Chavismo doblega a los medios

Por Venezuela Real - 31 de Mayo, 2007, 13:44, Categoría: Oposición/Resistencia

Juan Pablo Arocha
TalCual
31 de mayo de 2007

En algunos medios venezolanos titubean antes de darle cabida a reportajes críticos al gobierno.
El crecimiento del poder revolucionario condiciona la línea editorial de la prensa. En La Tele y el Grupo Descifrado la censura se manifiesta de manera directa por sus dueños, mientras en Venevisión sus reporteros reconocen que saben “lo que no pueden hacer”

Una gota recorre la frente del reportero. La luz directa del reflector hace mella en el periodista mientras escribe las últimas líneas del reportaje que abrirá el periódico de mañana.Titubea. Repiensa cada palabra.

Borra lo que no cree conveniente y recomienza el párrafo para evitar algunas ideas. Sus manos están sudorosas, esta vez no es por la velocidad con que teclea, sino por la ansiedad que le producen las consecuencias que pueda generar su publicación cuando salga de la rotativa.

El periodista no escribe sobre las acciones de los insurrectos en las montañas, ni de una banda armada que azota a los residentes de una comunidad pobre. El reportero cuece un escrito sobre las últimas acciones político-administrativas del gobierno en Venezuela.

Tan sólo en 2006 se registraron 134 victimas por la violación a la libertad de expresión en el país, de los cuales el 76,61% fueron perpetradas por entes del Estado.

Las cifras corresponden al último informe difundido por la asociación civil Espacio Público, grupo nacional dedicado a la promoción y defensa de la libertad de expresión. Estos datos se suman a una escalada de silencio que circunda por las redacciones de algunos medios de comunicación ante el crecimiento del poder gubernamental.

REACOMODO DE PIEZAS

Tras los resultados electorales del referendo revocatorio en 2004 que relegitimaron a Hugo Chávez en la Presidencia, algunos de los medios de comunicación críticos a su gobierno optaron por modificar su línea editorial. El caso más emblemático es el de Venevisión (VV), televisora que acompañó los intereses opositores y que mantenía en su programación hasta la tarde del 15 de agosto al periodista Napoleón Bravo.Pero a la seis de la mañana del día siguiente de los sufragios, hora habitual de transmisión de su espacio 24 horas, el programa no retornó al aire. Aún continúa ausente.

A la salida de Bravo en 2004 se suma una disminución progresiva en la cobertura informativa sobre eventos convocados por opositores a Chávez. Tanto, que en la actualidad algunos reporteros optan por la autocensura, mientras circula en internet una grabación telefónica entre el presidente de VV, Carlos Bardasano y su homólogo del oficial Venezolana de Televisión (VTV), Jesús Romero Anselmi, donde se pone en evidencia la estrecha relación política entre ambas televisoras.

Un grupo de reporteros de Venevisión que prefiere el anonimato asegura no haber recibido directrices directas sobre su cobertura informativa, pero aclaran que “nosotros sabemos lo que podemos hacer y lo que no”. Las limitaciones se extendieron al tratamiento del cese de transmisiones de RCTV, tema que fue vetado por la televisora “desde el momento en que la gente comenzó a preguntarse por qué no le pasaba lo mismo al canal 4”.

Aunque se especuló en la prensa que la salida del reportero de VV, Efraín Castillo, estaba relacionada con su apoyo a Radio Caracas Televisión (RCTV), sus colegas aclaran que el despido se produjo luego de algunas diferencias sindicales. Otra de las fuentes de la emisora, propiedad del empresario Gustavo Cisneros, asegura que la postura editorial del canal esta relacionada con la ambigüedad que pesa sobre su concesión radiotelevisiva que también vencía el 27 de mayo y que el pasado 26 de mayo fue renovada por cinco años más.

La modificación de los espacios informativos tras la relegitimación de Hugo Chávez en 2004 no es exclusiva de Venevisión. La audiencia de Televen vio desaparecer de sus pantallas a Marta Colomina y a César Miguel Rondón, dos periodistas críticos, entre marzo y abril de 2005.

