Del Nacionalsocialismo del siglo XX al Socialismo Nacional del siglo XXI.

Por Venezuela Real - 13 de Junio, 2007, 13:33, Categoría: Imagen gobierno / Chávez

José Guillermo Godoy
parlamentario.com
13 de junio de 2007

El devenir histórico demostró que la principal derrotada de la Gran guerra no era la Alemania imperial sino la democracia liberal. El medular beneficiario de esto finalmente no fue la civilización sino el tribalismo. El tribalismo no es otra cosa que un antónimo de globalización, una suerte de primitivismo contemporáneo. En ese esquema, donde los sentimientos se anteponen a la razón, donde las pasiones son la norma y las leyes la excepción, donde el desbarajuste se impone ante el orden legal, el fastidio gana al contento y el ciudadano involuciona a la categoría de individuo y simple célula del montón, el tirano encuentra un ambiente propicio para gestarse y evolucionar.

¿Hará falta leer a Arendt para entender esto?

Hace pocas semanas el hombre de chaqueta roja que con su extravagancias mediática provoca el resquemor de cualquier productor televisivo, pronunció un extendido y entretenido discurso en ocasión de celebrarse lo que él llama la “recuperación” de la faja petrolifica en Venezuela, en intencional coincidencia con la celebración del primero de mayo, divulgado, como es costumbre, por su flamante panfleto televisivo Telesur (cortesía VTV). La encendida arenga acompañada de un bombardeo de pirotecnia verbalistico de relumbrón, nos brindaba, de manera casi didáctica, el contenido teórico y practico de su tendencia político, de sus valores, de su visión de la historia y de su proyecto gubernamental. “Hemos recuperado estas empresas y activos para la Nación, no para convertir a Venezuela en un modelo capitalista de Estado o fortalecer ese modelo. Lo hacemos para ponerlos en función de la construcción del socialismo venezolano, bolivariano, venezolano del siglo XXI”,”El petróleo vuelve a ser de los venezolanos” aclaró el líder bolivariano ante los trabajadores que asistieron al acto.

Traduzco las expresiones del comandante: la empresa ahora en manos privada pasará a pertenecer al Estado Bolivariano, es decir, a Hugo Chávez, ergo: seguirá siendo privada.

Durante el mismo acto el extravagante caribeño proclamó: “Se acaba la concesión a canal 2 de la oligarquía”. Desde 1998, un conjunto de medidas restrictivas de los derechos civiles configuraron un marco cuya principal característica es la libertad de prensa de baja intensidad. La estatización de la comunicación, impulsada a través de numerosas medidas como la expresada en la cita discursiva, tiene la inescrupulosa finalidad de lograr la adecuación de la opinión pública a la soflama gubernamental.

Todos los seres que no piensa como el Sr. Hugo son enemigos de la patria, es decir nacieron en Venezuela pero no son venezolanos, esto último arengado de forma descaradamente expresa. ¿Donde se encuentra el pluralismo y la tolerancia, tan aclamados en las monsergas masivas?

Hugo Chávez al igual, que todos los lideres populistas que germinaron en el mundo, no debate ideas sino descalifica: lo mismo hizo Adolf Hitler que asimilaba el sistema capitalista al judaísmo mundial, lo mismo hicieron Mussolini, Franco y Salazar para quienes todo opositor es un especulador de intereses foráneos, lo harán las dictaduras argentinas que englobaban a sus adversario dentro del bando comunista, lo hace el Dictador Fidel Castro hace 4 décadas que considera que todo intento opositor esta vinculado al imperialismo. Por su parte el morocho del Caribe prédica que todos sus antagonistas son oligarcas y pro golpistas (aunque el haya dirigido un golpe militar en 1993 contra un gobierno democrático)

Recuerden, la llamada Unidad Nacional que presupone un Socialismo Nacional, tan repetida en sus ardorosos discursos, no es otra cosa que la “homogeneidad social”, es decir todos lo individuos reclutados bajo la superestructura del poder reinante. Y si alguna duda queda sobre esto vale citar al Sr. José Vicente Rangel (ex vicepresidente de Republica bolivariana) quien en una entrevista a telesur dijo que el nuevo Canal (que sustituirá al censurado canal dos de la oligarquía) debe ser “el canal de la orientación política”.

