Colonia italiana en Venezuela se organiza para afrontar el secuestro

Por Venezuela Real - 9 de Julio, 2007, 17:33, Categoría: Seguridad/Inseguridad

JAVIER IGNACIO MAYORCA
El Nacional
08 de julio de 2007

Una fundación brindará asistencia a las víctimas y sus familiares
En el último lustro, 73 italianos o descendientes de ellos han sido plagiados en el país

En el secuestro del joven empresario Mario Giovanny Bartoli Patiño todo salió mal.

La banda integrada por al menos seis delincuentes había planificado la Operación Bartoli con la intención de apropiarse de los 200 millones de bolívares que pedirían por el rescate.

La víctima, de 23 años de edad, era uno de los copropietarios del centro comercial Portofino de Puerto Ordaz. En la fase de preparación, los plagiarios vigilaron la casa donde residía Bartoli desde un inmueble cercano, perteneciente a uno de los cómplices. De esta forma supieron cómo era la rutina del joven descendiente de italianos.

El 25 de junio, los hampones robaron un taxi para usarlo en la operación. Pero el vehículo tuvo un desperfecto y fue necesario abandonarlo. Debido a la premura, los plagiarios olvidaron en la cabina un documento que los delató.

Bartoli fue interceptado cuando salía de la posada Alonga de Puerto Ordaz. Los captores se dividieron. Uno sería el encargado de hacer las negociaciones con los familiares, mientras que los demás cuidarían al joven y facilitarían la logística de la operación.

Los familiares negociaron por teléfono con Alí Beltrán Brito, conocido como el Gordo Alí. Éste usaba el celular del cautivo, aunque no estaba con él. Curiosamente, este hombre se movió por tres ciudades diferentes e imposibilitó la cancelación del rescate. Además, rompió la comunicación con los cuidadores de Bartoli, quienes optaron por matarlo y hundir su cadáver, con una piedra amarrada al cuello.

La última oferta de Brito fue liberar al joven a cambio de 80 millones de bolívares. Los familiares estaban dispuestos a pagar. Pero no hubo cancelación alguna. Para ese momento, Bartoli había muerto.

Colonia en riesgo.

Durante los últimos cinco años han sido secuestrados en Venezuela 73 personas naturales de Italia o descendientes de inmigrantes de ese país. Se cree que detrás de cada plagio hay varios casos de extorsión, también conocidos como vacuna, que no son denunciados ante las autoridades. Esta situación sería especialmente crítica en el estado Zulia. El asunto ha sido tratado por miembros de las cancillerías y los ministerios de Interior de Venezuela e Italia. El problema, indicaron fuentes diplomáticas del país europeo, es una expresión más del auge delictivo que afecta a todos los sectores de la sociedad.


La comunidad italiana en Venezuela está integrada por 140.000 personas que conservan la nacionalidad y 2 millones de descendientes. La mayoría de ellos son empresarios y profesionales que llevan una vida holgada. Esto los hace potenciales víctimas de secuestros. De hecho, son los extranjeros más plagiados en el país.

Hasta marzo de 2006, los italianos y sus descendientes no pensaban que su situación era más riesgosa que la de los demás habitantes de Venezuela.

Pero el secuestro y homicidio de Filippo Sindoni en Maracay modificó esta percepción.

Luego de varios meses de conversaciones con la embajada del país europeo, la colonia italiana instituyó la Fundación Italo–Venezolana de Asistencia a las Víctimas de Secuestro. Su presidente, el abogado Eduardo Petricone, indicó que la primera sede está en Maracay, precisamente en homenaje a Sindoni.

"Nuestra idea es fomentar una cultura de prevención contra el secuestro y dar asistencia con especialistas a las víctimas y sus familiares. Queremos estar con ellos antes, durante y después de cada caso", explicó.

La asociación activará una página web, que servirá como canal para la difusión de informaciones sobre el tema y también como vehículo para las afiliaciones.

A través del Gobierno de Italia coordinaron con el Ejecutivo el envío de 20 funcionarios de la Guardia Nacional, el Cicpc y algunas policías regionales para hacer cursos en el país europeo sobre negociación y resolución de casos de secuestro.

Acusadores privados.

Cuando una víctima de secuestro es rescatada, por regla general padece luego las secuelas de haber estado bajo un constante y prolongado estrés.

El plagiado y sus familiares quieren dejar atrás todo lo ocurrido. Pretenden que eso fue un mal momento, un recuerdo que debe ser borrado.

Esto dificulta el trabajo de las autoridades, que intentan conocer a fondo lo sucedido e identificar a los responsables.

Petricone indicó que la fundación quiere brindarle asistencia psicológica tanto a la víctima como a sus familiares en esos momentos difíciles.

Pero, además, pretende constituir un nexo con los organismos de seguridad, para que el delito no quede impune.

El grupo activará sucursales en Maracaibo, El Tigre, San Cristóbal y San Fernando de Apure. Tendrá también varios abogados que brindarán asesoría legal a los familiares, e incluso se constituirán en acusadores privados. "El secuestro es hoy un gran negocio, porque el que da la orden generalmente no es el que la ejecuta. Hay mucho dinero y las investigaciones se tornan cuesta arriba.

Con este voluntariado, los que no se conocen se ayudarán", afirmó.

 






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