La hegemonía televisiva

Por Venezuela Real - 21 de Mayo, 2007, 10:10, Categoría: Derechos Humanos

Fernando Luis Egaña
WebArticulista.net
21 de mayo de 2007

En Venezuela, la llamada hegemonía comunicacional del Estado rojo-rojito, sobretodo en el ámbito de la televisión, ya no es un proyecto sino una realidad, y el cierre de RCTV la terminará de consolidar. El ministerio de Telecomunicaciones, a cargo del ubicuo Jesse Chacón, utiliza un descarado eufemismo para describir la situación: se trataría de "desconcentrar la posesión de los medios".

Buena parte del casi centenar de estaciones de televisión de Venezuela, bien a nivel nacional, regional o local, están en sintonía con los intereses del Estado bolivariano. Las televisoras de propiedad pública se multiplican en el espacio radioeléctrico y fungen como caja de resonancia de las líneas de propaganda de Miraflores o el Minci o el Psuv.

Son los casos de VTV, Vive TV Avila TV, Asamblea TV, próximamente Teves o el nombre boinacolorá del canal 2, y así mismo parece que empezará a funcionar otra televisora oficial que se llamaría Redes TV. Todas estas domiciliadas en Caracas, ya que en otras regiones del país también existen estaciones a cargo del "gobierno revolucionario".

Por supuesto que nada de televisión de Estado en tanto representación del pluralismo nacional, y mucho menos de servicio público. Sólo proselitismo y vituperio, en el peor estilo de la televisión burocrática de las dictaduras de naftalina. De allí que la televisión cubana sea el modelo a seguir en una especie de franquicia lamentable.

Incluso Telesur, cuya calidad técnica y creativa es superior a VTV o Vive, es hábilmente tendenciosa en favor del eje Caracas-La Habana y todas sus causas continentales, en especial aquellas dedicadas a desprestigiar a los malqueridos gobiernos de Colombia, México, Perú o Costa Rica.

En una ironía máxima el señor Chávez hizo una serie de anuncios sobre los nuevos canales del Estado, bajo el lema de la "democratización de la televisión", a través de una cadena maratónica en el horario estelar de un viernes por la noche. En otras palabras: se encadenó en pantalla por varias horas para decirle a los venezolanos que él y su régimen abogaban por la democracia televisiva o el derecho de los televidentes a escoger entre diversas opcionesŠ

Ahora bien, además de las televisoras estatales, también se encuentran las estaciones de televisión "comunitarias" que ya superan la treintena en todo el país. No son formalmente de propiedad pública o gubernativa sino "social", pero están, casi sin excepción, al servicio disciplinado e ideológico de la "revolución bolivariana". Sin credenciales de boinacolorá no hay concesión posible por parte de Conatel.

Ya se anuncian, por cierto, 5 nuevas estaciones de TV "comunitarias" para lo cual el erario nacional desembolsará, por lo menos, 2 millardos de bolívares. En este sentido, las emisoras de radio "comunitarias" ya llegan a 300, e insisto en colocar la palabra entre comillas porque ese concepto de innovación difusora ha sido crasamente desvirtuado por la politización extrema.

En cuanto a las estaciones privadas de televisión deben reiterarse que su tradicional importancia está disminuyendo , no sólo porque aumenta la cantidad de televisoras estatales y "comunitarias", sino porque el cuadro cerrado de control gubernativo busca imponer una fórmula pasteurizada o inofensiva de contenidos informativos y de opinión.

El número de programas polémicos, críticos o de denuncia en los principales canales de la banda VHF de Venezuela, es decir los de mayor alcance nacional, se ha reducido considerablemente en los últimos años, y la tendencia se refuerza por la vendetta política contra RCTV. En la banda UHF, de menor proyección o cobertura, hay excepciones como Globovisión que, mañana, tarde y noche, debe resistir presiones oficiales de toda índole.

Mientras en casi todo el mundo se promueve la multiplicidad de canales privados, no sólo de carácter comercial o con fines de lucro, sino también de naturaleza asociativa, fundacional y de servicio público, el supuesto "socialismo de siglo XXI" va en sentido exactamente contrario a la tendencia general.

Por ello, la embestida contra la televisión privada no se detendrá con el cierre del cincuentenario canal de Bárcenas, sino que proseguirá, acaso con más fuerza, precisamente por la política de acoplamiento de otras estaciones, como la potencia televisiva, Venevisión. El proyecto de dominación nacional que encarna el señor Chávez no es compatible con la independencia y mucho menos la beligerancia de grandes medios radioeléctricos.

El objetivo no necesita ser un monopolio absoluto en el patrón de las dictaduras más reconocidas, pero si el control esencial por parte de la autoridad o el comisariato político. Es un esquema acaso más perverso porque puede permitir ciertos espacios de disidencia que se muestran urbe y orbe para cacarear la "naturaleza democrática del proceso revolucionario".

La hegemonía comunicacional, o la supremacía del Estado rojo-rojito en lo que los venezolanos puedan ver y percibir en las pantallas de televisión, ya no es un "item" del notorio "mapa estratégico de la revolución" sino una realidad cotidiana que se intensificará de forma radical con el candado al canal 2.

Pero toda hegemonía despótica puede tener su contrapartida democrática, porque una cosa es apoderarse de la mayoría de las señales de televisión, por la vía directa o el camino indirecto, y otra muy distinta es sojuzgar la inteligencia y la voluntad del conjunto de los venezolanos.





TOME NOTA
de la dirección del
Nuevo Portal Principal

www.venezuelareal.org

Más información ...

Calendario

<<   Mayo 2007  >>
LMMiJVSD
  1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31    

Archivos

Suscríbete

Escribe tu email:

Delivered by FeedBurner

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog