MUHAMMAD YUNUS: "NO SOY UN CREADOR DE POLÍTICAS"

Por Venezuela Real - 10 de Mayo, 2007, 23:24, Categoría: Dimensión Social

MARÍA GABRIELA AGUZZI V.
El Mundo
10 de Mayo de 2007

• Comprobó que los de más escasos recursos en la Tierra sí son solventes
• El Premio Nobel de la Paz 2006 cree en la creación de un mundo sin pobreza

Caracas
"La pobreza es la ausencia de todos los derechos humanos. Las frustraciones, la hostilidad y la ira generadas por la pobreza más abyecta, no pueden sostener la paz en ninguna sociedad".

Esta frase formó parte del discurso de Muhammad Yunus al momento de recibir el Premio Nobel de la Paz 2006, al cual asistió acompañado de nueve mujeres de Bangladesh que participaron en la ceremonia como laureadas.

Yunus es economista de carrera, banquero de trayectoria -aunque algunos insisten en llamarlo el "antibanquero" por su inédita forma de prestar dinero a los de más escasos recursos- pacificador por convicción y ante todo, humanitario. Participará este sábado en el evento "Palabras para Venezuela", realizado por Banesco "Sobre todo, humanitario", aseguran los prestatarios del Banco Grameen, quienes orgullosos han dado fe y testimonio de las metas que han alcanzado, gracias al impulso que recibieron a través de uno o más microcréditos.

Nació el 28 de junio de 1.940 en Chittagong, la segunda mayor ciudad de Bangladesh. Se fue a Nueva Dehli a estudiar Ciencias Económicas, pero no quedó sólo allí.

Quiso seguir ampliando sus conocimientos, por lo que tuvo que trasladarse a Estados Unidos.

Con el apoyo económico de las becas que obtuvo de instituciones como Fullbright y Eisenhower, para 1.969 obtuvo un doctorado en la Universidad Vanderbilt, ubicada en el estado de Tennessee.

EXPERIENCIA DE LA ENSEÑANZA

Fue en esos espacios norteamericanos donde el hoy conocido como "banquero de los pobres" inició sus días como profesor. Dos años fueron suficientes para que Yunus sintiera la necesidad de volver a una Bangladesh ya independizada de Pakistán.

Decide entonces continuar con la enseñanza y formó parte del personal profesoral de la Universidad de Chittagong, donde ocupó el cargo de director del Departamento de Economía Rural hasta 1989.

"Me vi envuelto en el asunto de la pobreza, no como creador de políticas ni como investigador, sino porque la pobreza estaba muy cerca y no podía apartarme de ella", expresó el economista al describir sus tiempos iniciales de docente en su tierra natal.

Fue precisamente la experiencia de la enseñanza la que llevó a Yunus a ver las desigualdades que estaban obligados a vivir quienes no tenían acceso al sistema financiero y debían recurrir a prestamistas para poder vivir el día a día.

La decisión -y la posterior visióndel bengalí fue simple pero con repercusiones que, según confiesa, ni él mismo previó.

"Hice una lista de las víctimas del `negocio’ del préstamo de dinero, en el pueblo situado al lado de nuestro campus. Cuando terminé, la lista tenía los nombres de 42 víctimas que habían solicitado en préstamo, un total de 27 dólares americanos. Ofrecí los 27 dólares de mi bolsillo para sacarlos de las garras de los prestamistas. El entusiasmo que despertó entre la gente esa pequeña acción me involucró más. Si pude hacer felices a tantas personas con una cantidad de dinero tan pequeña, ¿por qué no hacer más".

LOS POBRES SÍ SON SOLVENTES

Tras varios intentos infructuosos de conseguir financiamientos para los habitantes de las localidades cercanas a la universidad, Yunus tomó el objetivo como una meta aún más personal y se convirtió en garante de los préstamos a los que tuvieran acceso aquellas personas con las que ya había contribuido.

