Chávez corrompe a la Fuerza Armada (II)

Por Venezuela Real - 9 de Julio, 2007, 16:51, Categoría: Temas Militares

Patricia Torres Uribe
TalCual
09 de julio de 2007

Para Joaquín Villalobos, si el Presidente armara milicias en Venezuela no lo haría para combatir a EEUU sino para construir un poder militar paralelo contra el Ejército

Joaquín Villalobos libró una guerra civil en El Salvador hasta sus últimas consecuencias:
los Acuerdos de Paz de 1992.

De su experiencia en armas aprendió que la ortodoxia o el fundamentalismo ideológico conducen a la ineficacia en la insurgencia porque los vuelve conservadores. Por eso su estrategia era “inmediatista y de resultados”, con la mira siempre en la negociación: “La regla era arriesgarlo todo para ganar algo”.

–Ha dicho que Hugo Chávez no tiene un partido revolucionario sino una estructura política fragmentada.
Sin embargo, el PSUV logró inscribir 5 millones de personas.
¿Eso no es un comienzo?

–No creo, y aquí me remito a qué tipo de partido se quiere. Un partido revolucionario se organiza en la calle y en la lucha. Eso son los sandinistas, que después en el gobierno se convirtieron en un instrumento electoral poderoso. El partido revolucionario se forma en la calle, cuando los riesgos son altos y el premio es inexistente. Un partido que se forma cuando los riesgos son inexistentes y los premios altos no es un partido revolucionario.

Desde el gobierno tú puedes organizar no cinco, sino seis, siete millones de personas. En una primaria interna del PRI en su fase final votaron 10 millones, e igual perdieron luego. Desde el gobierno se pueden hacer esas cosas, pero un partido revolucionario implica que tienes un núcleo de dirigentes, una estructura territorial de cuadros cohesionados ideológicamente que se formaron en una lucha revolucionaria. ¿Dónde, cuándo y cómo ha ocurrido ese proceso en Venezuela?

–¿Qué tenemos entonces?
–Chávez entró con un desorden ideológico y organizativo al gobierno que ahora intenta convertir en partido y el problema es —tomándole el discurso— cómo va a darle cohesión ideológica. Lo que hay es una amalgama de todos los colores de gente aprovechando, lucrándose.

Es la revolución del despilfarro y los carros de lujo. La queja de Chávez de llamar a la austeridad y a hacer sacrificios, en medio del derroche y la abundancia, les debe resultar ridículas a muchos de sus seguidores. Puede hablarse de creación de nuevas élites, de movilidad social vía participación política, de corrupción para favorecer a nuevos grupos sociales, pero no de una revolución. Lo que sí es seguro es que el chavismo terminará transformado en una fuerza política importante de la democracia venezolana.

Esa inclusión es buena y fundamental.

–Usted dice que Chávez no tiene una fuerza armada revolucionaria, pero ahora los militares gritan “patria, socialismo o muerte...” .
No hay un ejército revolucionario, porque no ha habido una lucha armada revolucionaria. El ejército es el mismo frente al cual Chávez se ha rendido dos veces. Ese ejército es vertical e institucional y grita lo que le ordenen. Cuando las marchas de los estudiantes Chávez hizo una declaración que fue impresionante, dijo que eso era todo parte de un plan desestabilizador y que si la situación llegaba a extremos se iba a repetir otro 13 de abril y que el mismo lo iba a comandar.

–¿Y qué es lo impresionante?
–Si yo soy el gobierno y represento al Estado, conforme a que entendemos que el Estado tiene el monopolio de la violencia en su Fuerza Armada, no veo para qué convocar a la gente a que defienda la institucionalidad.

¿Por qué habla de un 13 de abril y que baje la gente a defenderlo? ¿Acaso le tiene desconfianza a su ejército que entrenaron los americanos, que además derrotó a la guerrilla en los 60 y de la noche a la mañana ponerlo a construir el socialismo del siglo XXI. Eso no es posible.