“Se han reactivado los planes para asesinarme”. El viejo recurso del enemigo exterior es la principal táctica de los líderes totalitarios. Lo fue de Hitler, es de Castro y también de Chávez. De allí su denodado empeño por la búsqueda de un enemigo exterior que tuvo la suerte de encontrar en un cuestionado (¡más que nunca!) Estados Unidos de Norte América. Y es asi como su famosa intervención en la Asamblea de la ONU sirvió de escenario para desplegar su maquiavélica estrategia. En su sermón acusó a Bush de terrorista, de albergar terroristas y de haber fraguado un golpe de Estado contra él en 2002. Además, dijo otras idioteces: Estados Unidos y el capitalismo salvaje explotan a las pobres naciones del sur y agravan su miseria. Insultó a los israelitas (¿te recuerda a alguien?), y, muy consecuentemente, respaldó a los iraníes en su bizarro esfuerzo científico por dominar la energía nuclear. Si su amigo y tan televisivo gobernante de Irán Ahmadinejad desea borrar del mapa a Israel, en su momento necesitará contar con los instrumentos adecuados para efectuar su devastadora carnicería.
Si esto no es antisemitismo ¿que es?

Pero todo este conjunto de “parecidos” entre líderes populares de distintos tinte ideológico, que más adelante seguirán siendo desarrolladas con algo más de puntualidad pero con menos delicadeza, debe tener, y la tiene, explicaciones de origen más profundas. García Hamilton en su póstumo ensayo Por qué crecen los países nos recuerda que el origen ideológico del nazismo no estaba en el orden divino sino en concepciones más modernas que reivindicaban la soberanía popular. Al respecto dice el escritor: “Procuraba (el nazismo) legitimidad a través del apoyo del pueblo. Reivindicaba cierto socialismo hasta en la denominación: Partido nacionalsocialista de los trabajadores alemanes. Adoptó el color rojo como enseña partidaria, celebraba el primero de mayo el día del trabajador y reclutaba sus adherentes entre desclasados y desocupados más que entre los miembros de la burguesía y de la aristocracia. El propio Hitler era uno más de ellos.”
Por otro lado, el celebre autor evoca como Mussolini durante la primera guerra mundial era un socialista de la fracción más extrema: “En 1912 Mussolini logró expulsar de las filas del partido socialistas a los dirigentes más moderados por lo cual recibió los elogios de Lenin. El frenesí patriótico lo convenció que el espíritu nacionalista era más fuerte que la conciencia de clase”.
Y agrega: “Desarrolló una mezcla de nacionalismo y socialismo y presentaba a Italia como una nación proletaria explotada por los países plutocráticos que le negaban su lugar bajo el sol. La verdadera lucha de clases era la confrontación entre naciones”

Discrepancias similares

Otras notas llamativas que constituyen tenebrosos enlaces entre estas “aparentes” disímiles corrientes de pensamiento serán objeto de desarrollo de esta parte del artículo.

Un ejemplo sumamente ilustrativo constituye la reciente delegaciones de facultades, que en un discutido acto de sumisión, la Asamblea Nacional, único organismo unicameral de ese país, aprobó al Comandante Hugo Chávez Frías convirtiéndolo con ello en un autentico dictador. En una sesión celebrada en la calle frente al recinto legislativo, que fue interpretado como un renunciamiento a sus funciones, los asambleístas abdicaron de su labor legislativa en favor de Chávez al aprobar, por unanimidad, una controvertida "Ley que autoriza al presidente de la República a dictar decretos con rango, valor y fuerza de ley". Gracias a este dispositivo legal, el colorido presidente caribeño que con su particular carisma excita a toda la izquierda farándulera argentina, concentrará en sus manos -y durante los próximos 18 meses- un poder que ningún otro venezolano tuvo en su historia. Con esta autoridad, se espera la profundización de la revolución socialista anunciada por Hugo Chávez, quien podrá dictar leyes destinadas a la expropiación de recursos. Se desconoce si dentro de estos poderes, el nuevo dictador disolverá la Asamblea Nacional que hoy lo ungió con tal investidura. Pero si ésta última hipótesis se concretara la reminiscencia a la quema del edificio del parlamento alemán (Reichstag) por parte de los nazis es inevitable.

