Falacias y más falacias

Por Venezuela Real - 22 de Mayo, 2007, 9:57, Categoría: Temas Militares

Gral. de Div. (Ej) Fernando Ochoa Antich
FRENTE INSTITUCIONAL MILITAR
FIM: Boletin de Noticias XLI
22 de mayo de 2007

Nunca pensé que los resentimientos personales de Alberto Müller Rojas lo condujeran al extremo de engañarse a sí mismo. Siempre tuve por él, en sus tiempos de oficial activo, una gran admiración por su cultura y su capacidad de análisis. Su libro sobre la guerra de las Malvinas es una excelente demostración de honestidad intelectual. De allí que me encuentre sorprendido por la posición que ha tomado con referencia al planteamiento realizado por Hugo Chávez de obligar a los militares activos a aceptar, violando la Constitución Nacional, la tesis del socialismo del siglo XXI. Es verdad que su militancia política, desde hace varios años, es de extrema izquierda, pero este compromiso ideológico no lo obliga a falsear la verdad. Hacerlo, es una muestra lamentable de oportunismo. Su posición de aceptar reincorporarse a las Fuerzas Armadas, para desempeñarse como Jefe del Estado Mayor Presidencial, ya era un exceso que comprometía su prestigio militar, pero su actual declaración es el colmo de los colmos.
 
Respaldar el comunicado del Vicealmirante Benigno Calvo, comandante de la Armada, mediante el cual ordena a los miembros de su fuerza saludar con la consigna "¡Patria, socialismo o muerte!" es una inconsecuencia  con los principios militares que el General Müller mantuvo por muchos años, pero si además se crea toda una falacia para justificar la politización de las Fuerzas Armadas y la violación de la Constitución Nacional es sencillamente inaceptable. "Al saludarme un cadete con el eslogan Patria, socialismo o muerte me asusté, pero de inmediato le respondí de la misma manera. La orden presidencial  lo único  que hace es sincerar una realidad histórica que antes ocurría de manera subrepticia. Las Fuerzas Armadas siempre han estado politizadas, permanentemente han obedecido a la parcialidad política que ocupa el gobierno. Si esta posición es contraria a la actual Constitución Nacional es necesario reformarla porque ella siempre expresa los deseos de quien está en el gobierno. El sector dominante en el país equivale al 70% de los venezolanos; el otro 30%, que estuvo usufructuando los destinos del país tendrá que acoplarse"
 
Nadie niega, que las Fuerzas Armadas obedecen al gobierno  de turno, ya que éste representa, en ese momento, al Estado y en cierta forma a la Nación, pero eso no indica que la Institución Armada debe estar al servicio de una ideología política particular. De aceptarse esta tesis es necesario, de manera obligatoria, cambiar el sistema político venezolano. De un régimen pluralista, que acepta multiplicidad de partidos con distintas ideologías, se  requiere imponer un régimen totalitario de partido único con un solo pensamiento. Así ocurría en la Unión Soviética y ocurre todavía en la Cuba fidelista y en Corea del Norte. No es verdad que las constituciones siempre representan  los deseos de quien está en el gobierno. Muchas de ellas surgen de importantes negociaciones entre partidos políticos con distintas maneras de pensar. Así ocurrió por ejemplo con la Constitución de 1961. Allí estuvieron representados desde  los sectores más conservadores de la sociedad venezolana hasta partidos de extrema izquierda. Tampoco es cierto que el 70% de los venezolanos respalden una reforma constitucional que en realidad busca establecer un régimen personalista, con un presidente vitalicio. En ninguna de las elecciones, el presidente Chávez  ha logrado obtener porcentajes mayores al 55% de los votos.
 
Afirmar, como lo hace Alberto Müller, que las Fuerzas Armadas, durante la democracia representativa, estuvieron  totalmente politizadas, es una gran mentira. No es lo mismo,  que un oficial piense de una manera determinada, coincidiendo con el partido que está en el gobierno, a que las Fuerzas Armadas, como institución, sean parte  de ese partido. En las Fuerzas Armadas, durante esos cuarenta años, existían oficiales que sentían simpatía por Acción Democrática, por COPEI, por el MAS, o por los grupos de izquierda radical, pero la gran mayoría era indiferente a las distintas ideologías de los partidos de ese tiempo. Esa es la verdad. Lo demás son falacias y más falacias.  Lo más curioso de la declaración de Alberto Müller es el cuestionamiento que hace a los beneficios obtenidos por un supuesto 30% de la población que estuvo usufructuando el poder durante esos años. En realidad, Alberto Müller fue un privilegiado de ese sistema político. Ascendió a general de brigada entre los dos primeros oficiales de su promoción que fueron promovidos a ese grado; fue ascendido a general de división, fue contralor general de las Fuerzas Armadas y gobernador del Territorio Amazonas. No es propiamente una hoja de servicio contestataria al anterior régimen político. Cosas veredes Sancho.






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