Hablan los presos políticos - El sol sale poco para FORERO

Por Venezuela Real - 17 de Julio, 2007, 14:46, Categoría: Derechos Humanos

Juan Pablo Arocha
TalCual
17 de julio de 2007

El ex funcionario de la PM Lázaro Forero, detenido desde hace dos años y ocho meses sin sentencia, duerme en un sótano de la Disip y sólo se le permite respirar aire limpio cada quince días. TalCual entrevistó al comisario a través de una carta y descubrió que los libros de autoayuda le permiten mantener la fortaleza porque ni siquiera ha podido ver en un mismo día a todos sus hijos

1... 2... 3... 4... Las aspas del ventilador completan su recorrido una y otra vez. 10...

11... 12... su movimiento intenta disipar el calor que produce el encierro.

31... 32... 33... el ventilador gira de nuevo mientras el detenido ojea un libro cristiano. 55... 56... 57... el reo toma su tiempo para decidir si prende el televisor o sólo enumera, una vez más, cuántas grietas tiene el friso del techo. 105... 106... 107...

Tan repetitivo como las vueltas del ventilador, son los días para el ex comisario de la Policía Metropolitana Lázaro Forero. Un encierro que suma más de dos años y ocho meses sin condena.

“Hay que hacer maromas para no caer en la depresión”, confiesa el policía. En el cuarto que sirve de cárcel para Forero sólo hay una litera, una mesa que soporta un televisor y dos ventiladores. El movimiento de estos aparatos es lo único que le quita el calor que brota del sótano de El Helicoide, la sede en Caracas de la División de los Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip), que le sirve de presidio.

Cuando las paredes parecen que se estrecharan por el encierro, Forero busca refugio en unos libros de autoayuda. “Para soportar tanta injusticia hay que estar muy fuerte emocionalmente”, dice. Una vida con propósito, ese es el título que resalta de uno de los textos apilados en la celda. Un compendio cristiano del pastor estadounidense Rick Warren que intenta explicarle al lector el plan diseñado por Dios para los hombres.

Pero también le ayudan los escritores anónimos. Junto a las fotos familiares, la cosa más preciada que conserva Forero durante su encierro son las cientos de cartas de solidaridad que le han enviado.

Eso es parte de su conexión con lo que ocurre más allá de las paredes de El Helicoide. Es que desde que ingresó a la Disip, Forero no sólo paga una condena sin juicio, sino que sólo se le permite ver el Sol durante una hora cada quince días.

Pese a ello, el comisario asegura contar “con la suerte de tener un espacio con una máquina para hacer ejercicios diariamente”.

FORTALEZA DEL ESPÍRITU

Lázaro Forero ha tenido suficiente tiempo libre como para sacar bien la cuenta: tiene un año y tres meses en juicio. Ha acudido a 133 audiencias donde se presentaron 142 testigos, 47 expertos, y se realizaron 240 experticias. Está imputado, junto a los comisarios de la PM Iván Simonovis y Henry Vivas, por los supuestos delitos de homicidio calificado, frustrado y en grado de complicidad necesaria, así como por lesiones graves y gravísimas durante los sucesos del 11 de abril de 2002.

Junto a Vivas, el comisario Forero está detenido desde el 3 de diciembre de 2004, luego que la embajada de El Salvador les negara el asilo político que habían solicitado.

Una comisión del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc) los trasladó hasta la sede de este organismo en Parque Carabobo. Allí estuvo recluido por dos años, antes de ser trasladado junto a una treintena de personas a la Disip.

“Algunas cosas han mejorado, otras han empeorado”, responde Forero cuando se le pregunta sobre su transitar por los dos centros de reclusión. Lo cierto es que en la policía científica había mayor flexibilidad para las visitas: podían recibir a 10 personas en cada encuentro, mientras en la Disip sólo se permite el ingreso de dos visitantes, en dos jornadas cada semana.También, en El Helicoide le redujeron el derecho a hacer llamadas a dos veces por semana, mientras que en el Cicpc podían comunicarse con sus conocidos todos los días.

Tantos días junto a Vivas y a Simonovis le han permitido desarrollar una buena relación, también con los hermanos Ottoniel y Rolando Guevara. De los detenidos “he aprendido su fortaleza mental y espiritual para soportar la injusticia de estar preso sin haber cometido delito alguno, así como a ser optimista y pensar que en algún momento debe hacerse justicia”.

Lo que no se ha desarrollado es una camaradería con los funcionario de la Disip, con ellos se mantiene el trato común de cualquier detenido.

“Sin privilegios, pero con mucha conciencia.