Pero como si todo esto fuera poco, el dictadorzuelo sudamericano posee en su gabinete un todopoderoso Ministro del Poder Popular para la Comunicación y la Información, me refiero al Sr. William Lara. Según algunos, este ministerio ha sido creado a imagen y semejanza del tristemente celebre Propaganda ministerium del partido Nazi de Adolfo Hitler y que fuera manejado como arma de manipulación comunicativa por parte de los jerarcas del Tercer Reich. El ministro de ese portafolio fue el terrible y gran orador Joseph Goebbels. Si bien Goebbels y Lara, pertenecen a realidades históricas distintas no puedo dejar de advertir que sus funciones y sus caminos son curiosamente coincidentes. Joseph Goebbels estaba convencido de manipular a Hitler y esperaba sucederlo en el poder de la jerarquía Nazi. Después de Hitler el poder lo tenía el hombre que le escribía sus discursos. William Lara es el tercer hombre fuerte en el gobierno revolucionario de Hugo Chávez y su poder es cada vez más notorio en Venezuela. Ni una palabra sale del gobierno si primero no la autoriza él, empezando por los "discursos espontáneos" de Hugo Chávez.

Este hombre (William Lara) se hizo famoso internacionalmente por lanzar una campaña contra los principales diarios de América Latina, acusándolos -precisamente- de iniciar una "campaña de la mentira contra la verdad, de la mentira contra Venezuela”. Al respecto denunció que el grupo de diarios capitalistas de la prensa de Latinoamérica, “han articulado la publicación de reportajes en medios impresos, que van a ser luego reproducidos en versión de radio y televisión, estructurados en torno a medias verdades y grandes mentiras sobre la realidad venezolana”. Cayeron en la volteada los diarios El Nacional (Venezuela); O’Globo (Brasil); La Nación (Argentina); El Tiempo (Colombia); El Comercio (Ecuador); El Universal (México); El Comercio (Perú); Nuevo Día (Puerto Rico).

Algunos periodistas opositores, de los pocos que quedan en la Venezuela bolivariana, se hacen una intrigante pregunta: ¿Acaso no se está haciendo un favor para sí mismo, quemando internacionalmente la figura de su jefe? Porque para abrirse un frente innecesario con la prensa seria de América Latina o hay que ser bien torpe, o muy siniestro cómo para deshacerse de Hugo Chávez utilizando a los medios internacionales y luego aprovechar el vacío de poder.

Por otro lado, y al más puro estilo estaliniano, el colorido presidente de Venezuela amenazó a sus socios izquierdistas (gracias a los cuales llegó al poder) y prácticamente los expulsó del gobierno, por no querer aceptar ser parte del "partido único" con el que piensa perpetuarse en el poder indefinidamente. Hugo Chávez les dijo: "Váyanse con la frente en alto a hacer una oposición seria y déjennos trabajar". Por otro parte afirmó que los partidos Podemos, Patria Para Todos y el Partido Comunista están "prácticamente en la oposición", a propósito de la polémica desatada tras el rechazo de esas toldas políticas a la creación del Partido Socialista Unido de Venezuela (PUSV). También instó a los integrantes de esos partidos a "abandonar la lucha de la mejor manera. Cada quien decide cómo irse: en silencio o tirando piedras. Acusar a otro para justificar el retiro no es correcto". "Digan la verdad, que nos les gusta nuestro lema: Patria, socialismo o muerte", agregó

Por mi parte digo la verdad, lema además de no gustarme, de ser escasamente original y sumamente agresivo, es poco democrático pues al instaurar la muerte como única alternativa posible al socialismo esta dando por supuesto que no hay alternativa. Sin opciones distintas por las cuales escoger no hay democracia viable. Por ende el socialismo chavista del siglo XXI persigue fines no democráticos.

