EL PUNTO MÁS AL SUR DE VENEZUELA

Por Venezuela Real - 23 de Mayo, 2007, 17:20, Categoría: Dimensión Social

INGRID ROJAS R.
El Mundo
23 de Mayo de 2007

• San Carlos de Río Negro más allá que de acá
• Una pila de problemas aqueja a este pueblo, ubicado en la selva amazónica, más cerca de Brasil y Colombia que del mismo Puerto Ayacucho

Caracas. Viajar a San Carlos de Río Negro podría ser equivalente en distancia y tiempo a ir a San Cristóbal, estado Táchira, hacia el extremo occidente del país, en la línea fronteriza con Colombia.

Pero la verdad es que se trata de toda una travesía, a pesar de que al poblado del estado Amazonas lo separan de la capital de la República unos 1.000 kilómetros, que bien podrían ser transitados en autobús.

El recorrido se dificulta, no sólo porque hacia el pueblo -situa- do en plena selva amazónicano hay carretera, sino por el costo, por un lado, y la falta de combustible, por el otro.

Inclusive el viaje hacia la capital del estado, Puerto Ayacucho, es largo. Por vía fluvial demora seis días cuando es invierno y unos 15 cuando es verano. Ni hablar de lo que puede costar el traslado en avión, bien a esa ciudad, o a la capital del país.

Desde febrero pasado el pueblo se mantiene a media luz, dado que no hay gasoil para alimentar la planta, mucho menos para el transporte, necesario para la búsqueda de alimentos.

La luz llega entre 7:00 y 8:00 de la noche y se va a las 12:00 pm. El sol ilumina la vida de los habitantes, a no ser que a alguna autoridad, como el alcalde, quien no vive en la zona, según denuncian sus habitantes, se le ocurra portar por allá.

Las dificultades han hecho que la población prefiera cruzar el río Negro y llegar a San Felipe, el poblado colombiano más cercano, donde el control lo ejerce el Frente 16 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, o navegar unas tres horas para ir a Brasil a surtirse de alimentos básicos que, si bien, no resultan económicos, son la mejor opción, dada la carestía que reina en la zona y lo engorroso que es movilizarse.

UNA DE TANTAS

Los temas de transporte y alimentación son una prioridad para los 2.300 habitantes de San Carlos de Río Negro, quienes hace unas semanas lograron satisfacer una de sus tantas necesidades, la comunicación.

Movilnet había prometido al gobernador del estado Amazonas que, como parte del programa de instalación de radiobases extremas (para las zonas fronterizas), sería colocada una antena en el área, la cual llevaría servicios de telefonía fija móvil e internet. La promesa se cumplió el pasado martes 24 de abril, dos meses después de que un equipo de la telefónica comenzara a movilizar materiales por vía aérea y fluvial. Días antes, precisamente el viernes 20, cuando se activó la antena, se comenzaba a escuchar en las calles "yaté wapay" que, en dialecto baré, significa "yo doy fe" o "lo certifico", como reza la publicidad que por estos días transmite Movilnet para confirmar que la cobertura llegó a este lugar tan apartado del país.

El gasoil se ha convertido prácticamente en la prioridad, pues de él depende que haya electricidad y movilidad para transportarse en la búsqueda de comida, o hacia Puerto Ayacucho para diligencias.

También la salud depende del combustible, por la necesidad que se presenta muchas veces para el traslado de enfermos. Aunque el apoyo aéreo de los puestos militares destacados en la zona hace la diferencia.

LA SALVACIÓN

Ver a un visitante es motivo de regocijo para quienes viven en Río Negro. Desde la música, hasta un caramelo o una fruta tienen la influencia de Brasil.

Los turistas caraqueños traen de allá, para regalar, caramelos y bombones brasileños como si hubiesen cruzado la frontera, pues son las golosinas que venden las bodegas.

Ver a representantes de la prensa en la zona les genera una esperanza al sentirse más allá que de acá respecto a Caracas.

Feidipides Duarte y Clinton Maquirino, quienes se identificaron como representantes de la sociedad civil, se mostraron preocupados por la cantidad de problemas que aquejan al poblado. Ambos ejercen como docentes en escuelas de la zona, donde -reconocenlas cosas están mejorando, al menos en este ámbito.

Comentan que están cansados de contar sus historias y reclaman la cobertura de necesidades básicas a comisiones del Ejecutivo (Vicepresidencia de la República) y de la Asamblea Nacional sin que ello genere un mínimo cambio en el nivel de vida que llevan.

"Hasta aquí han venido comisiones del Gobierno y nada de nada. Estamos aislados, no les interesa", comenta Duarte.

Hasta 30.000 bolívares pagan los habitantes de la zona por un pollo brasileño de unos tres kilos de peso, 17.000 bolívares el kilo de carne de res y 3.000 el de arroz.

Maquirino dijo que las pocas veces que Mercal los ha visitado los alimentos desaparecen en un dos por tres. Es tal la necesidad, que la oferta de productos resulta insuficiente.

Eso sí. De los alimentos perecederos como la carne o el pollo se compra y se consume poco porque no hay manera de conservarlos, dadas las limitaciones del servicio eléctrico.

Carmen Hernández, ama de casa, comentó que se cocina sólo lo que se va a consumir, casi siempre se trata de alimentos importados, incluyendo las frutas.

El párroco de la iglesia lamenta que en la zona se haya perdido la costumbre de sembrar. Los conucos hoy no existen.

Sólo la comunidad yanomami, conformada por unas 300 personas, come lo que produce.

De resto, se depende del trabajo que se pueda hacer para la Alcaldía o del contrabando de combustible, que se convierte en una fuente de ingresos cuando aparece. Venderlo en la frontera genera unos recursos adicionales para quienes aprovechan el negocio.

Duarte pide el retorno de las rutas sociales de la Fuerza Aérea que facilitaban el traslado de los habitantes a sitios medianamente cercanos, incluso Caracas.

Es un anhelo. La línea de transporte aéreo que suele viajar a San Carlos de Río Negro vuela cuando logra llenar los puestos, cada uno de los cuales cuesta 700.000 bolívares ida y vuelta a Puerto Ayacucho.

ALIENACIÓN

Hasta el mes pasado los pobladores de Río Negro cruzaban el río para pasar a San Felipe a llamar a sus familiares en Venezuela.

La radio sólo se escucha en la noche, cuando es posible captar las señales que llegan de Brasil y Colombia.

Por su parte, la televisión también está ausente. La opción la brinda la Alcaldía, donde está instalada una antena de Directv, que se conecta a una antigua y abandonada de Venezolana de Televisión y lleva la señal a los hogares.

La Comisión de Protección de los Derechos de Niños y Adolescentes controla el contenido que se difunde para evitar que los menores sean expuestos a imágenes y sonidos indebidos.

Y, aunque todos deben ver la misma programación, no se hacen problema, porque es una forma de no aislarse más de lo que ya están.









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