duró la fiesta, para despertar años después en medio de un ratón de inflación, devaluación, escasez, endeudamiento, controles y crisis.

Un ejemplo típico de una situación similar podemos encontrarlo en los años 1973 y 1974. En el primero tuvo la guerra del Yom Kippur entre Israel y las naciones árabes. Vencidas estas últimas, aplicaron en 1974 un embargo petrolero a las naciones occidentales.

El resultado es que los precios del petróleo pasaron de 2 a 12 dólares el barril. Sólo en 1974, los ingresos ordinarios del Estado venezolano aumentaron aproximadamente en un 165% con respecto al año anterior. Sin embargo, tan abultados ingresos, no le alcanzaron al presidente Carlos Andrés Pérez. En medio de aquella bonanza, el país se endeudó. La deuda pública externa, que para 1973 era de apenas 1.200 millones de dólares, pasó según cifras de la CEPAL a 16.800 millones de dólares en 1978.

En lo interno, el populismo de Pérez fue proverbial. En lo externo también. Es una historia que se repite y que a estas alturas los venezolanos ya deberíamos conocer.

Pues bien, en los últimos años hemos venido atravesando por una situación similar, aunque aumentada a la enésima potencia dadas las características personales de nuestro actual líder. El aumento de los precios del petróleo ha dotado al país de recursos nunca antes imaginados, con el agravante de que el conductor de la revolución ha podido disponer de ellos prácticamente sin ningún control.

Como era de esperar, esos recursos se han dilapidado de manera asombrosa, desatando en el país una burbuja de consumo sin precedentes, aunque también sin precedentes ha sido la caída de las inversiones derivada de la ausencia de políticas económicas capaces de generar confianza. El resultado es que hoy somos más dependientes que nunca del ingreso petrolero. Mejor dicho, del precio del petróleo.

Vivimos el drama de que la producción petrolera del país viene cayendo de manera alarmante lo cual, por los momentos, queda enmascarado por los altos precios. Aunque el Gobierno sostiene que estamos produciendo más de 3 millones de barriles por día, las cifras de la OPEP señalan que apenas producimos 2,4 millones. Mientras tanto, el consumo interno de petróleo se viene expandiendo aceleradamente como resultado de la abultada burbuja de consumo, a la cual antes hice mención. Visto que ese consumo interno está fuertemente subsidiado, resulta fácil entender que el mismo no arroja otra cosa que pérdidas para Pdvsa.

Por un lado cae la producción petrolera y por otro el consumo interno se expande. El resultado es que el remanente exportable, del cual vivimos los venezolanos, es cada vez menor. A pesar de ello, de ese remanente exportable, es cada vez mayor el porcentaje que se le entrega a otros países en condiciones claramente desventajosas para Venezuela.

Para entender lo que está ocurriendo, basta con revisar el crecimiento del PIB venezolano durante el año 2006. Todos los sectores de la economía experimentaron una importante expansión, arrastrados por un "jalón" de consumo que fue el resultado de un crecimiento del gasto público del orden de un 65%. El problema es que a su vez el gasto público está determinado por el único sector de nuestra economía que se contrajo en el 2006: el petróleo.

Mientras tanto, tal como ocurrió durante el período de Carlos Andrés Pérez, la deuda del sector público ha crecido de manera increíble. Si incluimos la deuda externa, la deuda interna, las obligaciones del Banco Central y las de Pdvsa, la deuda a largo plazo del sector público ha pasado de unos 24.000 millones de dólares en 1999 a un total que supera los 75.000 millones de dólares en la actualidad.

Y mientras tanto Pdvsa, que llegó a tener unos 42.000 trabajadores, cuenta hoy en día según el presupuesto que publicó recientemente en la Gaceta Oficial con un personal propio o contratado del orden de 90.000 trabajadores.

Saque usted sus propias conclusiones. ¿Hacia dónde cree que vamos?





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