Pedro Mario Burelli: "Pdvsa no superará el choque político"

Por Venezuela Real - 29 de Julio, 2007, 16:46, Categoría: Petróleo/Energía

MARIANNA PÁRRAGA
El Universal
29 de julio de 2007

Entrevista // Pedro Mario Burelli, ex director externo de Pdvsa
Para Burelli, "al Gobierno le conviene que Venezuela sea observada como productor marginal porque sustenta los precios altos
"Si el socialismo es la etiqueta que se le quiere aplicar a los caprichos del Presidente, es fácil concluir que fracasó"

Con la denuncia pública de varios casos de corrupción en la industria petrolera nacional como telón de fondo, Pedro Mario Burelli, politólogo y quien fuera director externo de Pdvsa, expone sobre la mesa sus visiones sobre la política energética y el tránsito hacia un socialismo petrolero que aún carece de contornos visibles para muchos.

-Venezuela pasó de un nacionalismo conservador a un modelo de apertura y ahora comienza la era del socialismo petrolero. ¿Qué cambios son previsibles?
-Yo creo que aún eso no es un tema de discusión, habría que ver resultados. A la vista de todos hay una crisis petrolera que es la consecuencia del cúmulo de decisiones erradas que se han tomado, pocas de las cuales se podrían definir de nacionalistas: despedir a 20 mil personas sin preocuparse por un talento que ha beneficiado a otros países y crear condiciones que ahuyentan la inversión, en lugar de reorientar los contratos. Si el socialismo es la etiqueta que se le quiere aplicar a los caprichos del presidente Chávez, es fácil concluir que fracasó.

-¿Incluso sin haber terminado de nacer?
-Estamos en el noveno año de gobierno, la ejecución de buena parte de la apertura se hizo durante este período. En realidad la política petrolera de este gobierno es la que ahora se está revisando. Han tenido suficiente tiempo para haber hecho cambios a estrategias que hoy tildan de diabólicas. Basta con leer los discursos del Presidente durante la inauguración de los proyectos de la Faja del Orinoco para darse cuenta del contrasentido de la política de hoy.

-¿Qué suscitó la negación de esa política?
-A partir del 11 de abril (de 2002) Fidel Castro convenció a Hugo Chávez de asumir el control absoluto del petróleo para lograr sus objetivos internos y externos. En adelante lo que ha habido es una hiperpolitización de la gerencia petrolera, que ha llevado a la destrucción de Pdvsa como ente productivo.

-¿A dónde puede conducir esa politización, el encontrarse todos los días a la entrada de Pdvsa con una pancarta que amenaza a cualquier trabajador que piense diferente a la revolución?
-Creo que quienes gestionan la industria hoy en día han entendido perfectamente bien que lo importante es adular al Presidente y, a cambio, han tenido carta blanca para todo tipo de fechorías que parecen poco, en comparación con los logros políticos de un gobierno que carece de cualquier otro ente para ejecutar sus planes objetivo.

-¿Es Pdvsa el principal brazo ejecutor de poder que tiene el Estado?
-A nosotros se nos acusó de ser un Estado dentro del Estado, pero jamás se nos ocurrió convertirnos en el ente más eficiente del gasto público del Estado. Chávez entendió que la autocracia necesita un mecanismo sencillo de financiación y eso es lo que le está aportando Pdvsa. Si la vieja Pdvsa era acusada de ser una caja negra, hoy sería propio certificar a la nueva como una cajita roja de Pandora. Hablar de soberanía e independencia en una empresa sin rumbo, sin competencia técnica, sin moral y con un desempeño caótico es una desfachatez.

-Desligada del poder que le confieren los altos precios del crudo ¿qué sería Pdvsa?
-Sería una monstruosa reproducción de lo que la CVG fue para la democracia, un saco sin fondo.

-La política petrolera actual ha logrado maximizar la recaudación de renta. ¿El paso lógico no debería ser distribuirla equilibradamente?
-A veces se simplifica el tema de la salud petrolera, basándose en el precio. La ecuación es muchísimo más compleja porque inciden costos, inversiones, ineficiencias y hasta corrupción. El remanente que queda para distribuir ha sido seriamente deficitario, más aun si se compara con las expectativas creadas en la gente. De manera acelerada, al Gobierno incluso le conviene que Venezuela sea observada como productor marginal porque contribuye a crear la percepción de estrechez de la oferta, sustentando los precios altos. La persecución obsesiva de precios tan altos como 100 dólares margina a Venezuela en la OPEP, crea resentimiento entre las naciones más pequeñas y alienta el desarrollo de fuentes alternas de energía. A medidas que los volúmenes colapsen, veremos mucha más desesperación por alentar altos precios, sin importar las consecuencias.

