Acercar su petróleo a China y alejarlo de EE.UU.,...

Por Venezuela Real - 2 de Mayo, 2007, 15:08, Categoría: Petróleo/Energía

David Luhnow y Peter Millard
The Wall Street Journal
01 de mayo de 2007

... el nuevo juego político de Chávez

El presidente de Venezuela Hugo Chávez tal vez tenga en mente algo más que el simple nacionalismo cuando asuma hoy el control de cuatro grandes proyectos petroleros, que estaban en manos de compañías privadas extranjeras, y los pase a manos del Estado.

La ceremonia de hoy también forma parte de un esfuerzo más amplio del líder venezolano para reorganizar el negocio global del petróleo. La idea es dejar a EE.UU. al margen y convertir a China en el principal socio energético de su país, como fuente de inversiones y cliente importante de sus exportaciones.

Desde que asumió en 1999, Chávez ha tratado de usar el petróleo como un arma política para oponerse a la hegemonía estadounidense. En los últimos años, ha suministrado crudo por debajo de los precios de mercado a varios países latinoamericanos para recabar apoyo político. Y cada vez más, utiliza el crudo para ayudar a competidores económicos de EE.UU. como China, o a rivales políticos, como Irán.

Bienvenido China, adiós EE.UU.

A fines de marzo, Chávez dio a conocer un borrador para una serie de acuerdos petroleros con China cuyo valor se calcula en unos US$13.000 millones. Bajo los términos de esos posibles acuerdos, China National Petroleum Corp. desarrollaría en conjunto con Petróleos de Venezuela SA la mayor parte de la faja del Orinoco, la misma región en la que Chávez está nacionalizando los proyectos de las petroleras occidentales.

El petróleo que se produce ahí se embarcaría a China a bordo de una nueva "superflota" de buques petroleros, gestionada por ambos países, y se procesaría en tres nuevas refinerías chinas que se construirían especialmente para manejar el crudo pesado del Orinoco.

El objetivo de Chávez es suministrarle a China 1 millón de barriles diarios hacia 2012. Aunque muchos analistas dudan que Chávez pueda cumplir esta promesa, lo cierto es que las exportaciones venezolanas a China han aumentado de 12.000 barriles diarios en 2003 a los 150.000 actuales. En tanto, las exportaciones venezolanas a EE.UU. bajaron 8,2% de 2005 a 2006. Con eso, Nigeria ha reemplazado a Venezuela como el cuarto mayor proveedor de crudo a EE.UU. detrás de Canadá, México y Arabia Saudita.

"Estados Unidos como potencia va 'palo abajo' y China va 'palo arriba'. China es el mercado del futuro", afirmó hace poco Chávez.

El nuevo juego global

Dada la creciente demanda global por un suministro estable de energía, hay mucho en juego para todos los participantes de este nuevo escenario mundial. Venezuela tiene las mayores reservas fuera de Medio Oriente. Si los cálculos oficiales sobre las reservas del Orinoco son correctos, éstas incluso serían tan grandes como las de Arabia Saudita. Lograr un acceso preferente a esas reservas sería, por lo tanto, un golpe estratégico para China.

En los próximos años, EE.UU. probablemente seguirá siendo el mayor cliente del crudo venezolano, en especial porque el país sudamericano es dueño de la compañía de refinación con sede en EE.UU. Citgo Petroleum Corp. Pero si Chávez logra implementar sus planes, a lo máximo que puede aspirar EE.UU. es a mantener estables las importaciones de crudo desde Venezuela. Eso significa que cualquier aumento de crudo para cumplir con la creciente demanda tendría que provenir probablemente del volátil Medio Oriente.

Mientras Chávez siga en el poder, Venezuela seguirá inclinada a favorecer a empresas estatales de gobiernos que él considera amigos.

Un ejemplo es la lista de los que en los últimos dos años han ganado contratos para certificar las reservas de la cuenca del Orinoco: mVietnam, Irán, Brasil y China. En marzo, PDVSA firmó un acuerdo con Belarus para trabajar en el Orinoco. Mientras tanto, la ceremonia de nacionalización que se realiza hoy deja al margen a compañías como las estadounidenses Exxon-Mobil Corp. y ConocoPhillips., la británica BP PLC, la francesa Total SA y la noruega Statoil ASA.

PDVSA, una empresa social

Un impedimento a los planes de Chávez puede ser su propia política fiscal. Su foco en el gasto social ha hecho de PDVSA un ministerio para aliviar la pobreza más que una compañía petrolera. Según datos oficiales, el año pasado la empresa estatal gastó US$13.300 millones en servicios sociales. Mientras tanto, la producción de crudo de Venezuela ha caído en 700.000 barriles diarios desde que Chávez asumió hace ocho años.

Además, el mandatario venezolano ha anunciado muchas inversiones, como refinerías locales y en el extranjero, que nunca se concretaron. "Él es bueno para regalar petróleo, pero no es bueno para producirlo", dice Luis Giusti, que fue presidente ejecutivo de PDVSA en los años 90. "Un acuerdo como el de China requiere una planificación cuidadosa, y él ha demostrado que ese no es su lado fuerte".

Por otro lado, China también podría decidir que el líder venezolano representa un riesgo demasiado alto como socio. El país asiático tal vez prefiera licuar su carbón local en vez de importar el crudo pesado venezolano, afirma Amy Myers Jaffe, experta en energía de la Universidad Rice de EE.UU.

A largo plazo, mezclar el petróleo con la política tal vez no beneficie a Chávez. Muchos analistas dicen que necesitará la experiencia y los conocimientos de las compañías privadas para desarrollar el crudo pesado de la región del Orinoco. Pero mientras los precios del petróleo sigan altos, Chávez probablemente pueda permitirse el lujo de otorgar a empresas estatales como la china CNPC la oportunidad de aprender.





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