Ellos son muy respetuosos con nosotros”, asegura Forero. Quizás, porque los presos políticos intentan cumplir cabalmente las normas para no dar ningún problema.

DIARIO DE INJUSTICIAS

De las 133 audiencias a las que ha acudido Forero en los dos años y ocho meses que lleva detenido, sólo acumula una gran carga de impotencia.

“Tenemos programadas tres audiencias semanales y, en muchas oportunidades, se suspenden porque no van los testigos. Mientras que cuando los testigos van, resulta que son personas que no estuvieron en la avenida Baralt y Puente Llaguno el 11 de abril”.

Todavía quedan testigos en la lista de la Fiscalía. Y aunque uno de ellos no se ha presentado porque vive en España, sí retrasa el juicio. En este momento se están evacuando los testigos de los acusadores privados, pero en la larga procesión de personas que tendrían que subir al estrado también figuran alcaldes, diputados, ministros y hasta el propio Presidente de la República.

Cuando esta eterna lista de testigos termine de declarar, podrán entonces presentarse las personas que llevará la defensa para demostrar la inocencia de los comisarios.

“Hasta los momentos ninguna de las personas que se ha presentado ha dicho que me oyó dar ordenes de disparar contra alguno de los grupos manifestantes, así como ninguno de los policías que ha ido a declarar ha dicho que yo le entregué armas el 11 de Abril”, explica Forero.

Por lo pronto, el caso del comisario de la Policía Metropolitana fue introducido en la Corte Interamericana de Derechos Humanos en diciembre para intentar encontrar justicia en los organismos internacionales. El recurso todavía espera por respuesta, se encuentra en proceso de revisión para ser admitido.

Mientras tanto, Forero escribe.

Desde su celda ocupa los ratos libres repasando cada una de las “barbaridades jurídicas” que los tribunales venezolanos habrían cometido en su caso. Dice que son tantas las irregularidades que ha dejado asentadas en sus manuscritos que ya bien “podría escribir varios libros”.

VISITAS EN GRANOS

Las condiciones de seguridad en la Disip son rígidas, “pero son sus normas y hay que cumplirlas”, asegura Forero. Su familia también lo sabe, ellos no tienen ningún privilegio a la hora de visitar al comisario.

Incluso, el tratamiento queda a gusto del funcionario de guardia.

¿Quién estará a cargo hoy de la requisa? Esa parece ser una pregunta importante para los familiares que visitan El Helicoide. En algunas oportunidades el trato con los visitantes es “normal”, pero en otras jornadas quienes decidan adentrarse por los barrotes de la Disip pueden recibir un trato “humillante y traumático”, según lo define Forero.

Desde que pasa sus noches en los sótanos de la Disip, Forero no ha podido ver a sus siete hijos al mismo tiempo. Ni siquiera el Día del Padre.

Siempre deben alternarse para lograr visitarlo: “Sube uno y tiene que salir para que pueda entrar el otro”, cuenta el comisario.

Lo peor es que todo esto ha sido en vano. “Hasta los momentos no han podido demostrar ninguna responsabilidad en los hechos que se me imputan”. Forero asegura que si no hubiese sido por la actuación de la Policía Metropolitana durante los sucesos del 11 de abril de 2002, “los muertos y heridos hubieran sido muchos más”.

El comisario repite que sus instrucciones durante esos días siempre fueron para evitar choques entre los grupos que protestaban. “Lamentablemente aparecieron armas de fuego por los manifestantes y se produjeron 19 muertes y otros heridos”.

El ex integrante del equipo de la Policía Metropolitana que estuvo al mando del alcalde Alfredo Peña, ni siquiera se cuestiona por qué el burgomaestre abandonó el país antes de afrontar los cargos que se le imputaban por los mismos sucesos de abril. Para Forero, Peña forma parte de quienes han “tenido que irse al exterior para no someterse a una justicia que no garantiza imparcialidad”.

Él conoce muy bien lo que ocurre en los tribunales venezolanos. No sólo afronta la impotencia de acudir al juzgado cada semana sin que los jueces procuren celeridad en su caso, también se les restringe el aire fresco y los rayos de sol. El comisario Lázaro Forero López está preso en la rutina. ¿Cuántas veces más deberá girar el ventilador antes que logre salir en libertad?







TOME NOTA
de la dirección del
Nuevo Portal Principal

www.venezuelareal.org

Más información ...

Calendario

<<   Julio 2007  >>
LMMiJVSD
            1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31      

Archivos

Suscríbete

Escribe tu email:

Delivered by FeedBurner

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog