LA CAPITAL ZULIANA ES TIERRA DEL GOL AMADA

Por Venezuela Real - 26 de Junio, 2007, 20:15, Categoría: Dimensión Social

JOHANDRY HERNÁNDEZ
El Mundo
26 de junio de 2007   

La Copa embochincha a toda Maracaibo
En todos los rincones de la ciudad se respira fútbol. Los comercios formales y los informales están abarrotados de objetos alusivos a la Copa. Desde ya, los hoteles no tienen habitaciones, aunque para los mochileros todavía hay espacio

Paradójicamente, el único sitio emblemático de Maracaibo donde no hay publicidad sobre la Copa América, es en el Puente sobre el Lago. Por lo demás, no ha habido desperdicio de espacio para promocionar el evento deportivo: paradas de autobuses, carritos por puesto, quioscos de periódicos, camiones de basura, centros comerciales, postes y fachadas de negocios, sirven de plataforma para la difusión del campeonato.

Dos personajes se disputan el protagonismo de la Copa América en Maracaibo: "Guaky", la mascota del evento, y el alcalde, Gian Carlo Di Martino, sólo que éste último -quizás en un acto de condescendenciaha permitido dar ventaja al primero, al dejar que su estampa sea más pequeña que la de la guacamaya.

Maracaibo está tapizada con esas imágenes. Los nombres de las are- peras, librerías, restaurantes, licorerías, zapaterías...y pare de contar, apenas si se perciben. La gente sabe su ubicación más por hábito que por los avisos. En ellos se olfatea un tufo de autoadulación, inaceptable para algunos, evidente en esa necesidad de destacar. Por ejemplo, se puede ver la figura del alcalde Di Martino en una valla de 40 metros de largo por 20 de alto, en la avenida 5 de Julio.

Tal acto de representatividad en las áreas públicas encuentra justificación en el hecho de que el Alcalde tiene cuatro años luchando por este evento, como han expresado algunos de sus allegados.

Pero más allá de la maquinaria propagandística, se percibe en la gente una sensibilidad diferente alrededor del deporte, en un país herido por la polarización. Hay alegría, afecto por lo que está por venir. Las discusiones encendidas en los autobuses, dan cuenta de una fanaticada cada vez más entusiasmada, capaz de proyectar pronósticos, establecer conclusiones y apostar por su equipo favorito.

En los puestos de buhoneros de la avenida Libertador pregonan franelas con los rostros de Juan Arango, banderas de los países participantes, pitos, sombreros, afiches, diferentes versiones de "Guaky" en peluches, en plástico, en piñatas, con franelitas de Pdvsa, junto a muñecos del Presidente Chávez.

Hay que contar también a los hombres que venden en los semáforos de la avenida Universidad, quienes se forran con toda una parafernalia alusiva a la Copa América con tal de satisfacer a los compradores fugaces: parecen tarantines ambulantes.

Las 34 cuadras de la avenida Bella Vista están adornadas con artefactos urbanos de todo tipo: versiones nuevas del arbolito de navidad con balones de fútbol que emergen de las ramas; afiches de los jugadores en los postes del sistema de alumbrado, vallas con los nombres de las selecciones, balones sembrados en las aceras, pelotas incrustadas en las paredes que simulan haber caído del cielo, una torre de banderas como muestra de la unión latinoamericana alrededor del fútbol.

La ciudad, de pronto, se transformó.

A FALTA DE HOTEL, MOCHILAS

Con interés, la gente observaba en días pasados cómo los jugadores de la selección de Paraguay practicaban en el estadio José Pepino Acosta, cerca de la Vereda del Lago. Las miradas denotaban más admiración que sorpresa. Los más osados interfirieron en el calentamiento de los seleccionados de Argentina en el Centro Gallego para aprovechar y tomarse una fotografía o solicitar algún autógrafo.

La mirada cenital del helicóptero de la Policía de Maracaibo patrulla las calles ante el indicio de protestas.

Esta institución trabaja conjuntamente con la Guardia Nacional, la Aviación y la Armada, para garantizar la seguridad ante posibles manifestaciones estudiantiles. La paranoia se detecta en los ocho anillos de seguridad dispuestos alrededor de los estadios.

Ante el fulgor de una ciudad que palpita al ritmo de la emoción y la incertidumbre, la población actúa con hospitalidad. Según el presidente de la Copa América en el Zulia, Javier Troconis, los argentinos le expresaron que no se querían ir de Maracaibo, abrumados por la gentileza de la ciudad. Se han constituido 22 grupos de voluntarios, únicos en el país, conformados por jóvenes a los que adiestran en los fundamentos básicos del portugués o el inglés para auxiliar a turistas o jugadores de Estados Unidos y Brasil. Otros servirán de apoyo a los más de 4.000 periodistas que cubrirán el evento, 8.000 ojos que registrarán para la historia este evento.