Para quienes todos estos hechos, como que Hugo Chávez concentra poder en desmedro de los demás organismo de la republica, tenga como ministro de propaganda un ser que cumple funciones análogas a las de Goebbels acompañada de una política claramente “anti prensa libre” sumada a su practica de purgas políticas análogas a las del viejo estalinismo, no constituyan razones suficientes para establecer parámetros de asimilación entre el nacionalsocialismo y el socialismo nacional del siglo XXI, esperen a saber esta última noticia que fue divulgada recientemente por el diario brasileño Folha de Sao Paulo, que nos rememora los antiguos intentos de expansionismo territorial.

"La inteligencia militar de Brasil teme que el presidente Hugo Chávez esté preparando un ataque a Guyana”, reseñó DPA. Según la comentarista política del diario, Eliane Cantanhede, los expertos militares apuntan a Guyana como el blanco ideal para la concreción de una supuesta estrategia de Chávez de elegir "a un enemigo externo para movilizar el patriotismo". Consideran que ese papel está siendo desempeñado, hasta ahora, por Estados Unidos, país al cual Chávez ataca en sus discursos. Pero, si intenta pasar a los actos, no lo hará contra EEUU ni tampoco contra Colombia. ¿Por qué no contra Guyana?" Recuerda que Chávez "no tiene ni tendrá munición (en el sentido literal) para enfrentar el poderío bélico de EEUU o de su protegida Colombia".

Para los que piensan que esta comparación no es más que un forzamiento ridículo causando por una etapa de entelequia por la que esta atravesando el autor de este escrito, presten atención a la carrera armamentista que viene desarrollando Venezuela. ¿Es sólo para una eventual defensa o existe alguna perspectiva expansionista? Hace poco leí en el blog del periodista Rodolfo Schmidt la siguiente preocupante nota, dentro de un análisis más extenso de la coyuntura venezolana: Venezuela está gastando $ 3 mil millones de dólares para construir nueve submarinos, una flota de sumergibles que sería la más grande en la región “(O Globo, O Estado, Washington Times, NewsMax y otras fuentes; Los detalles técnicos, con gráficas). Venezuela compró a Rusia 24 cazas multi-funcionales SU-30MKV, 38 helicópteros de distintos tipos, 100 mil fusiles de asalto AK-103 y las plantas de producción de fusiles y de cartuchos. Una cuenta corta de $ 6 mil millones de dólares en chatarra militar.

Demasiadas coincidencias para ser simples casualidades.

El rechazo al Capitalismo y una conclusión

Dos maravillosos ensayos fueron los causantes de este escrito. El primero, Por que crecen los países, del historiador tucumano José I. García Hamilton, que como vimos y veremos en las citas subsiguientes, aborda el tema “transitadamente de lleno.” Y el segundo: La sangre derramada de José Pablo Feinmann, cuyo original pensamiento no dejará de incitarme.

