La misión que faltaba

Por Venezuela Real - 6 de Julio, 2007, 16:08, Categoría: Economía

Kenna Narváez M
TalCual
06 de julio de 2007

Misión Riqueza es una iniciativa que busca promover, informar y educar sobre los cambios estructurales necesarios para lograr un crecimiento económico alto y sostenido. Las libertades, en especial las económicas, forman parte de los principios fundamentales que se defienden como vía para el progreso

Misión Riqueza. Así como suena, enseguida remite a los programas sociales del Gobierno, pero de otro modo. No como una compensación sino como un logro producto del esfuerzo. Sus propulsores admiten que puede ser vista como la contraparte de políticas económicas que en la actualidad, de alguna forma, terminan repercutiendo en más pobreza y miseria.

Bajo la coordinación del economista Hugo Faría, en cuatro tomos, profesionales de varias ramas analizan la situación venezolana y sin banderas políticas ofrecen sus aportes para impulsar el desarrollo y “rehacer a Venezuela con ética y libertad”.

Uno de los autores, el ingeniero civil Jorge Correa, antepone que la libertad es esencial cuando se habla de desarrollo. Asegura que el libre comercio es uno de estos factores determinantes.

Explica que va más allá del crecimiento comercial de una nación, y que luego se expresa en menores costos para sus habitantes.

Sin ambages, todos coinciden en la defensa de la libertad y el respeto de la propiedad privada, del libre mercado y sus sistemas productivos.

–¿Qué tan cerca o tan lejos estamos del crecimiento económico?
–Muy lejos. En caída vertical. En picada, pues no se están dando las condiciones para que Venezuela crezca con las libertades económicas necesarias. Al contrario, se están poniendo obstáculos. Sobre todo para el desarrollo de las empresas privadas, que son, a fin de cuentas, parte importante de la base de la riqueza de una nación.

Mientras haya bonanza petrolera y un ingreso alto y sostenido, el Gobierno mantendrá el nivel de gasto público, pero esto es un crecimiento interno ficticio.

–¿Cuáles serían las herramientas indispensables para el desarrollo?

–Pensamos que debería existir respeto a la propiedad privada y libertad para el ejercicio económico. Que cada cual se dedique a lo que desee y que el Estado no sea la fuente principal de ingreso, sino los ciudadanos.

La riqueza no la producen los organismos del Gobierno, sino los entes de actuación privada. El Gobierno de Venezuela tiene definiciones contrarias.

Cree en un Estado poderoso, fuerte, desde donde se manejen las actividades más importantes de la nación, como es el caso ahora no sólo de la industria petrolera, sino de la electricidad, las vías de comunicación, la CVG. Con estas políticas, el venezolano se empobrece más. Es falso eso de más poder para el pueblo. El Estado lo empobrece día a día con la confiscación del valor de la moneda y la devaluación monetaria.

–¿Bajo estos parámetros, éramos antes más ricos?
–En febrero del año 1999, el dólar estaba en 580 bolívares. Hoy en día, en el mercado paralelo, está cerca de los 4.500 bolívares. Esto quiere decir que la moneda se ha devaluado enormemente y ese costo lo sufrimos todos los venezolanos, pues las cosas nos cuestan más que en aquel momento. El Gobierno ha sido muy hábil manteniendo unos salarios mínimos y un valor de cesta básica muy artificiales, para hacer creer que no hay deterioro económico, pero el deterioro en el bolsillo es evidente. Un millón de bolívares en el 99 es equivalente a ganar hoy 100 mil bolívares, y eso es destrucción de riqueza.

¡ABAJO LAS BARRERAS!

–¿Qué soluciones plantea la Misión Riqueza?
–Promovemos la búsqueda de fórmulas para que la gente gane en una moneda estable, en la mo! neda que sea, pero con libre circulación monetaria. Se deben aplicar políticas económicas que beneficien a la mayoría. No debe haber barreras arancelarias ni altos impuestos en las aduanas, pues eso no lo paga el comerciante ni el empresario, lo paga el pueblo. Entonces, los productos salen más caros. Pretendemos que el dinero no lo confisquen con impuestos injustos, que sean defendidos los derechos de propiedad y que no se agrave la situación con el mayor asesino silencioso, como es la devaluación monetaria.

–¿Qué opina de la reconversión y el bolívar fuerte?
–Eso es una propuesta cosmética.

Si una dama va a un cirujano plástico y le cambian la nariz, se-guro queda más bonita; pero si hay un cáncer en el organismo, la cosmética no lo va a resolver. En este caso, esta medida no cambia los graves desequilibrios económicos, no soluciona problemas estructurales. Lo que puede resolver son problemas de emisión.

Se puede crear la fantasía de que se cobra más, pero serán muchos millones de papel. Eso condujo en muchos países a devaluaciones impresionantes. La ventaja que sí es innegable es que simplifica los aspectos contables.

–¿Desde qué sector hay que partir para incorporarse a la Misión Riqueza?
–Primero que nada buscamos promover técnicas, herramientas, soluciones, que sirvan a los políticos y líderes del país para enfocarse en ciertos puntos álgidos.

Urbanamente hay múltiples problemas y consideramos que las ciudades son las protagonistas de hoy. El descuido, la falta de planificación, son los principales causantes del desequilibrio. En la medida que las ciudades sean construidas con facilidades de transporte, de vivienda, colegios y salud, en esa medida habrá menos pobres. P! ues tend rán mayores facilidades para el trabajo, y más dinero en el bolsillo. Es en las ciudades donde se desarrollan los sectores productivos de la población. Estas contribuyen al desarrollo económico y al enriquecimiento.

En la medida que las ciudades se descuidan, se conviertan en suburbios, lugares inseguros, la pobreza y la miseria aumenta.

–¿Qué función cumplen las cooperativas como vía de riqueza?
–Las cooperativas tienen muchos años funcionando. El grave problema comienza cuando se estimulan sin el trabajo propio, sin que el dinero les duela. Si la gente realmente se sintiera dueña de lo que producen, con derechos de propiedad, las cosas serían distintas.

Incluso por esto es necesario defender la propiedad privada y la libertad de los ciudadanos de escoger su sistema económico. En estos momentos las libertades de las economías están limitadas. Se debe estimular la competencia, no dirigir la economía, pues ésta tiene su propio ritmo. La gente debe tener el derecho de escoger lo que desea, el colegio privado o público donde estudiarán sus hijos.

El sistema de salud que mejor prefiera. Y así la libertad será la base de las riquezas.








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