Un culto que nació de un CRIMEN

Por Venezuela Real - 3 de Julio, 2007, 18:30, Categoría: Dimensión Social

Patricia Clarembaux
TalCual
03 de julio de 2007

La desaparición física del líder de la Fuerza Motorizada. Arquímedes Franco, dejó a la agrupación sin cabeza y sin un discurso que mueva a los 50 mil miembros activos que dice tener la agrupación. Hoy las diferencias de pensamiento rebasan a los ideales de unión con que nacieron

Las amenazas telefónicas se concretaron.

“Te vamos a matá’, te vamos a da’ por la cabeza”, le avisaron y Arquímedes Franco tomó sus precauciones, todas cortas frente a los tres tiros que le darían por la espalda el 2 de abril de 2007.

Un par de sujetos a pie y uno en moto se aproximaron:
“¿De dónde eres tú?”. Su respuesta accionó el gatillo: “De la Cota”. “¡Métele, métele!”, gritó uno.Tres disparos le propinaron a quemarropa y, ya en el suelo, le quitaron su arma de reglamento y lo remataron con uno más en la cabeza, que nada le hizo pues Franco, prevenido, llevaba puesto su casco blindado.

Kati, su esposa, había entrado a una carnicería en el mercado de El Cementerio. Creyó que él la esperaba en la moto sosteniendo las bolsas de compras que ya habían realizado. Pero las percusiones le crisparon los nervios y salió llevándose a todos cuantos se atravesaron por delante: “¡Dios mío, me lo mataron!”, se dijo. Él ya estaba en el suelo, pero vivo.

Todo el colectivo se movilizó tras la noticia. El líder y fundador de la Fuerza Motorizada de Integración Comunitaria de Venezuela estaba parapléjico.

En la habitación del Hospital Clínico Universitario de Caracas luchó durante 16 días por pararse de la cama: “Quiero caminar rápido”, le repetía una y otra vez a su madre, Carmen Franco. “Cónchale mami, vio que usted me había dicho que me cuidara. A un hombre no se le dispara por la espalda”, le comentó Arquímedes a su progenitora, quien recuerda que la mañana del incidente se despidió de su hijo con un mal presentimiento.

Pero no era aquel su primer susto. “Dos días antes, Kati me había dicho que dos motorizados lo habían perseguido por la Cota 905 y, constantemente, él me decía: ‘Mami, creo que me vigilan’ .Un par de meses antes de su muerte, estando con sus hijas en la moto, tuvo que pedirles que se agarraran duro porque también lo venían siguiendo.Él se metió por la panadería El Birrete, de El Paraíso, y los perdió”, recuerda su madre.

Luego de 16 días de hospitalización, pasó lo que todos temieron: “Las piernas se le murieron.

Lamentablemente, mi hijo estaba muy reventado.

La hemorragia interna y los paros se lo llevaron”.

Pero antes de desistir, Arquímedes Franco se encargó de contar su versión de los hechos: caras, palabras y tiros... todo aquello lo vio, claramente.

La del 17 de abril no fue una muerte cualquiera.

Se trató de la del líder de los 50 mil motorizados que asegura tener el frente, reconocido inclusive por el presidente Hugo Chávez Frías: “Arquímedes Franco vivirá siempre en nuestro corazón. Se fajó duro en la defensa de la revolución.Yo lo veía por todas partes en su moto, con sus motorizados, en la calle, allá en Palacio. Rindamos tributo a él (...), y a los cuerpos de seguridad que no vaya a quedar impune este asesinato. No puedo señalar a nadie, pero es muy extraña la forma como lo mataron”.

El 20 de abril, un sonoro culo’ e puya invadió la funeraria Santa Isabel I, en El Paraíso.A los pies de la urna de Franco, más de 20 motorizados lloraban e intentaban seguirle la letra a las canciones. Tres días necesitaron para despedirlo y para enterrarlo, en El Junquito, más de 2 mil motorizados esperaron el arranque del carro fúnebre. Kati recuerda que “ese día Caracas colapsó. Es que incluso el chofer de la carroza fúnebre me dijo que nunca, en sus 18 años de servicio, había visto una movilización similar”.

Su madre sólo lo lloró, y mucho. No cree ella que pueda nacer un líder como su hijo: “La fuerza quedó sin su cabeza y hoy sólo le puedo pedir a los muchachos que sigan adelante y unidos”.

REVOLUCIÓN EN DOS RUEDAS

Paradójicamente, el golpe del 11 de abril de 2002 vio nacer al frente motorizado. Sobre Puente Llaguno pelearon sus primeras batallas contra la oposición del momento.