El tema que nos ocupa no esta en el epicentro temático de ambos ensayos pero los autores lo abordan dentro de sus cardinales tesis políticas. José Pablo Feinmann, por su parte, se admira de la enorme capacidad con la que los “fundamentalistas del mercado” asimilan el comunismo a las corrientes nacionalistas de extrema derecha siendo, según él, que el nazismo es una fase del capitalismo. Su postura, tan clara como discutible, no sirve ni siquiera como un análisis sociológico pues esta contaminado con perspectivas extra sociológicas y especialmente con trazas históricas o culturales que han buscado siempre establecer leyes del movimiento de la historia y que caen, quieran o no, en el determinismo. La fundamentacion de su postura, no pude encontrarla en su ensayo en donde el autor no creyó necesario incluirla, pero si, indirectamente, en un trabajo titulado “el Futuro de la libertad”, paradójicamente perteneciente a dos autores de cuño liberal llamados Karl Hermann y Flach. En el mismo se denuncia que la concepción que sostiene que el liberalismo y la propiedad privada de los medios de producción son en cualquier circunstancia términos sinónimos pertenece al capitulo de los grandes errores de la historia contemporánea; dicen los autores: “la insipiente burguesía pudo encumbrarse como clase socialmente constituida gracias al triunfo de las ideas liberales. La burguesía dio al liberalismo una gran amplitud porque creía que su ascensión social estaba vinculada con este movimiento. Pero la traicionó muy rápidamente sobre todo en Alemania cuando juzgó que sus intereses sociales podían estar mejor protegidos, y con menos riesgo, a través de la alianza con las fuerzas conservadoras y cuando la clase trabajadora intentó a su vez el ascenso social. Asi la alianza entre liberalismo y burguesía fue solo temporal”[1].

No obstante este argumento, la postura de Feinmann no logra cimentarse ya que posee una falla de origen proveniente del momento en que las profecías de Marx, especialmente la que predecía la autodestrucción del capitalismo, se desvanecían. Además lo que se discute son cuestiones ideológicas, vale decir, la concepción del individuo frente a la sociedad, los principios y las reglas sobre las cuales debe organizarse una comunidad, los fines axiológicos que se persigue y los mecanismos que los regulan y no, en cambio, factores materiales de determinado incidente histórico. Asimismo aclaro que no son solo las fuerzas económicas las que determinan los cambios sociales de manera que otro error de Feinmann es que cae en un monocausalismo histórico.

Si, en cambio, García Hamilton propone una perspectiva interesante y más cercana a los parámetros de diferenciación entre las distintas corrientes ideológicas. Ya vimos, en la cita de su libro, que Mussolini era un socialista de la fracción más extrema y que el nazismo reivindicaba cierto socialismo hasta en su denominación. Sin embargo el parámetro de asimilación más importante entre ambas corrientes esta decretado por el odio al capitalismo. Al respecto García Hamilton dice: “Aunque Hitler no tenia antecedentes del socialismo como si los tenia Mussolini, tenia un gran rechazo al capitalismo y a la burguesía que la identificaba con el judaísmo mundial, desconocía los derechos individuales y no respetaba la propiedad privada. Un documento interno del partido nazi conceptualizaba a la propiedad privada como un derecho de usufructo, es decir los bienes pertenecían en realidad al Estado. El Estado intervenía en todos los planos de la actividad productiva regulaba precios salarios establecía cuotas de producción”.

Esta cita sencillamente hecha por tierra la tesis de Feinmann, que si bien constituye un complemento académico importante, goza de impotencia explicativa al confundir el verdadero punto de análisis al momento de abordar las cuestiones a las que hicimos referencia a lo largo de este artículo.

En fin, soberbio seria clasificar un examen de superficial o profundo pues incluso aquí las valoraciones dominan al sujeto impidiendo la preeminencia de parámetros objetivos de análisis, sin embargo me animaría a decir que un estudio recóndito que acentúe el valor de lo conceptual y estructural, no podrá dejarse pasar por alto que estos personajes pese a pertenecer a corrientes que surgieron en momentos históricos diferentes y tengan perspectivas del mundo distintas, (el comunismo, al igual que liberalismo, son pensamiento universales en contraposición al nacionalismo, lo que permite que desde un punto superficial, se insinúen notables diferencias) posean paradójicas y electrizantes semejanzas. , quizás la diferencia no supere lo meramente ortográfico.

* José Guillermo Godoy
Presidente del Centro de Estudio de los Intereses Nacionales filial Tucumán
Integrante del Programa de líderes locales de la Fundación Atlas 1853





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