Rondón declaró a TalCual en esa época que Germán Pérez Nahim, gerente general de la planta, le había explicado que un espacio como el suyo “no tenía cabida” tras los cambios de programación. “Uno entiende que estamos en tiempo de reacomodos y, como en las partidas de dominó, terminada la mano se baraja la piedra y cada uno empieza a coger sus piezas”, dijo el periodista.

Además, a Televen retornó este año el ex vicepresidente José Vicente Rangel con su programa dominical.

Casualmente el estreno ocurrió el 4 de marzo, el mismo día en que dos años antes Colomina se despidió de su audiencia.

La línea informativa de estos dos canales de televisión a favor del oficialismo es tan evidente que el propio informe de observación de la Unión Europea durante las elecciones presidenciales da cuenta de ello.

“El tono de Televen y Venevisión fue poco crítico en general con las dos principales coaliciones, pero, desde un punto de vista cuantitativo, las dos favorecieron abiertamente la posición oficialista”. El canal 4 habría dedicado 84% del tiempo de información a la posición oficialista y sólo 16% a la oposición, mientras que la señal 10 le dio 68% de su espacio a la coalición de Chávez y sólo 32% a sus contrincantes.

TELE CENSURA

Donde sí opera la censura directa es en La Tele, emisora perteneciente al Grupo Imagen que ocupa el canal 13 en señal abierta. Además del publicitado despido de la periodista Marietta Santana tras su manifestación pública en contra del cese de las trasmisiones de RCTV, la comunicadora Ana María Fernández renunció a la estación luego que le prohibieran informar irregularidades en la estatal petrolera Petróleos de Venezuela.

Fernández dirigió durante poco más de un año el espacio En Directo, que salió del aire a mediados de 2005. Concebido inicialmente como un programa informativo y de opinión, la directiva intentó modificar su estructura para eliminar los temas políticos en pro de los hechos sociales, relata la periodista.

El punto de mayor inflexión se produjo luego que la estatal Pdvsa iniciara una relación publicitaria con la emisora.

“En ese momento me prohibieron directamente hablar de la petrolera” –dice Fernández– “al principio me bandeé hablando con mis entrevistados para que fueran ellos quienes la mencionaran y así poder informar”.

La periodista abandonó la planta porque “estaba obstinada que todos los días se prohibían cosas distintas”.

Incluso, le habían solicitado no participar como invitada al programa de Globovisión Aló Ciudadano.

La Tele transmite en la actualidad dos espacios abiertamente favorables al gobierno. Debate Socialista, dirigido por el alcalde metropolitano Juan Barreto y Aló, mi pueblo, maratónico sabatino del gobernador oficialista Luis Acosta Carlez.

“La autocensura es un hecho indiscutible, todos los programas tienen un sesgo”, dice Marietta Santana, quien hasta hace algunas semanas dirigía un programa de testimonio social.

TalCual intentó contactar al directivo de La Tele, Fernando Fraiz, para conocer su opinión sobre las denuncias de censuras pero no recibió respuesta.

El vicepresidente corporativo del Grupo Imagen, empresa propietaria de la estación, Luis Eduardo Galo, declaró el miércoles en una visita a la Asamblea Nacional que la salida de Santana se debió a una reestructuración de la programación del canal.

EXCESO DE INTERESES

Tras la compra del semanario Descifrado en la calle y de la revista Exceso por parte de un colectivo de jóvenes empresarios, el grupo de medios transformó paulatinamente su línea editorial. Y en ese camino, el tabloide –que solía ser uno de los más críticos contra el gobierno y foro de denuncia contra el enriquecimiento del chavismo– salió de circulación; por otra parte, en lo que refiere a la revista Exceso, en poco menos de seis meses los directores de la publicación han vetado ya varias piezas periodísticas.

El cierre de Descifrado en la calle estuvo prácticamente decretado desde que el grupo editorial cambió de dueño. Con la entrada del nuevo grupo accionario, el personal encargado de la venta de espacios publicitarios enfocó su esfuerzo exclusivamente hacia la revista Exceso, pero los colaboradores del tabloide sólo fueron notificados de la clausura horas antes de la circulación de la última edición.

“Los lectores llamaban para quejarse por la decisión”, confirma el personal de redacción.

