Marx & Bolívar (I)

Por Venezuela Real - 25 de Junio, 2007, 17:51, Categoría: Caricaturas/Humor

Ibsen Martínez
TalCual
25 de junio de 2007

1.-
El señor Horace Greely fundó en 1841 el matutino New York Daily Tribune, que se editó ininterrumpidamente hasta 1966.

Charles A. Dana fue, desde 1846, el principal asistente editorial de Greely.

En 1848 Dana cubría para el Tribune la revolución europea y fue entonces, en Colonia, cuando conoció a Karl Marx, quien le causó viva impresión.Tanta, que en 1851 contrató a Marx como corresponsal europeo del Tribune.La estadística de su desempeño, durante la década en la que estuvo enviando al diario hasta dos entregas semanales, deja translucir la singular relación de comensalismo entablada por Marx con Engels desde 1844: de un total de 321 artículos publicados, 109 fueron escritos por Engels y 14 más lo fueron al alimón.

Pero no firmaban consolidadamente, como lo hacían Lennon y McCartney. Sólo Marx recibía crédito y cobraba el estipendio acordado con Dana.

El inefable Karl Kraus dejó dicho que “no tener una idea y poder expresarla es lo que hace al periodista”. Nunca fue más verdadero el aforismo que cuando Karl Marx recibió en 1857 el encargo de un artículo sobre Simón Bolívar para la New American Cyclopaedia, dirigida por Charles Dana en aquellos días.

2.-
En total, Dana encomendó a Marx 57 artículos, de los que, característicamente, Engels terminó escribiendo una abrumadora mayoría y renunciando al crédito en pro de su admirado amigo. Marx apenas se animó a abordar seis de las entradas. La dedicada a Simón Bolívar fue la última de ellas. He llegado a pensar que Marx y Engels echaron a suertes quién de los dos la escribiría. Marx perdió y tuvo que escribirla.

Dana aspiraba a que Marx le enviase decenas de biografías de grandes figuras militares de la época. Marx, a su vez, dudaba de su capacidad para escribirlas pues el tema militar le era completamente ajeno. En rigor, era la especialidad de Engels, quien sólo por ello era apodado familiarmente “El General”.

Con todo, Marx se las arregló para escribir los perfiles del general Jozef Bem, un patriota polaco que luchó contra los ejércitos imperiales austriacos y sobre cuatro de los generales de Napoleón: Bessierès, Brune, Bernardotte y Bogeaud.

Dana, satisfecho con el trabajo, le pidió entonces escribir sobre Simón Bolívar.

3.-
Esta vez Dana no pudo sino alarmarse por el tono racista y la enfática animadversión que muestra Marx en su pieza sobre Bolívar.

En consecuencia, escribió a Marx enérgicos reparos a un texto que se aparta sin disimulo de la convencional imparcialidad que imposta el lenguaje de las enciclopedias.

En su correspondencia con Engels, Marx admite con sorna que se le pasó “algo” la mano al salirse del ecuánime registro adjetival que exige el tono enciclopédico, “pero —añade— habría sido también pasarse de la raya presentar como un Napoleón I al canalla más cobarde, brutal y miserable (sic). Bolívar es el verdadero Soulouque”. i
¿Quién fue el Soulouque con quien compara Marx a Bolívar?
Pues nada menos que un “emperador” de Haití. Antiguo esclavo analfabeta, Faustine Élie Soulouque se alzó presidente de aquel país en 1847, y en 1849 se declaró emperador. Su corrupto y sanguinario reinado duró diez años; su corte fue una dantesca caricatura de la de Napoleón I. Soulouque dispuso una malhadada invasión a Santo Domingo sólo para que su férreo y brutal “imperio” terminase con una revolución encabezada por Nicholas Fabre Geffrard.

Hans Magnus Enzensberger, en su libro C onversaciones con Marx y Engelsi ii nos ofrece un singular “índice de injurias y elogios”.

Su libro es una sugestiva antología de informantes, contemporáneos de Marx y Engels, que cita a colaboradores y amigos amigos tanto como adversarios y detractores, manteniendo el orden cronológico de las menciones.

Este índice de injurias y elogios proviene del epistolario entre Marx y Engels y se lee como una tomografía del voluble hígado de Marx, de su patriarcalismo, de su célebre talante de judío antisemita; en fin, de su extraordinario don para la descalificación.

De Bruno Bauer, por ejemplo, quien fue su mentor de juventud, y el hombre que en 1841 abogó, sin éxito, por una plaza académica en la Universidad de Bonn para su querido pupilo, Marx dice: “Señor Bruno. Fraseologías. Profesor auxiliar de teología.

Crítico engreído. Divertido vejete. Solterón. Temerosamente preocupado por su conservación. Manías de grandeza, Curiosidad infantil. Rústico. Buen hombre. El más profundo enlodamiento. Incorregible.

Viejo catedrático pedante.Tonto de remate. El más monótono chismorreo, aplastado como boñigas de vaca aplastadas”.

Del fiel Eduard Bernstein: “Burgués ordinario. Pacífico filántropo.

Dignidad de censor oficial. Demasiado moderado.

Judaizante. Nulidad en teoría, inservible en la práctica.Pobre charlatán contrarrevolucionario. Filisteo.Poca reflexión. Comprende con rapidez. Ha mejorado más de lo previsible. Buen tacto. Confuso. Tipo formidable. Ridículo comediante”.

De la condesa Sophie Hatzfeld, esposa de Fernindad Lasalle, quien a su vez siempre produjo en Marx emociones encontradas de admiración y envidia y avivó toda clase de dicterios racistas: “Mucha energía para ser alemana.Tono judaizante.

Inteligencia política. Buenos recursos. Muy distinguida.

Mucho intelecto natural. No es una marisabidilla. Vivaz.

Babilónica.Vieja.Vieja marrana. Puerca.Persona terrible.Vieja puta”.

De Heinrich Heine, admiradísimo por Marx en su juventud:
“Pobre diablo.Tipo estupendo. Sentido común en sentido político.Viejo perro”.¿Podría esperar un trato más ecuánime Simón Bolívar, el Souluque caraqueño?
Casi olvido contarles que, en su artículo sobre Bolívar, Marx nos fulmina, ¿por una vez con puntería?, a los venezolanos en general cuando dice: “como la mayoría de sus compatriotas, era [Bolívar] incapaz de todo esfuerzo de largo aliento”. En eso, al menos, dio en el clavo.

4.-
Marx desespera a menudo, en sus cartas a Engels, de tener que dedicar tiempo y neuronas a elucidar cuáles pudieron ser — y cito sus palabras— “las circunstancias y las condiciones que permitieron a un personaje mediocre y grotesco [Bolívar] representar el papel de héroe.”
Continuará...

iCarta de Marx a Engels, 14 de febrero de 1858.
ii Hans Magnus Enzenberger, Conversaciones con Marx y Engels , Editorial Anagrama, Barcelona, 1999. Trad. de Michael Faber-Kaise.







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