Allí estuvo Arquímedes Franco, Katiuska Aponte y Robert Flores defendiendo la revolución.

“Yo estaba en mi casa el 11-A cuando, al mediodía, Franco me fue a buscar y me dijo que había un golpe de Estado, que querían sacar a Chávez. Enseguida me vestí y nos fuimos en su moto Adly”, recuerda Katiuska Aponte.

Para entonces, el trabajo se concentró en la defensa del poder electo por el pueblo. “Éramos agentes de choque. Nuestra labor era frenar a la oposición. Por ahí no pasaban y la lucha era a puño. La vía era ellos contra nosotros. Deteníamos a la oposición en las calles para que no pasaran e incluso hubo algunos de nosotros que resultaron muertos”, asegura Robert Flores, miembro fundador y ahora contralor del movimiento motorizado.

Ese año, los motorizados se agruparon como “Forjadores de Libertades”, mejor conocido como Frente Bolivariano de Motorizados, y a la cabeza estaba Lina Ron. Pero poco tiempo duró el idilio. “Nos dimos cuenta de que no éramos autónomos, porque ella quería ligar a su organización social con la de los motorizados. Además, teníamos que pasar a otra etapa porque Lina Ron se quedó en el choque”, asegura Flores.

Franco y Flores abandonaron la agrupación e iniciaron la formación del movimiento que se constituyó el 4 de julio de 2005, en el registro inmobiliario del circuito sexto del municipio Libertador, como Asociación Nacional de la Fuerza Motorizada de Integración Comunitaria de Venezuela.

Con el reforzamiento del Presidente en el poder, luego del revocatorio y con las elecciones de diputados a la Asamblea Nacional los objetivos cambiaron. “Ahora la guerra es social porque (Chávez) está bien instalado”, refiere Flores. Sin embargo, no descarta una vuelta a las armas para defender la revolución si así lo necesitara: “Sacaríamos las armas de la tierra. Con nosotros hay gente de la reserva del Ejército, de la red de la Policía Metropolitana, de la Disip”. El propio Franco era inspector de la Disip.

El acta constitutiva de la organización –que rige a los motorizados del Frente en Aragua, Vargas, Distrito Capital y Miranda– establece como objeto social “fomentar la unidad, integración, el consumo, el ahorro y la organización de los profesionales del manubrio en todo el territorio nacional, para agrupar en una central de cooperativas de servicio (de mototaxistas); así como los motorizados y motorizadas independientes que laboran en este gremio y presentar continuo y efectivo desarrollo endógeno en las jurisdicciones parroquiales, en función de buscarle soluciones a los afiliados y sus familiares, dándole respuestas a sus conflictos laborales, jurídicos, sociales, económicos, políticos y comunitarios”.

Con ese fin se reunieron cada miércoles de la semana los motorizados, primero a la intemperie, en la plaza Miranda y luego, en un galpón ubicado en San Agustín del Sur, propiedad de la familia de Alexis Tovar, vicepresidente del Frente.

Hoy tienen cuatro luchas pendientes:
la de ser legalizados, a través de su inclusión como “mototaxistas” en la Ley de Transporte y Tránsito Terrestre; la creación de la red de inteligencia social en conjunto con la Disip para hacer contraloría social a las misiones sociales; y la de obtener la propiedad del galpón donde ahora confluyen semanalmente, en la parroquia Santa Teresa, espacio en el que años atrás funcionó el cine La Concordia. En esta área de mil metros cuadrados pretenden concretar la más importante propuesta que Franco dejó pendiente: un desarrollo endógeno dedicado a las motos, que incluya cauchera, venta de repuestos, red de seguridad satelital, fábrica de franelas para los mototaxistas y taller mecánico.

La cuarta lucha por concretar y que por última no deja de ser primordial, es la elección del líder que los comande y que pueda sustituir a Arquímedes Franco.

LA CABEZA DE LA DISCORDIA

Cuando Arquímedes Franco murió se llevó a la tumba las palabras y también el poder para hacerse entender entre la masa de motorizados.Y es que aunque griten al inicio de cada reunión “¡Franco vive!” y repitan en su discurso que “la unión de todos era lo que él más quería”, las diferencias persistentes en la toma de decisiones dan fe de la falta que hace el líder entre las filas del frente motorizado.

Era miércoles, a las 7:00 pm.

La asamblea estaba por comenzar.

La calle, de noche, permaneció alumbrada por las luces de las motocicletas que no paraban de llegar.

Una al lado de la otra se dispusieron, ordenadas, con una distancia entre ellas casi medida a regla.