Pero el caso de la revista Exceso es mucho más significativo. Semanas atrás fue vetada la publicación de un perfil del gobernador de Anzoátegui, Tarek William Saab. ¿La razón? El propio mandatario regional vetó el trabajo periodístico pues no estaba de acuerdo sobre cómo se abordaba la administración de su gobierno, su divorcio y hasta las versiones sobre su inclinación sexual.

La excusa que dieron los directivos de la revista fue que “la persona que nos consiguió la entrevista podría demandar a la publicación”, confirma una fuente del medio. El texto habría llegado incluso a manos del gobernador de Anzoátegui para que éste aceptara su emisión.

El Grupo Descifrado está encabezado por Javier Marín, Alexander Alcalá y Jon Urruzuno. También se especula de la participación de Danilo Díaz Granados –banquero, vinculado con el ex ministro de Finanzas Tobías Nóbrega– como accionista mayoritario de la compañía. Con respecto a la naturaleza de este grupo empresarial, el director ejecutivo del Grupo Descrifado y de Exceso, Alexander Alcalá, sólo responde: “No puedo comentar sobre los accionistas”.

Hace dos semanas ingresó al staff de la revista Excesola periodista Ibéyise Pacheco, quien oficialmente se desempeñará como asesora de algunos de los dueños, pero que en la redacción del diario se especula que procederá como directora principal de la publicación sin que su nombre se haga público.

La influencia del “chavismo”, como ideología que condiciona la línea editorial, va más allá de la proliferación de prensa pública, financiada con fondos del Estado. En octubre de 2004, el empresario oficialista, Wilmer Ruperti, adquirió Puma TV, emisora de corte musical que desde hace más de un año intenta sin éxito transformarse en un canal de noticias.

También circula la revista Éxxito, cuyo dueño es el empresario Majed Khalil, quien perteneció al sector empresarial del comando de campaña presidencial de Hugo Chávez en diciembre de 2006. Hugo Prieto, asesor editorial del grupo, niega que esta condición accionaria pese sobre la línea editorial de la publicación.

En el mismo orden han proliferado los medios comunitarios. Aunque deberían mantener su independencia con respecto al Ministerio de Comunicación e Información, el 18 de marzo el representante de esa cartera Willian Lara aseguró que el Ejecutivo “comprará un grupo importante de imprentas que serán utilizadas por los miembros de las comunidades para reproducir sus periódicos y revistas alternativas”.

PODER OFICIAL

La eliminación de la concesión a Radio Caracas Televisión que se concretó el pasado domingo 27 de mayo, coloca el balance comunicacional en beneficio gubernamental. Según análisis realizado por Marcelino Bisbal, miembro del Centro de Investigación de la Comunicación de la Universidad Católica Andrés Bello, el cese de las trasmisiones de esa televisora dejó por fuera a cerca del 50% de las voces críticas al gobierno.

El comunicólogo Bisbal explica que esto se produce mientras que la autocensura aumenta en la industria de los medios. “Ha venido creciendo paulatinamente ante la intimidación por medidas y políticas adoptadas, así como la presencia de un corsé político que limita y regula el ejercicio pleno de la libertad de comunicación”.

Aunque la intimidación no se produce directamente por un funcionario gubernamental, “se transparenta también por la visita del Seniat ante cualquier situación”, dice Bisbal. También se tiene registro de intimidaciones por vía judicial, procesos administrativos por parte del órgano rector de las telecomunicaciones (Conatel), retiro de la publicidad oficial y el impedimento a medios críticos para acceder a las fuentes oficiales.

Además, según la relación que tiene la empresa de medición de sintonía AGB, desde los inicios del gobierno de Hugo Chávez hasta 2006, se han realizado 1.339 cadenas oficiales, lo que se traduce en 810 horas, 56 minutos y 42 segundos. Estos datos no registran las alocuciones del primer mandatario a través de su programa Aló, Presidente.

El Instituto Prensa y Sociedad dará a conocer próximamente una encuesta realizada entre periodistas venezolanos que revela una manifiesta sensación de autocensura en los medios criollos. Aunque el gobierno de Chávez todavía puede asegura que no ha encarcelado a un comunicador, ya tiene en su registro el cierre de una televisora, así como profundización de la autocensura en el ejercicio de la profesión a través de un variopinto abanico de presiones indirectas. Un panorama oscuro, sin duda.








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