Radiografía del desorden fiscal

Por Venezuela Real - 20 de Julio, 2007, 21:29, Categoría: Economía

Omar Luis Colmenares
TalCual
20 de julio de 2007

El Banco Central de Venezuela libra una guerra contra la inflación en la que tiene entre sus principales obstáculos –vaya paradoja– a la Oficina Nacional del Tesoro.

Es, por lo tanto, una batalla desigual, porque equivale a tener el enemigo en casa.Y, para colmo, no cuenta con suficiente autonomía para diseñar su estrategia de combate ni para usar las armas adecuadas contra un rival –la inflación– que ya lo venció en el primer semestre del año.

El conflicto se plantea en los siguientes términos: en el escenario hay un exceso de liquidez que es sumamente propicio para la inflación.

La tarea titánica del BCV consiste en tratar de drenar esa inundación.

Hasta ahora lo ha intentado con la aplicación de políticas restrictivas, como la emisión de certificados de depósitos, pero éstos le han dado pírricos resultados y han sido muy onerosos.

¿Y qué es lo que ha hecho la Oficina Nacional del Tesoro? El asunto es que mientras el BCV utiliza las pocas armas de que dispone para recoger el exceso de bolívares que circulan por el torrente monetario, la ONT coloca en el sistema bancario nacional recursos que refuerzan la tendencia inflacionaria, aumentan el servicio de la deuda del instituto emisor y engordan a los bancos que obtienen jugosos rendimientos. Es decir, todo un círculo vicioso depredador de las finanzas públicas.

DESORDEN BOLIVARIANO

El punto es que en medio de este desorden fiscal, que neutraliza cualquier esfuerzo por contener la inflación, los expertos consultados llaman la atención sobre dos aspectos perniciosos de la conducta de la ONT.

Uno es que se produce un efecto de bola de nieve, porque el aumento de la liquidez derivada de la colocación ! en fidei comisos de los excedentes de la Tesorería Nacional, obliga al BCV a recoger recursos con CD y otros instrumentos, por los cuales paga altos intereses e incrementa su servicio de la deuda.

En toda esta operación, obviamente, ganan los bancos.

Y otro es que la ONT, de acuerdo con la Ley Orgánica de la Administración Financiera del Sector Público, está sujeta a restricciones a la hora de realizar operaciones de intermediación especulativa. Los recursos de Tesorería Nacional deben ser destinados a la cobertura de los gastos presupuestarios asignados a la producción de bienes y servicios necesarios y a los pagos de operaciones financieras como compromisos de deuda, intereses y amortización de capital.

Los fondos del Tesoro Nacional, según el instrumento legal, sólo podrán ser colocados en las instituciones financieras en los términos y condiciones que señale el Ministerio de Finanzas, y las colocaciones “se sujetarán al acuerdo anual de armonización de políticas, fiscal y monetaria, celebrado con el Banco Central de Venezuela”. (art. 115. Loafsp). ¿Se celebra este acuerdo todos los años?

“La Tesorería Nacional –dice un funcionario consultado– se maneja como el Chase Manhattan Bank. El criterio que prevalece es el de un tesorero privado, que no acepta dejar recursos líquidos sin ganar intereses.

Se hacen colocaciones sin ton ni son. No se sabe cómo las hacen.

¿Cómo es posible que se coloque un fideicomiso en el Banco del Tesoro para que compre Notas Estructuradas y que esta institución acepte realizar esta operación?
Este desorden atenta contra la política monetaria. Los funcionarios de la revolució! n se han vuelto insensibles e irresponsables desde el punto de vista fiscal”.

De acuerdo con las medidas que adelantó el ministro de Finanzas, Rodrigo Cabezas, y luego anunció el presidente del BCV, Gastón Parra, en este segundo semestre se sumarán como armas que se usarán en el combate contra la inflación el aumento de las tasas de interés –de 6,5% hasta 8% – para incentivar el ahorro y el incremento del encaje legal de 15% a 16% en una primera etapa.

Además, se asegura que en una cuenta de Tesorería están contenidos 7 millardos de dólares.Pero esta corrección luce tardía para contener el índice inflacionario en la nueva meta de 14%, si se toma en cuenta que la conducta de la ONT aún gravita sobre la liquidez monetaria.