¿Por qué frente al problema de los estudiantes no dijo, aquí está la Fuerza Armada?
¿De qué habla Fidel Castro para enfrentar al imperialismo?
De las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba. ¿Y de dónde va a sacar Chávez esas fuerzas armadas revolucionarias?


–Pero en Venezuela está la reserva militar que busca fusionar al pueblo con el Ejército...
–Chávez en sus locuras de copiar a Cuba consideró armar milicias populares y tuvo que retroceder. Armar milicias fue la política de Cuba en Chile y eso aceleró el golpe contra Allende. Si Chávez armara milicias en Venezuela no lo haría para luchar contra EEUU, sino para construir un poder militar paralelo contra el Ejército venezolano. Como ese camino es muy riesgoso ha optado por corromper a la Fuerza Armada comprándole armas rusas y haciendo labor ideológica para transformarla desde dentro en sentido revolucionario y por ello las consignas.

El problema es que la combinación de estas dos políticas es como pagarle como si fuera prostituta y al mismo tiempo llamarla a la pureza. No se qué irá a salir de eso, pero seguro no será un ejército revolucionario.

DIVIDE Y PERDERÁS

–En un artículo de 2005, decía que el chavismo hoy se llama de izquierda, pero puede en un futuro virar a la derecha como el peronismo argentino. ¿Aún lo cree?
–El peronismo argentino se dio en una circunstancia de un populismo más particular, con menos influencia teórica marxista; es decir, creó sus propias bases teóricas y algo vino del fascismo que estaba de moda. En el caso de Venezuela se parece pero no es exactamente igual, por esa dosis ideológica de izquierda que está recibiendo la estructura del chavismo.

Pero podría ser comparable, aunque no me luce que pueda derivar en un régimen de derechas, en autoritario sí, pero de derechas no; dictatorial completamente.

Esa es su intención, su sueño; es lo que quisiera, no lo dudo.Su revolución es que nadie hable, que todos lo aplaudan, que nadie lo critique y que pueda quedarse en el gobierno hasta que sea viejo y si puede heredarlo a uno de sus hijos mejor.

Pero eso es primario, eso es política atrasada, eso es inmadurez.

–En Venezuela hay ahora grandes empresas nacionalizadas, apoyo al cooperativismo, cogestión obrero–patronal y misiones sociales que distribuyen la renta petrolera entre los más pobres.
¿Eso no es socialismo?
–Mira, esas medidas no son malas, me parecen que están bien. Igual que está bien que se le dé salud a la gente, que se les proporcione identidad política y se les haga participar.Pero de eso hay en Suecia, hay en Chile; de eso hay acá en Inglaterra, que no es el socialismo como Chávez lo quiere vender, como la cosa que se parece a lo que era Cuba, eso no. Porque para lograrlo tendría que eliminar al sector privado y eso no está ocurriendo ni va a ocurrir. Lo que pasa es que en Venezuela el Estado es tan fuerte por la vía de la renta petrolera, que al controlar el petróleo controla casi todo.


Por eso Chávez puede jugar a niño revolucionario y crearle problemas a (Luiz Ignacio) Lula que no puede hacer lo mismo en términos de políticas redistributivas.

Eso tampoco lo puede hacer Daniel Ortega, ni (Rafael) Correa, ni Evo (Morales) en Bolivia. Chávez a veces se parece más el rey de Arabia Saudí que a un presidente y eso no es socialismo.

–¿Entonces qué es socialismo?
–Hay dos maneras de entender el socialismo. La primera como una categoría permanente a la que se arriba, que es lo de Cuba, lo que se conoció como socialismo real: una etapa superior después del desarrollo del capitalismo, cuando las sociedades quedan en manos de los trabajadores y se sirven de un sistema político.Pero hay otras formas de socialismo que preservan la democracia y en las cuales subsisten las grandes empresas, esa es más la socialdemocracia que el socialismo.Y no es que sobrevivan, es que en mucha medida las grandes empresas conocidas como capitalistas siempre están.Y por otro lado está un sector cooperativo que es fuerte, hay un sector dinámico de la economía que puede basarse en empresas de trabajadores, pero eso es bastante común en Europa. Eso no es nuevo.

