Perspicacia

Por Venezuela Real - 6 de Junio, 2007, 8:45, Categoría: Oposición/Resistencia

Antonio Cova Maduro
El Universal
06 de junio de 2007

Este régimen ha logrado la unión entre jóvenes de muy diversa extracción social

Sobrada es la que necesitamos para entender -y actuar en consecuencia- lo que con asombro vemos desarrollarse ante nuestros ojos. En efecto, contrariando a opinadores -e incluso ponentes de congresos, jornadas y asambleas- miles de jóvenes han salido a las calles de Venezuela para decirle al mundo que aquí no ha habido lo que la secta gobernante machaca: que una concesión se venció y que, en el ejercicio normal de sus "funciones" (como pretenden algunos metiches españoles, a quienes nadie ha dado vela para este entierro) el Gobierno, velando por la "moral y las buenas costumbres", simplemente decidió no renovarla.

No, no fue eso. Fue y sigue siendo un ataque directo a la libertad de expresión, derecho fundamental en cualquier democracia que se precie de tal y que en la Venezuela de estos tiempos implicaría negarle a sus habitantes, no sólo el poderse informar, sino escuchar y participar en debates donde la verdad se establezca y lo que está en juego se clarifique.

Que haya habido -y sigan teniendo lugar- protestas en los más diversos ámbitos no es nada nuevo en la Venezuela de comienzos de siglo. Lo que sí es asombroso -e impactante- es que sean brotes espontáneos del ámbito menos esperado: de los jóvenes. Sí, de los que tenían entre 8 y 12 años cuando una mayoría de venezolanos cometió el más grande error de los últimos 50 años. Este sólo hecho es de por sí suficiente para obligarnos a una profunda reflexión.

Este pasado domingo, en su columna de El Nacional, el sociólogo Tulio Hernández expuso algunas de las razones para que se presentase el fenómeno. Puede ser útil añadir alguna reflexión: lo inesperado de este brote, por otra parte tan generalizado, ¿no nos dice algo? ¿no nos devela algo que no fuimos capaces de ver llegar raudo?

Creo que sí. Nos dice que su rápida generalización por todo el país muestra que hay más atención vigilante a sus arbitrariedades que lo que la secta gobernante supone. Nos dice que entre los jóvenes -a quienes el régimen catequiza como si fuesen débiles mentales- se hace una clara distinción entre lo que ellos perciben como un derecho (acceso garantizado a la educación y beneficios económicos) y acciones que consideran no sólo arbitrarias, sino inconsultas y por lo que se ve, perjudiciales.

La agitación estudiantil -que rápido prendió entre los estudiantes de bachillerato y que cuenta con la total simpatía de la población- muestra, además, algo que para el régimen puede ser amenazante: de nuevo, como siempre ha sido en Venezuela, los estudiantes se perciben a sí mismos, no sólo como "la conciencia de la nación", sino como quienes, por estar incontaminados, tienen la obligación de actuar.

Y esa profunda convicción se afianza por la lamentable reacción del autócrata, quien, como siempre, marca la pauta de sus voceros, a quienes traicionan sus gestos (desconfían del juicio del amo, pero el miedo a incurrir en su ira les inhibe hasta el seso). Y es una reacción lamentable, no sólo porque, de nuevo, malgasta sus dardos y sus ataques verbales que cada vez, por esperados, sorprenden menos, sino que las descalificaciones que les endilga a los jóvenes son clisés gastados del museo del marxismo insepulto.

Ha aparecido, además, un modo nuevo -e inesperado- de confrontar al régimen y éste, con una confianza, no sólo en sí mismo, sino en que "lo que funcionó en el pasado forzosamente lo hará ante condiciones novedosas", se muestra incapaz de atajar lo que se expande veloz con otra cosa que transportar a empleados públicos uniformados para recorrer Caracas. ¿Y qué tal si son precisamente los hijos de estos burócratas quienes desafían al régimen en las calles?

Este régimen ha logrado, además, una unión instantánea entre jóvenes de muy diversa extracción social. Muchos de ellos deben estar sorprendidos al verse tildados de oligarcas e hijitos de papá y oír a un diputado comunista quejarse amargamente de que "les manipulan su inocencia". Qué cosa, no. ¡Los comunistas "llamando al orden y a los valores de la familia"!

No luce que los estudiantes, para complacer a su papaíto Chávez o al Barreto regañón, volverán a la "quietud y placidez" de la Venezuela violenta. Tienen la costumbre de que cuando salen no están ansiosos por encuevarse y menos para agradar a quien les arrebató lo que a ellos les da la gana de ver si quieren.

Han salido en masa -y salen- con un propósito muy claro: cuidadito con meterte con Globovisión y ni se te ocurra tocar a las universidades, porque ¡allí será Troya! Y esta vez gozan de la simpatía de todos los medios de comunicación del mundo¿ Todos con la lupa presta, como quien dice. Están de pie -no con "rodillas en tierra"- y con la pajita en el hombro.









TOME NOTA
de la dirección del
Nuevo Portal Principal

www.venezuelareal.org

Más información ...

Calendario

<<   Junio 2007  >>
LMMiJVSD
        1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30  

Archivos

Suscríbete

Escribe tu email:

Delivered by FeedBurner

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog