Corazón partío

Por Venezuela Real - 28 de Mayo, 2007, 18:56, Categoría: Salud

Dr. Jacobo Dib H.
El Mundo
 28 de Mayo de 2007

Para los médicos venezolanos desentendernos de la realidad social del país es poco menos que imposible: todos nos hemos formado en hospitales que se encuentran enclavados en los cinturones de miseria que rodean nuestras ciudades principales. De modo que, además, el cariño por aquello que ayudó a consolidar nuestra formación, en lo profesional y en lo personal como individuos, está ahí, en todos nosotros.

Algunos se han desligado de la labor hospitalaria por multitud de razones, una de ellas, muy principal, reza, como dijera el mayor de los socialistas: "no sólo de pan vive el hombre". Y es que, los sueldos que ofrece hoy día la administración pública no permiten al médico tener un nivel de vida como otrora, sobre todo, como antes de aquel fatídico viernes negro del ´83 que llevó a la debacle el poder adquisitivo de nuestra moneda.

¿Qué hacer? La respuesta es sencilla: trabajar en medicina privada. Para quienes no hemos querido abandonar nuestros hospitales resulta indispensable, cuando menos, esta opción. Del hospital nos atrae lo social y la docencia. Lo social se lo debemos al país y lo docente se lo debemos a nuestros maestros. Debo mencionar, por cierto, que el trabajo en privado, si se hace correctamente, puede ser tan gratificante como el hospitalario.

En muchas instituciones privadas, la labor en la comunidad y hacia la comunidad es materia esencial de su existencia.

De esto puedo dar fe. La medicina comunitaria como concepto social, se viene desarrollando en nuestro país desde hace varias décadas con un alcance muy limitado, enfocado sobre todo al área de influencia de cada institución. Los médicos, muchos de ellos dedicados sólo al trabajo en privado, dedican horas e incluso recursos propios en ayudar a quien no tiene, a quien no puede. Es posible que esto no sea de conocimiento público, ni se haya difundido por los medios, pero es que no debemos olvidar otra vieja conseja del maestro socialista: "que tu mano derecha no sepa lo que hace tu izquierda".

En docencia, muchos de estos médicos y sus respectivas instituciones contribuyen de manera invalorable y desinteresada en la formación de nuestros residentes, específicamente en aquellos procedimientos que ameritan equipos y experticia de que carecemos en la mayoría de nuestros hospitales. Esto hace que muchos de nuestros postgrados estén a la altura de cualquiera en el exterior.

A nuestros hospitales tenemos que ayudarlos, mejorarlos. Para eso existe el recurso económico en manos del Estado y el recurso humano en manos de los venezolanos. El potencial humano que se encuentra en los hospitales es verdaderamente asombroso: enfermeras, médicos, camilleros, el personal en general, es "echao pa´lante". Y, a pesar de lo que algunas personas puedan decir, e incluso hayan podido padecer en carne propia, no siento, en lo personal, ningún tipo de tratamiento discriminatorio de parte de autoridades o compañeros de trabajo en relación al color político. Allí, al igual que en las clínicas, estamos trabajando todos por una misma causa, la salud de los venezolanos.

¿Público o privado? En mi opinión, debemos ir de la mano y ayudarnos en la medida de nuestras posibilidades, sin necesidad de enfrentarnos unos con otros.

¿Hospital ó Clínica? A las dos instituciones me dedico en cuerpo y alma y si el Presidente me lo permite, quisiera seguir trabajando en ambas.

Jefe de Servicio de Gastroenterología Hospital de Lídice. Vicepresidente de la Sociedad Médica del CMDLT






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