–Pero vistos los fracasos neoliberales, no es válido intentar nuevos formas como las que propone Chávez...
–Estoy más de acuerdo con lo que están haciendo Lula y (Michelle) Bachelet, que con lo que hace Chávez.

–¿Cuál es la diferencia?
–La democracia y una política de unidad y gradualidad. Una política económica que está basada en polarizar a su propia sociedad no les resuelve los problemas a los pobres, no crea oportunidades y termina la gente siendo más dependiente. La primera responsabilidad de un gobernante es mantener unida a su sociedad en medio de las diferencias y Chávez hace todo lo contrario.

Mientras él actúa así, Venezuela está en la calle con una bandera de un color y otra de otro. Chávez por ir rápido rompe todo y llegará de último. Lula va más despacio sin romper a su país, y al final llegará más lejos.

–Chávez acusa al imperio de persistir en la idea de desestabilizar su gobierno y hasta querer matarlo, y dice que tiene pruebas. ¿No hay allí una amenaza real?
–Creo que si los americanos, cuando esto comenzó, hubieran invitado a Chávez a ver un partido de béisbol a EEUU, lo hubieran tratado de otra manera, posiblemente el curso del proceso habría sido distinto, pero el problema es que no le dieron espacios, y ahora trata de llamar la atención y para llamar la atención inventa esas cosas e insulta. Nada sería más absurdo y más desestabilizador para EEUU que un conflicto con Venezuela.

–¿Por qué?
–Poniendo las cosas en términos militares la estrategia de Chávez es ridícula.

Cuba está a 90 millas de EEUU y para volverse un territorio imposible de ser ocupado movilizó a millones de ciudadanos, los armó, los estructuró como milicias en combinación con un Ejercitó profesional super armado. Es un sistema de defensa basado en miles de formas de organización y participación popular en actividades militares. ¿Crees que comprando tres o cuatro submarinos y uno que otro avioncito puede Chávez alterar la correlación militar con EEUU? ¿Acaso piensa Chávez que puede contrarrestar una invasión de EEUU con un esquema regular y convencional de guerra? Esos es absurdo, esos combates durarían muy poco o nada.

Con la tradición que tiene de rendirse, seguro terminaría igual con sólo el ruido de los helicópteros y los aviones.

–¿Cuál sería el modelo entonces?
–El esquema —y lo digo con conocimiento de causa— con el que enfrentas a un enemigo superior no se basa en un esquema convencional, sino en un esquema de gran movilización popular armada y formas irregulares de guerra.Y si tiene duda que le pregunte a Raúl Castro cuál es el plan de defensa de Cuba. ¿Puede Chávez movilizar esa fuerza? ¿Hay condiciones políticas en Venezuela para que Chávez movilice a todos los venezolanos, como pasó en Nicaragua que tuvo 300 mil hombres en armas? En el micrófono se puede decir cualquier bobería, hablando de agresiones que no existen.

ADIÓS REVOLUCIONES

–¿Es el de la izquierda el principal debate en América Latina?
–Absolutamente. El debate más importante en América Latina es el debate de la izquierda. El problema es que el referente en la región, en la visión de la derecha y en la visión de la misma izquierda, sigue siendo Cuba y no Brasil o Chile.

Eso no pasa en Europa. Cuando hablas de izquierda en nuestro continente inmediatamente cualquiera se remite al modelo cubano sin democracia y sin mercado.

Eso ha reducido las posibilidades de desarrollo de la izquierda en América Latina. Chávez llega queriendo hacer un gobierno socialdemócrata y en el camino adopta el modelo y el estilo político cubano y lo que está creando es un problema para toda la izquierda. Chávez es el nuevo demonio de las derechas para combatir a las izquierdas.

–¿Entonces comparte esa opinión de que la izquierda latinoamericana renacerá una vez que la revolución cubana sea puro testimonio literario?
–Totalmente. Mientras la revolución cubana esté allí será la fuente de inspiración para mucha gente y también el instrumento de las derechas para combatir a las izquierdas de cada país.