IMPACTO EN EL BCV

De acuerdo con cifras del BCV, al 31 de diciembre de 2006 el instituto emisor cerró con un monto de aproximadamente 35 billones de bolívares que fueron destinados para recoger el exceso de liquidez en el mercado.

Para la misma fecha, el excedente de la Tesorería Nacional en el Banco Central era de casi 30 billones de bolívares. Mientras que en la Base Monetaria –es decir, el dinero potente sobre el cual se fundamenta el encaje– se reflejó un monto de 6,7 billones de bolívares.

De modo que la diferencia, más de 23 billones de bolívares, se transfirió al sistema bancario para contribuir alegremente con el incremento de la liquidez monetaria.

Cálculos de economistas coinciden en que el costo para el BCV en pagos de intereses fue de aproximadamente 2,2 billones de bolívares.

“Si la ONT sólo pagara bienes y servicios y no hiciera desembolsos para operaciones especulativas, el BCV se ahorraría el servicio de la deuda de los CD”, explica un ex funcionario de Tesorería.

RECURSOS REALENGOS

Además de los criterios poco transparentes en el manejo de los recursos del tesoro, los economistas consultados explican que el mal manejo de las finanzas públicas se refuerza con las decisiones del Fonden, cuyos fondos son financiados, en su mayor parte, por las transferencias forzadas que el BCV debe hacerle por Ley.

El Fonden, de acuerdo con lo que ha trascendido, ha recibido unos 20 mil millones de dólares en traspasos del BCV para gastos de inversión fuera y dentro del país. Buena parte de esos recursos los utiliza en bolívares para financiar gasto interno en inversiones.

“Son recursos realengos”, dice un economista, “que afectan la estabilidad monetaria y retratan la incompetencia e irresponsabilidad de los entes oficiales”.

Cifras de la Superintendencia de Bancos reflejan que las colocaciones de los organismos! oficial es en el sistema bancario al 31 de diciembre de 2006 sumaron los 55 billones de bolívares, lo cual representó 46% de la liquidez monetaria. De ese monto, 21 billones de bolívares fueron en captaciones de la banca y 34 billones de bolívares en administración de fideicomisos.

De las captaciones, 22% se colocaron en la banca oficial y 78% en la privada.

Al 31 de marzo de 2007, la situación fue similar: las colocaciones en la banca bajaron a 52 billones de bolívares y representaron 42% de la liquidez monetaria. De este total, las captaciones de la banca fueron de 23 billones de bolívares y la administración de fideicomisos de 29 billones de bolívares.

AGENTE DESESTABILIZADOR

Es cierto que el gabinete económico comenzó el segundo semestre con la intención de reducir la cantidad de dinero que circula en la economía. De hecho, el aumento de la venta de dólares en 66%, la disminución de los desembolsos del gobierno central en 5,4% y los retiros paulatinos de la banca realizados por la Tesorería han dado como resultado un descenso de la liquidez de 0,5% (se ubicó en 118,1 billones de bolívares al cierre de la segunda semana de junio) con respecto a enero de este año.

Pero, hasta ahora, el costo ha sido grande y ha repercutido incluso en la baja de las reservas internacionales. Por lo demás, las medidas tomadas por el BCV lucen tardías e insuficientes. De tal modo, el manejo de la política fiscal permanece entrampado en un círculo vicioso que pasa por el exceso de liquidez, la intermediación especulativa de la ONT, el traslado de recursos al sistema bancario y el endeudamiento del BCV para recoger liquidez.

Una política fiscal responsable, explica un economista, se orienta a priorizar el! gasto h acia el bienestar del país, a la producción de bienes y servicios públicos, a la búsqueda de la estabilidad de las finanzas públicas. Por lo tanto, debe rechazar las actividades especulativas financieras sujetas a riesgo, propias de los especuladores privados. Y es en este sentido que se considera que la ONT se ha convertido en uno de los agentes que más contribuye a la inestabilidad monetaria y al incremento de las presiones inflacionarias.

 “Los funcionarios encargados de la administración financiera del sector público, independientemente de las responsabilidades penales, administrativas o disciplinarias en que incurran, estarán obligados a indemnizar al Estado de todos los daños y perjuicios que causen por infracción de esta ley por abuso, dolo, negligencia, impericia o imprudencia en el desempeño de sus funciones” (art. 159. Loafsp)









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