Democracia y talentos

Por Venezuela Real - 29 de Julio, 2007, 21:13, Categoría: Cultura e Ideas

RAFAEL ARRÁIZ LUCCA
El Nacional
29 de julio de 2007

El discurso de despedida del cargo de ministro de la Defensa del general Raúl Baduel ofrece mucha tela donde cortar. Una vez saludada la invocación cristiana con que inicia sus palabras, y la noticia de que su sucesor también es creyente, me concentro en tres aspectos que juzgo centrales en sus palabras, dado el momento que vivimos y la tentación totalitaria que acompaña el sueño del Presidente de la República. Esos tres aspectos son: los equilibrios democráticos, la riqueza y la parábola de los talentos.

Aboga Baduel por los equilibrios democráticos, y por algo será que lo hace; al referirse al socialismo venezolano en construcción, afirma que: "Debe dilucidar de una vez por todas que un régimen de producción socialista no es incompatible con un sistema político profundamente democrático, con contrapesos y división de poderes." Luego alude a que en Venezuela el modelo debe separarse del marxismo ortodoxo, ya que en éste el desprecio por la separación de poderes era evidente. En otras palabras: alega a favor de un socialismo democrático, no autoritario.

Después de referirse a cómo en la URSS el socialismo fue incapaz de producir suficiente riqueza, señala una verdad de Perogrullo que, no por ello deja de ser el meollo del asunto, afirma: "Antes de repartir la riqueza hay que generarla. No se puede repartir algo que no existe. Esa fórmula no se ha inventado". Pues bien, esta fue la causa principal de la desaparición del llamado "socialismo real": no fue capaz de generar riqueza. Yo añadiría algo más: no puede generar riqueza porque se inclina por condenar la acumulación de capital y opta por repartirlo y, precisamente, la riqueza es lo que se acumula y se invierte, lo que no se distribuye. De estos capitales es que provienen los recursos para la investigación científica, por ello la ciencia soviética quedó rezagada al lado de la del mundo occidental, lo mismo pasó en China. La generación de riqueza y prosperidad es éxito del liberalismo, que trabajó porque las fuerzas productivas quedaran desatadas para, a través del trabajo y la ciencia, crear valor. Las economías centralizadas socialistas no pueden generar otra cosa que pobreza. Esto se sabe: no hay que inventar el agua tibia. Otra cosa es la redistribución de la riqueza generada por los particulares mediante el mecanismo tributario. Esto se hace con éxito en muchos países.

El tercer y último aspecto es la acertada escogencia de la parábola bíblica de los talentos. Como todas las parábolas, la citada también es polisémica, entraña varios sentidos, pero con razón suele señalarse el de la valoración del trabajo, del esfuerzo, que será recompensado en relación con los talentos que nos han sido dados. A quien más se le ha dado, más se le exigirá. Es muy oportuna esta parábola en la Venezuela de nuestros tiempos, donde viene formándose una clientela del presupuesto nacional, a través del mecanismo de transferencia de recursos que representan las misiones, insuflándose un desestímulo al trabajo que no hay manera de ocultar. Además, esta parábola acepta las diferencias que hay entre las personas, señalando que el camino de la igualdad no puede pasar por encima del esfuerzo y las diferencias entre los individuos.

La igualdad, entonces, no será posible si se pasa por encima de la libertad. Nada nuevo. La tensión permanente entre estos dos valores es el epicentro de la historia del hombre en la tierra. Cuando la búsqueda de la igualdad sacrifica la libertad, las naciones abren la puerta de un cementerio de cadáveres famélicos, el del totalitarismo.






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