A la entrada del galpón se detenían a saludar a sus líderes. A un lado del altar cuelga de la pared la cédula de Arquímedes Antonio Franco y, al otro, reposa la imagen de Hugo Chávez. Entre ellos, filas de libros esperan por ser, al menos, recogidos: El discurso de la unidad, emitido por el Presidente el 15 de diciembre de 2006; Revolución en dos ruedas, escrito por el líder motorizado; Oposición a la carta y la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Pero comenzó la reunión. Todos se sientan con la vista al frente y hacia arriba para observar a 23 de los 41 miembros de la junta directiva ubicados en el espacio en el que en algún momento estuvo el proyector de películas del cine La Concordia. Aquello comenzó mal: “¿Quiénes quieren que estemos allá abajo? Recuerden que el que estemos sentados aquí arriba es un asunto sólo de legalidad, de papel. Todos somos iguales y luchamos por sacar al frente adelante”, advierte Gustavo Gómez, miembro de la junta.

El salón se viene abajo en gritos y los brazos de los espectadores se mueven de un lado al otro con rapidez. Algo protestan, pero todas las voces al unísono sólo pueden hacer ruido, pues no se entiende y prosigue la reunión.

Dos puntos de vista se enfrentan:
el de los seguidores de Alexis Tovar, vicepresidente en acta y presidente interino tras la ausencia de Franco; y la del resto de la junta directiva.

El primero propone: “Pongo mi cargo a la orden, siempre que la junta directiva sea destituida y se elija una nueva con la representación nacional”. La idea no le gusta a los directivos por varias razones:
entre ellos se rumora que Tovar está constituyendo un frente motorizado paralelo, cosa que desmiente; tampoco quieren los 40 poner sus cargos a la orden puesto que el que está en discusión es el del presidente.

Las dos horas cierran sin acuerdos.

Robert Flores considera que no existe tal desunión dentro del frente, pero está consciente de que situaciones como ésta reafirman la idea de que “no creo que pueda surgir un líder como Franco, pero sí lo podemos construir. Franco nació con nosotros. Uno solo no puede hacer montañas, pero todos juntos sí podemos”.

 • ¿DÓNDE ESTÁN LOS REALES?
La Asociación Nacional de la Fuerza Motorizada de Integración Comunitaria de Venezuela no vive del aire. Diversos entes gubernamentales han dispuesto sus recursos para darle un empuje desde su creación. Desde 2002 hasta ahora, han recibido dos créditos procedentes de alcaldías de la capital.

Primero la Alcaldía del Municipio Libertador les hizo un préstamo de dos millardos de bolívares para la compra de 100 motos. El contralor del Frente, Robert Flores, asegura que se compraron unas 50 Vespa y otras 50 Suzuki. Cada uno de los motorizados beneficiados debía cancelar 200 mil bolívares mensuales, que aún pagan. Sin embargo, dice Flores que sobró dinero –que no precisa– que se le destinó al Frente de Taxistas Bolivarianos para vehículos, por lo que son ellos los responsables de la cancelación.

Luego vino el aporte de la Alcaldía Metropolitana de Caracas, que les otorgó el crédito de 400 millones de bolívares con los que adquirieron en Punto Fijo 200 motos chinas Venzum. Después de este par de financiamientos, dice no recordar alguno más.

Para Alexis Tovar, en estos procesos de asignación de recursos ha habido corrupción: “Una de las inquietudes de la estafa a la Fuerza Motorizada es que los proyectos que hemos introducido en diversos entes públicos nos han sido secuestrado. Les han cambiado el nombre y han agarrado el proyecto para fines personales. Se han ‘bajado’ inclusive motos, armamento o apoyo logístico, que representa dinero que están manejando ellos, no la Fuerza Motorizada. Se están lucrando. Cómo te explicas que yo, que represento la vicepresidencia y soy creador de esa red de inteligencia comunitaria, he visto funcionarios en la calle con los carnets de nosotros, con equipos y armamentos que nosotros desconocemos y le prestan servicio de guardaespaldas y vigilancia a los diferentes diputados, concejales y entes públicos”.

Sin embargo, el contralor del Frente dice que todos los recursos asignados fueron destinados oportunamente a la razón para la que fueron concebidas.

Niega así, las ideas de Tovar de que pueda haber corrupción en la entrega de recursos de entes del Estado a los motorizados.



 20 mil
son los motorizados registrados como socios del Frente Motorizado y que cumplen con todos los requisitos del acta constitutiva:
son venezolanos, conductores de motocicletas y mayores de edad

50 mil
son los motorizados que contabilizan en el Frente en el ámbito nacional.

Ellos representan la suma de 20 mil registrados más los 30 mil que aún no han cumplido con los requisitos de rigor






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