"Quedé atontado por el resultado. ¡Los pobres devolvieron sus préstamos a tiempo, siempre!", fue la conclusión inmediata a la que llegó.

Contando con un capital inicial y con las ganas de seguir impulsando a un sector de la población que nunca tuvo acceso al esquema crediticio, Yunus apostó esta vez, por una decisión de repercusiones más grandes, con mayores riesgos, pero que, pasados los años, le han permitido obtener, más allá de los reconocimientos y los galardones, la satisfacción de demostrarle al mundo que los ciudadanos de bajos recursos, sí pagan, y pagan bien. Creó entonces, en 1.983 el Banco Grameen o Banco del Pueblo, cuyo destino sería atender, exclusivamente a las personas de bajos recursos.

LA PERSEVERANCIA

Cuenta el economista que no todo fue fácil y no pretendía que lo fuera, incluso después de haber creado la institución financiera.

Pero Yunus mantuvo su visión y el supuesto de que si a prestatarios individuales se les da acceso a créditos, entonces serán capaces de identificar y ocuparse de actividades viables que generen ingresos.

Otro de los retos que añadió a sus hipótesis iniciales fue la inclusión de las mujeres al sistema de financiamientos. Es por ello que, desde el principio, el banco permitió el acceso de las féminas a los esquemas crediticios, obteniendo un nuevo resultado sorprendente: "Ellas probaron no sólo que eran prestatarias confiables, sino también empresarias astutas". Tanto así que hoy día, más de 90% de los prestatarios son mujeres.

Una de las frases de este Premio Nobel más divulgadas se refiere a este punto en particular: "Cuando una mujer consigue rendimientos por su actividad, los que se benefician, en primer lugar, son sus propios hijos".

Históricamente, el Grameen ha otorgado préstamos que ascienden a los 6.000 millones de dólares. Es independiente y no ha usado el dinero de sus usuarios desde 1995.

El hecho de que 58% de los beneficiarios de uno o más microcréditos del Grameen, haya logrado salir de su situación de pobreza, es, sin duda, una de las estadísticas que más satisfacción le otorgan.

LAS NUEVAS GENERACIONES

A través de la institución que creó el bengalí desarrolló una serie de normas que son utilizadas en la actualidad en casi todos los países del mundo para esquematizar los microcréditos. En total son 16 resoluciones patentadas por la institución.

Uno de los lineamientos establecidos tiene que ver con la necesidad de que los prestamistas deben enviar a sus hijos a las escuelas. Es precisamente esta resolución, la que permitió a Yunus hacer un estudio durante los años que han transcurrido para medir el impacto logrado en las segundas generaciones.

Un nuevo objetivo alcanzado: "El Banco Grameen los animó y, poco después, todos iban a la escuela. Muchos de ellos fueron los mejores de su clase. Quisimos celebrar esto, e introdujimos becas para estudiantes talentosos. "Creamos una generación completamente nueva, que estará bien equipada para sacar a sus familias lejos de la pobreza. Queremos romper la continuidad histórica de la pobreza".

Este resultado, le da una nueva visión de futuro, al aseverar que "cuando los alumnos acudan a los museos de pobreza, se sentirían horrorizados al ver la miseria y la indignidad que algunos seres humanos tuvieron que sufrir".

Ha afirmado estar de acuerdo con el refuerzo de la libertad de mercado establecida en el modelo capitalista, también ha cuestionado que los dueños de industrias y empresas mantengan como misión única en su negocio, el maximizar los beneficios.

Empresario también (posee una compañía de telefonía celular orientada a atender las necesidades de los más pobres en esta naturaleza), Muhammad Yunus, sigue teniendo visiones y convicciones alentadoras, que seguramente se convertirán en resultados aleccionadores.

"Creo firmemente que podemos crear un mundo sin pobreza, si creemos en ello de manera colectiva. Una vez que el pobre pueda liberar su energía y creatividad, la pobreza desaparecerá rápidamente. Juntemos nuestras manos para dar a cada ser humano una oportunidad justa para liberar su energía y creatividad".


 





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