Hay quienes piden pago por su labor en un consejo comunal

Por Venezuela Real - 30 de Abril, 2007, 13:23, Categoría: Dimensión Social

MARIELA HOYER GUERRERO
EL NACIONAL
30 de Abril de 2007

• Sólo algunas excepciones permiten remunerar el trabajo comunitario
• Los expertos piensan que los que participen en un grupo comunitario deben demostrar desinterés

Henry Vivas está desempleado, pero no por eso tiene el tiempo libre. Dedica al menos seis horas diarias a trabajar por el sector La Embajada, en Caucagüita. Asiste a reuniones, realiza diligencias para el consejo comunal al que pertenece y organiza actividades deportivas para los vecinos más jóvenes.

El Gobierno no ha otorgado al consejo comunal dinero para sus proyectos. Mucho menos se ha beneficiado Vivas de la labor que realiza. Su motivación es el desarrollo de la comunidad, pero aún así se lamenta: "Deberíamos recibir algo, porque nos esforzamos mucho y gastamos de nuestro bolsillo para hacer actividades".

Como él hay muchas personas que se organizan en agrupaciones que trabajan para la comunidad. La promoción del trabajo voluntario es una constante del presidente Hugo Chávez en sus discursos.

Sin embargo, la articulación de demandas por parte de los ciudadanos no se detiene precisamente por el deseo de lucro, sino por la dificultad para que "bajen" los recursos a las comunidades organizadas.

Los comités de salud, casas de la alimentación y comités de tierras urbanas son sólo algunos ejemplos donde los vecinos trabajan por un objetivo común sin recibir ningún tipo de salario. Esta situación genera polémicas, pues algunos se quejan de la falta de beneficios. La mayoría, no obstante, considera justa la condición.

Iraida Manzanillo, experta en trabajo voluntario, enumera tres características que debe reunir una actividad de voluntariado: "No es remunerada, es voluntaria y se trabaja para otros, no para fines cercanos". A partir de esto, asegura que las actividades de organización comunitaria que promueve el actual Gobierno son actos de ciudadanía antes que de voluntariado.

Sin embargo, ambas definiciones comparten el hecho de no ser remuneradas. Por eso, en cuanto a pago a miembros de consejos comunales, asegura que sólo lo ve posible en el caso de que un proyecto requiera dedicación a medio tiempo o a tiempo completo.

En ese caso, debería ser la misma comunidad quien reúna los fondos para recompensar el trabajo de un individuo.

"Hasta las organizaciones más voluntarias del mundo tienen que buscar personal remunerado. No todo el mundo puede regalar su tiempo. Si eso atenta contra tu familia, no lo haces. La mayoría de los voluntarios trabajamos por tiempos cortos, que uno mismo determina", aclara.

Remuneración versus fondos. "Muchos me caen encima cuando digo que esto no debe ser remunerado. Al recibir un pago pasaríamos a ser asalariados del Gobierno y sería difícil mantener la imparcialidad. Sería crear un bozal de arepa. Quizá podría entregarse una dieta para que la gente se movilice, pero nada más", sostiene Robiro Terán, quien le dedica 15 horas semanales al trabajo en el consejo comunal de Terrazas del Club Hípico.

Claudio Buenofil, presidente de la asociación de vecinos de Montealto, coincide con él desde una posición menos terrenal: "Como católico, lo veo como un apostolado, como una labor que todos tenemos que cumplir y que va en beneficio de la comunidad". Por eso promueve el consejo comunal e invierte unas ocho horas a la semana en el trabajo por sus vecinos.

Para Marta González, una remuneración implicaría la movilización de muchos vecinos sólo por interés. Por eso, quien fue profesora de la Misión Robinson y coordinadora del comité de salud de los Magallanes de Catia, deja clara su postura: "El trabajo debe ser porque te guste, no porque te paguen". En su caso, la necesidad de dinero la hizo abandonar el trabajo en la comunidad para empezar formalmente en un ministerio. Otros vecinos, con motivaciones pero sin necesidades, la reemplazarían.

El profesor Antonio Ecarri, director de la cátedra de Problemas Federales y Municipales de la Universidad Monteávila, asegura que el hecho de otorgar dinero al grupo generaría una carga para el Estado, que imposibilitaría la entrega de fondos para las obras.

Expone, no obstante, otra posibilidad de pago: "En los sectores populares hay muchos albañiles y plomeros que forman parte de un consejo comunal.

Cuando ellos pasan a ejecutar un proyecto (construcción de una escalera para el barrio o reparación de tubería) para la comunidad, tienen el derecho de ser remunerados".

 "Las organizaciones voluntarias tienen que buscar personal remunerado. No todo el mundo puede regalar su tiempo".

 Sobre la labor
Deberes y derechos
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A juicio de Iraida Manzanillo, experta en trabajo comunitario todo ciudadano que trabaje voluntariamente por la comunidad tiene como derechos: ser bien informado de la labor que va a realizar, acordar el tiempo que va a dedicar a las tareas asignadas, recibir la formación necesaria para trabajar y tener la posibilidad de retirarse cuando quiera. La esencia del trabajo es poder asumirlo como un ejercicio de voluntad.
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Entre sus deberes destaca: asumir sus compromisos, ser puntual y responsable, conocer la comunidad y la institución donde trabaja, ser discreto y avisar con tiempo si se va a retirar.









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