La incógnita de las reservas

Por Venezuela Real - 21 de Mayo, 2007, 16:33, Categoría: Petróleo/Energía

José Guerra
TalCual
21 de mayo de 2007

El Gobierno no ha podido explicar en qué gastó 6.162 millones de dólares del total de 13.162 millones en que descendieron las reservas internacionales en lo que va de año. El Presidente dijo que se los pasó de un bolsillo a otro, restándole importancia a la caída. Pero lo real es que el respaldo de la moneda se continúa erosionando, la carga inflacionaria aumenta y la devaluación se ve cercana en el horizonte

Entre el primero de enero y el 15 de mayo de 2007, las reservas internacionales del Banco Central de Venezuela disminuyeron en 13.162 millones de dólares, equivalentes a 36% del saldo al cierre de 2006. De ese monto, se conoce que aproximadamente 7.000 millones de dólares corresponden a los traspasos que hizo el instituto emisor al Fondo de Desarrollo Nacional (Fonden).

Este Fondo ha recibido en un año y siete meses, más de 27.000 millones de dólares, los cuales maneja con total discreción y sin rendir cuenta.

De los 6.162 millones de dólares restantes se desconoce su paradero, porque el presidente Chávez dice que los pasó de uno de sus bolsillos (el BCV) y los colocó en otro, pero sin que se sepa en qué ha gastado semejante suma de dinero.

La incógnita la intentó despejar, a título personal, el director del BCV José Félix Ribas, pero creó mayor confusión al decir que las divisas fueron vendidas a Petróleos de Venezuela para cancelar las emisiones de bonos. Esto no puede ser cierto, toda vez que el plazo de vencimiento de esos bonos es de 10, 20 y 30 años, respectivamente, y será en esos lapsos cuando se rediman los títulos.Posteriormente, el ministro de Finanzas, Rodrigo Cabezas, exacerbó las dudas al decir que no eran para pagar los bonos sino para financiar el plan Siembra Petrolera.

Esto crea más incertidumbre todavía acerca de la relación entre el BCV y Pdvsa. Existe la fundada presunción de que la empresa petrolera no está vendiendo divisas al instituto emisor en virtud de la caída de su nivel de exportaciones y de las dificultades financieras por las cuales está atravesando.

FALTA DE TRANSPARENCIA

Las autoridades del BCV manejan la institución con absoluta falta de transparencia, porque una junta directiva de un banco central en un país medianamente civilizado ya habría informado a la sociedad acerca de las causas de tan pronunciado descenso de sus activos externos, en particular cuando su saldo actual es inferior al valor que esas mismas autoridades publicitaron como “nivel adecuado de reservas internacionales”, y cuyo estudio técnico mantienen como un secreto de Estado, porque se niegan a publicarlo.

Conviene insistir en que las reservas internacionales del BCV son el respaldo de la moneda y los billetes en circulación, y que si ese respaldo se erosiona, la consecuencia es una tendencia a la depreciación de la moneda con toda la carga inflacionaria que ello comporta.

Exactamente eso es lo que ha venido sucediendo recientemente, al apreciarse en la economía venezolana presiones inflacionarias que no se pueden ocultar ni reprimir con el empleo abusivo de organismos tributarios y de la Fuerza Armada. En la medida en que la cantidad de bolívares en manos del público aumente y se reduzcan las reservas internacionales, como se aprecia en el gráfico, el resultado natural es que el tipo de cambio implícito aumenta.

Esta situación exacerba la presión sobre el tipo de cambio oficial por cuanto cada vez es más evidente que el BCV no podrá seguir proveyendo las divisas necesarias para sostener la cotización oficial y, como consecuencia de ello, las expectativas de devaluación incrementan la demanda de moneda extranjera.


DEVALUACIÓN CANTADA

Como nadie quiere llegar tarde a la entrega de dólares preferenciales que otorga Cadivi, se acentúa la demanda y las reservas caen más todavía. En otras palabras, está cantada una devaluación del tipo de cambio oficial y todo lo hay que determinar es cuándo sucederá. No será en 2007, por factores coyunturales, pero el evento ocurrirá, con alta probabilidad, durante 2008.

En estas condiciones de deterioro de la base sobre la cual se sustenta la emisión de monedas y billetes por parte del BCV, la reconversión monetaria arrancará en enero de 2008 con una desventaja manifiesta y el bolívar fuerte no será más que un simulacro de moneda que pronto sucumbirá cuando la inflación reprimida se termine de manifestar.

El haberse lanzado a la aventura de una reconversión monetaria sin previamente realizar cambios institucionales que aseguraran una posición fiscal viable y sin haber adoptado medidas de orden presupuestario y monetario para asegurar que la tasa de inflación decline, va a socavar aún más la credibilidad de unas autoridades monetarias cuya reputación está en el suelo, porque en lugar de cumplir su mandato de luchar contra la inflación optaron por financiar el déficit fiscal, primero con utilidades cambiarias ficticias y luego con la entrega de las reservas internacionales.

Ahora no pueden esperar otra cosa sino el rebrote inflacionario que actualmente se observa.







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