La verdad tras la obsesión de Chávez con los medios

Por Venezuela Real - 8 de Junio, 2007, 19:14, Categoría: Prensa Internacional

Marcela Sánchez
Washington Post
08 de junio de 2007

El Presidente de Venezuela Hugo Chávez ha cumplido su amenaza y se ha negado a renovar la licencia de la disidente Radio Caracas Televisión (RCTV), silenciándola por apoyar el corto golpe de estado en su contra en 2002. Mientras otras estaciones privadas permanecen al aire, Chávez va bien adelantado en su intención de extender su hegemonía sobre todos los medios del país.

Tras el golpe, Chávez buscó satanizar a las principales cadenas privadas llamando a Venevisión, RCTV, Globovisión y Televen, "los cuatro jinetes del Apocalipsis". Ahora, con RCTV fuera del camino, Globovisión parece ser el próximo blanco de Chávez, aunque todavía le quedan varios años de licencia.

Es significativo que Venevisión y Televen parecen haberse salvado de la ira de Chávez. Observadores de los medios aseguran que Chávez y los dueños de esas estaciones llegaron al acuerdo de dejarse mutuamente en paz. De hecho, la licencia de Venevisión fue renovada el mismo día que la de RCTV fuera revocada.

De acuerdo con el experto venezolano en medios, Andrés Cañizález, Venevisión, la cadena venezolana más grande, dio "un giro de180 grados" y ahora "incluso informa menos que el canal del estado". Es claro, agregó, que "el gobierno castiga una agenda política que es la de RCTV pero al mismo tiempo premia ... la de Venevisión". Venezuela no es el primer país latinoamericano en ver a sus medios informativos silenciados. En 1992, la poderosa cadena Globo televisión de Brasil estuvo en general ausente durante el escándalo de corrupción que llevó a la renuncia del Presidente Fernando Collor de Mello. En 1997, el entonces Presidente colombiano Ernesto Samper no extendió la licencia de un noticiero de televisión fundado por el Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, una decisión que fue vista como castigo por su cobertura del escándalo que vinculó a Samper con dinero de la droga.

El actual sufrimiento de los medios venezolanos proviene de una larga historia de politización. En 1989, durante los violentos eventos del llamado Caracazo, fuerzas del gobierno mataron a centenares de personas que protestaban medidas de austeridad adoptadas por el gobierno de Carlos Andrés Pérez. Estos eventos erosionaron aún más la confianza de los venezolanos en las ya débiles instituciones, y los medios entraron a jugar un papel determinante en la restauración del orden.

En una encuesta hecha poco después, recordó Cañizález, algunos de los principales editores del país expresaron temor por lo que sucedería una vez los medios tomaran una responsabilidad que le corresponde al sistema político. Uno de esos editores dijo sentirse empujado por las circunstancias políticas "a un cuadrilátero de boxeo que no es el nuestro".

Los medios continuaron su adoptado papel político durante el fallido golpe de 1992 liderado por Chávez, entonces teniente coronel del ejército, contra el impopular gobierno de Pérez. Mientras los rebeldes buscaban cómo enviar un mensaje a través de la cadena estatal que controlaban, Pérez pudo escapar y emitir un mensaje por Venevisión asegurando que el golpe había fallado.

Los golpistas reconocieron luego que su imposibilidad de salir al aire antes que Pérez -- debido nada menos al hecho de que su mensaje preparado fue grabado en un formato incompatible con los equipos de comunicación del estado -- fue clave en su derrota. Después de ser elegido democráticamente en 1998, la hostilidad de Chávez hacia los medios empezó a tener peso oficial.

A comienzos de 2002, el enfrentamiento entre Chávez y los medios llegó a tal punto que el Presidente instituyó las llamadas cadenas -- la emisión obligada de boletines del gobierno a través de las estaciones privadas. Cuando manifestantes contra el gobierno empezaron a llenar las calles de Caracas en abril de ese año, las estaciones optaron por dividir la pantalla, mostrando a los manifestantes a un lado y los boletines de Chávez al otro.
 

El 13 de abril la politización de los medios venezolanos alcanzó su punto culminante. Dos días antes, el líder empresarial Pedro Carmona dio un golpe de estado a Chávez, un suceso que fue ampliamente cubierto por los medios. Para el fin de semana, Chávez había regresado al poder después de que fuerzas militares aseguraran su retorno. Pero los medios impusieron una total autocensura en lo que pasó a conocerse como un "golpe mediático". En vez de informar sobre el regreso de Chávez, las cadenas de televisión transmitieron viejas películas y dibujos animados. Los dos principales diarios del país no publicaron sus ediciones dominicales.

Poco después de que RCTV salió del aire el mes pasado, una docena de periodistas de Venevisión ofrecieron su renuncia como gesto de solidaridad mientras cientos de estudiantes salieron a las calles a protestar el cierre. Algunos marcharon hasta la sede de Venevisión con la esperanza de que informara sobre su descontento y se uniera por lo menos en una defensa simbólica de la prensa libre y pluralista contra el monopolio autoritario de Chávez. La estación no cubrió las protestas -- aparentemente transmitía una película que no podía interrumpir.







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