Mientras eso no se resuelva la izquierda avanzará despacio. Sin embargo, mira en cuántos gobiernos está y lo que está ocurriendo. La mayoría de esos gobiernos tienen, aun con dificultades, su propia agenda. No me atrevería a decir que Evo es igual que Chávez, ni que quiere ser un apéndice de Cuba, tampoco Correa. Cada uno responde a una realidad histórica, con sus intentos de revancha, pero también de conciliación, porque no todos pueden hacer lo que hace el jeque venezolano.

Usted fue actor principal en los conflictos de los años 80 en Centroamérica y los sueños de revolución que ahora parecen revivirse en el fenómeno Chávez ¿Qué es hacer la revolución hoy?
–Lo que viví coincidió con un momento especial de fractura del poder, de conflictos entre los de arriba por el agotamiento del modelo autoritario. Esos conflictos abrieron una gran convulsión entre los de abajo y esto derivó en un enfrentamiento violento que en el caso de El Salvador fue una guerra civil de 11 años y 80 mil muertos. Esa guerra produjo los cambios políticos, sociales, económicos y demográficos más importantes en la historia salvadoreña.

Existe un concepto que viene de Lenin que se llama “situación revolucionaria”.

Tenga o no razón Lenin en otras cosas, ese concepto es muy útil y aplicable incluso a la caída del muro de Berlín.Yo no veo cómo lo puede aplicar Chávez a Venezuela. Uno no puede inventarse una revolución porque le da la gana o por perseguir la gloria de ser revolucionario.

América Latina tiene ahora un calendario electoral y eso es lo que domina la política actual. Es tiempo de elecciones, no de revoluciones.

–¿Cómo era ese tiempo de revoluciones?
–En los 50, 60, 70 y 80 el continente estaba gobernado por militares. Hubo dictaduras en Paraguay, Uruguay, Argentina, Brasil, Perú, Chile, Bolivia, Guatemala, Haití, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Panamá y en México un autoritarismo civil. En esas condiciones cómo no iban a haber guerrillas en todos lados. Las revoluciones eran el intento por lograr una transformación rápida, usando la violencia y sobraron razones para eso. Ahora si alguien quiere cambiar algo, tiene la posibilidad de hacerlo en democracia.

Venezuela no tenía una dictadura, Chávez fue derrotado cuando usó la violencia. Luego ganó unas elecciones y no importa cuántos votos obtuvo ni cuántas veces ha ganado, eso no es una revolución.

 • EL ORÁCULO DE FIDEL
Durante la última visita del presidente Hugo Chávez a Cuba, Fidel Castro le dijo, refiriéndose a la revolución bolivariana: “Si tú mueres a esa revolución se la lleva el viento”. Para Joaquín Villalobos las palabras del líder cubano no son metáforas, sino una realidad comprobada en suelo venezolano por los enviados de la isla.

“En sentido estricto Fidel Castro le confirmó a Chávez que en Venezuela no hay una revolución. Las revoluciones son procesos colectivos (de masas) violentos (Francia, México, Rusia, China, Nicaragua) que no dependen de individuos.

Fidel Castro pudo morir en los inicios de la revolución cubana y seguro siempre hubiese habido revolución. Que las revoluciones deriven en autoritarismo y caudillismo individual es otro proceso, pero la efervescencia de una revolución es tal que produce una gran cantidad de dirigentes, cuadros y activistas”.

“Fidel Castro tiene miles de cubanos en toda Venezuela.

Ese aparato recoge información, contrasta valores, ideología, disposición al sacrificio, austeridad y le informa a La Habana sobre el despilfarro, el desorden, la corrupción en una buena parte de los seguidores de Chávez. Nadie más autorizado que Castro para afirmar que en Venezuela la revolución es Chávez, y que por lo tanto no hay revolución, como no hay un partido revolucionario”.

 “Uno no puede inventarse una revolución porque le da la gana o por perseguir la gloria de ser revolucionario”









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