El contrato de la panadera

Por Venezuela Real - 12 de Junio, 2007, 14:59, Categoría: Dimensión Social

Gustavo Gil
TalCual
12 de junio de 2007

Los representantes laborales de cerca de 50.000 empleadas y empleados de las panaderías amenazan con un conflicto que haría “la vida de cuadritos” a los venezolanos acostumbrados a apurar su taza de café en estos tradicionales sitios de encuentro

Las panaderías aquellas del marrocinto, el cachito y la cuenta quedaron en el pasado. Una panadería seria hoy, es mucho más que eso.

Es por ello que la lucha entre el sector sindical, liderada por Juan Crespo de Fetraharina, y los industriales del pan no puede basarse en el hecho, cierto por demás, de los controles sobre los precios del producto y la frustración que ello ocasiona sobre un ajuste salarial para los trabajadores.

Desde enero de 2006, los sindicatos del gremio de los panaderos que afilian a 25.000 personas en el interior del país y otras 15.000 personas en el Distrito Capital, Miranda y Vargas, introdujeron su proyecto de contrato ante la Dirección Nacional de Asuntos Privados del Ministerio del Trabajo.

Esta es la hora, y los hombres y mujeres que a diario dan la cara por esas empresas ante el público, siguen a la espera de sus justas reinvindicaciones.

La situación socioeconómica de esta gente, muchos de los cuales tienen más de 20 años laborando en el ramo y constituyen la piedra angular del negocio, es la siguiente: no importa si es un maestro pastelero o un ayudante, gana salario mínimo; su cesta ticket consiste en un slice de pizza y un refresco; no tienen acceso a los bonos nocturnos ni les pagan horas extras, aun cuando la mayoría labora hasta 12 horas al día.

El proceso de discusión del contrato colectivo ha estado lleno de obstáculos y leguleyerías que llegaron al colmo cuando Fetraharina tuvo que hacer una convocatoria a cada una de las 2.200 panaderías de la región capital porque la cámara que las agrupa anunció que no tenía personalidad legal para representar a los patronos en una discusión contractual. Por fin, a las mil y quinientas, se instaló la reunión y fueron aprobadas apenas 27 cláusulas de las 87 que contiene el proyecto de contrato.

De buenas a primeras, los industriales se levantaron de la mesa de negociación alegando que si el Gobierno no libera los precios del pan, no pueden entrar a discutir las cláusulas socioeconómicas.

CRISIS EN PUERTA

Juan Crespo, el jefe de Fetraharina, es de la opinión según la cual lo laboral no tiene que ver con lo comercial. Y en tal sentido advierte: “El canal para que las empresas consigan su aumento de precios es el Ministerio del Poder Popular de Industria Ligeras y de Comercio, no el Ministerio del Trabajo. En consecuencia y en vista de que la parte patronal se ausentó de la mesa de negociación, nosotros solicitamos a la presidenta de la mesa técnica, Débora Espinosa, que se pronunciara de conformidad con el artículo 471 de la LOT, que faculta a ese despacho a citarlos por oficio para que el pliego pase de la fase conciliatoria a la conflictiva, porque nosotros pensamos que están retardando la discusión con argumentos superfluos”.

Nadie duda que en Venezuela la atención al público en todos los comercios y empresas de servicios, es una de las grandes taras que arrastra el sector.

Las panaderías no son precisamente la excepción. La alta rotación de personal obliga a entrenar diariamente a jóvenes nuevos cuyo incentivo no es otro que lograr llevar a su casa 100.000 bolívares al final de la semana, pero que carecen de adiestramiento previo y experiencia.

Quien termina pagando los platos rotos es el consumidor Ahora el panorama es desolador, porque si pasado mañana los miembros del empresariado del sector no se presentan en la próxima asamblea, los propios trabajadores estarían dispuestos a iniciar una “operación morrocoy” dentro de las panaderías; un operativo que empezó, en verdad, hace mucho tiempo y sin que nadie se diera cuenta.

Sin embargo, Crespo añade que “no queremos afectar a los consumidores, pero tenemos que hacer valer nuestros derechos consagrados en la Ley Orgánica del Trabajo. Los empresarios no han asistido a las reuniones, debido al aumento del saco de harina de 45 kilogramos a 56.000 bolívares, y además han estado solicitando la liberación del precio del pan. Pero mientras ellos no tomen en cuenta las reivindicaciones sociales de los empleados del sector, el Gobierno, seguramente, no va a ejecutar esta medida”, agregó.

 • CARO PAN DE CADA DÍA
Juan Crespo lidera también la UNT, la confederación de filiación oficialista que se contrapone a la tradicional CTV.Por eso no extraña que esté de acuerdo con la medida de congelación de los precios del pan.

En tal sentido, muestra un estudio sobre lo que está ocurriendo con este producto que difícilmente podría faltar en la mesa de los venezolanos.

Según Crespo, el precio del pan está regulado en 2.520 bolívares por kilo, y la canilla de 150 gramos, la cual debe ser ofertada a los consumidores en 378 bolívares, es vendida a 400 bolívares, por lo cual se ganan 22 bolívares; otros la venden a 500, y la ganancia es de 122 bolívares; más allá, se puede conseguir a 700 bolívares, ganándose 322 bolívares; y en otros establecimientos se consigue hasta en 1.000 bolívares, de modo que le ganan 632 bolívares.

La panadería tradicional quedó en el pasado y sólo sobrevive en algunas barriadas marginales o pueblos muy alejados de las zonas densamente pobladas.

Una panadería hoy tiene servicio de lunch, pizzería, delicatesses y hasta valet parking.

“En consecuencia, tienen una banda ancha comercial en ganancia", dice Crespo y añade: "Y están presionando con el contrato colectivo para que el Gobierno les libere también el precio del pan”.












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