-¿Cree que la firma de convenios internacionales de suministro permite distribuir adecuadamente la renta?
-El aislamiento al que está sometido el gobierno de Chávez por sus prácticas poco democráticas lo lleva a querer impresionar al mundo con el nivel de reservas petroleras que tiene Venezuela o a comprarlo mediante el regalo del dinero de los venezolanos.

-¿Qué precio paga Pdvsa por el apoyo político que ha ganado el presidente Chávez?
-Venezuela es percibida como un factor irrelevante a futuro, como un proveedor poco confiable, arbitrario y caprichoso. Nadie le asigna, por ende, credibilidad alguna a los múltiples planes que apuntan a un aumento en la producción. El contraste entre una campaña que muestra grandes oportunidades petroleras y una explotación absolutamente irresponsable de ese recurso es la contradicción más grande de la política petrolera.

-¿Venezuela podría delegar su estrategia de negocio al construir grandes refinerías en otros países?
-La politización de Pdvsa es precisamente esa: tomar las decisiones con criterios políticos y no económicos. Cuando el criterio es político se pierden la transparencia, los controles y la capacidad de medir resultados. Muchas de esas refinerías jamás serán construidas.

-Pdvsa emprende un camino despojado de alianzas estratégicas, al asumir el Estado el control y la gobernabilidad de todas las sociedades. ¿Pdvsa puede sola?
-En la apertura se hizo un análisis serio de las competencias y se buscaron las áreas en donde los terceros podían ayudar a desarrollar potencial. No sólo ese esquema se ha destruido, sino que el Gobierno quiere acometer todo tipo de planes adicionales cuando es completamente cierto que no tiene personal para ello. Nadie se atreve a contradecir los caprichos del Presidente. Los resultados de esas erradas decisiones se verán a largo plazo, pero el beneficio del desorden es a corto plazo.

-Sin disgustarle el monopolio de Estado, ¿Pdvsa se proyecta con mucho más poder político a futuro?
-Si Pdvsa continúa siendo el ejecutor de cuanto capricho se convierte en política en este país, sería inmanejable la competencia entre Pdvsa y el resto de la Administración Pública. Vendrá, ineludiblemente, un conflicto en donde pudiera incluso cuestionarse la primacía del poder en Venezuela y la Historia demuestra que esos conflictos siempre se resuelven en detrimento de la sociedad. Pdvsa, como ente petrolero, no superará un choque político que viene con elefantiasis. Sería entonces difícil imaginar la calma, la cordura y el consenso que se requieren para debatir la definición de la empresa que actuaría como núcleo del sector. Estamos llegando a una Venezuela pospetrolera en un momento de auge petrolero.

Producción podría bajar a 2 millones de b/d

La enorme incógnita sobre la producción venezolana no pasó por debajo de la mesa. En momentos cuando Venezuela intenta conciliar sus estadísticas con la Organización de Países Exportadores de Petróleo, Burelli alertó sobre la disminución de la extracción.

"Todas las fuentes secundarias, incluyendo nacionales, coinciden en señalar que la producción está en 2,3 millones de barriles por día y podría llegar a 2 millones de b/d en espacio de seis meses. Si Venezuela no ha logrado convencer a sus socios de la OPEP sobre cuánto produce, eso demuestra qué tanto se ha deteriorado la situación".

Añadió que la mezcla de precios en el límite de lo soportable para los países consumidores y una producción nacional en caída coloca a las finanzas públicas en un riesgo que podría llevar a la crisis.

Si a esa situación se añade el crecimiento sostenido de la demanda interna de combustibles, se tiene un coctel difícil de digerir. "El incremento en el consumo interno de combustibles es el resultado directo del gigantesco subsidio del Gobierno a la minoría que posee automóviles en el país. Cada vez que sube el precio de petróleo, se eleva el subsidio y el Gobierno preserva este injusto regalo para quienes más tienen", afirmó.

Consultado sobre las razones por las cuales no se ha aplicado hasta ahora el aumento en el precio final de la gasolina que anunció el presidente Chávez en enero pasado, Burelli señaló que se teme no poder contener las protestas que podría generar una medida de esta naturaleza.

"Olvidan que Caldera, con los índices de popularidad por el suelo, aumentó el precio de la gasolina en más de 800% en mayo de 1996 sin que nadie chistara. Chávez, quien dice que va camino a 90% de popularidad, mencionó un aumento de precios y luego se asustó, ¡vaya revolución!". MP







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