El impacto turístico ya es ostensible: en los 25 principales hoteles resulta casi imposible hospedarse.

Una estudiante universitaria, Carmen Méndez, dijo que tiene unos amigos en Texas ansiosos por venir, pero no han conseguido dónde quedarse. Era predecible. Sin embargo, la directora de turismo de la Alcaldía de Maracaibo, María Hernández, dijo que se ha dispuesto toda una red extra hotelera conformada por posadas y habitaciones en alquiler, para suplir la demanda.

Quizás los que menos deben preocuparse son los mochileros. Según Hernández, se levantará un enorme campamento alrededor del estadio Alejandro Borges, que será el hospedaje de aquellos que no calcularon su reservación a tiempo. Se asignarán parcelas a los campistas para dos o cuatro personas, y contarán con servicio de restaurante, baños y atención médica.

EXASPERACIÓN DEL BOCHINCHE

Aunque el tranvía y los carruajes con caballos no solventarán el caos del transporte público, al menos servirán de distracción y variedad turística. El Puente, la Basílica, la Laguna de Sinamaica, los centros comerciales, las ventas de artesanías y el casco colonial siguen formando parte de las ya comunes alternativas a los visitantes.

Lo que más inquieta a los maracuchos es la idea de transitar por una ciudad que cada día luce más caótica, de ser víctimas de ese padecimiento urbano llamado cola y que se acentuará en un evento tan concurrido.

Para paliar un poco sus efectos, la Universidad del Zulia accedió a facilitar sus terrenos para estacionar más de 4.500 carros e impedir la congestión vehicular los días en que habrá juegos en la ciudad. No se usarán los estacionamientos del estadio.

Lo cotidiano parece haber sucumbido ante la algarabía, ante ese exasperado sentido del bochinche.

Los que no pudieron comprar entradas, ya han armado logísticas en los hogares: grupos bailables y pantallas en los patios de las casas para la manifestación del espíritu fiestero. Ya se oyen las ofertas de cafés y restaurantes para disfrutar de los juegos con pantallas gigantes.

"PACHENCHO": OBRA GLORIOSA

Cuarenta y cuatro millardos de bolívares han permitido que el estadio José Encarnación "Pachencho" Romero ostente la etiqueta de ser de los mejores, al rango del Maracaná, en Brasil. Es, quizás, el rasgo más distintivo del orgullo de Maracaibo. Sobre él se erige la exteriorización de lo glorioso.

Cuenta con un sistema tecnológico único en América Latina. Se instalaron 58 cámaras de seguridad que filman las 24 horas del día y 72 cornetas alrededor de sus instalaciones para asegurar audio en cada rincón; la sala de control tiene más de 900 líneas telefónicas; se dispusieron tres pantallas de nueve metros de ancho y largo para ampliar la visión de los espectadores; los camerinos tienen grama artificial; hay conexión inalámbrica a internet en un radio de 400 metros y hasta planta eléctrica propia, previendo cualquier falla.

Para aquellos que no estuvieron dispuestos a soportar 24 horas en una cola para comprar una entrada; para los que no sucumben ante los especuladores, los expertos en "paquetes chilenos" que venden entradas a 300.000 bolívares, para los que el futuro ya no les garantiza estar dentro del coloso deportivo, se instalarán pantallas gigantes alrededor del estadio y una exposición de productos relacionados con el fútbol.

Así, Maracaibo forma parte hoy del olimpo del fútbol nacional, pero la inminencia del silbato inicial pondrá a prueba cuatro años de planificación. El hecho de que sea primera vez que se celebre este evento en la ciudad, exacerba la ansiedad.

No obstante, el panorama luce alentador: la garantía del éxito reposa sobre los cimientos de la imponencia de un santuario como el "Pachencho", donde se disputará la dignidad de cada equipo.

Pero tras el silbato final, en Maracaibo, con el matiz de caras pintadas y gargantas desgastadas, quedará una ciudad con mil maneras de interpretar el fútbol, que ha visto en la Copa América un motivo para reinterpretar el futuro, para mostrarse, para disfrutar.

 SABÍA USTED QUE...
"Pachencho", uno de los estadios más avanzados de Latinoamérica. 58 cámaras de seguridad,
se instalaron para filmar las 24 horas del día.

72 cornetas,
estarán alrededor de las instalaciones.

900 líneas telefónicas,
tendrá la sala de control.

3 pantallas,
de nueve metros de ancho y largo, para ampliar la visión de los espectadores.

400 metros,
será el radio de conexión inalámbrica a internet. Una planta eléctrica propia y camerinos con grama artificial.






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