Ventas de carros baten récord

Por Venezuela Real - 1 de Agosto, 2007, 14:53, Categoría: Economía

El Nacional
01 de agosto de 2007

Cuando las cifras se compararon con las ventas de 2005, los vehículos importados fuera de la región andina aumentaron 148,44% de un año a otro y el ascenso de las unidades que provenían de Colombia y Ecuador fue de casi 40%. El ensamblaje nacional pasó de 139.166 vehículos vendidos en 2005 a tan sólo 157.508 en 2006, lo que significó un anodino crecimiento de 13,18%.

La comercialización automotriz en lo que va de año acentúa este comportamiento del mercado. Hasta junio de 2007, se importaron 140.092 vehículos, un número que casi duplica los 72.964 carros que se han fabricado en el país por el momento. El incremento visto en porcentajes también resalta esta diferencia. Entre enero-junio de 2006 y el mismo período de este año, la importación de autos creció 98% y la producción nacional apenas 5%.

Si la lupa se coloca aún más de cerca en el mercado -las ventas mensuales- los resultados no cambian. En junio de este año se comercializaron 14.773 autos nacionales, 907 unidades más que las expendidas en el mismo mes del año pasado. Esta última cifra en el segmento de los vehículos importados cerró en más de 11.000 unidades que las vendidas en junio de 2006. De esta forma, las importadoras pasaron de 15.102 unidades colocadas en junio del año pasado a 26.202 unidades en junio de 2007.

La política como virus

En Venezuela existen sólo 7 plantas ensambladoras de vehículos, pertenecientes a las marcas General Motors, Ford, Toyota, MMC Automotriz (Mitsubishi y Hyundai), Daimler Chrysler, Iveco y Mack. El mayor riesgo que ha asumido parte de estos fabricantes es llevar las plantas a un segundo o tercer turno de trabajo, para poner en la red de concesionarios la mayor cantidad de vehículos.


"El promedio de ensamblaje de las plantas de autos en Venezuela es de 30.000 unidades anuales. Con este número estamos por encima de mercados como Ecuador y muy cerca de naciones como Argentina, donde la producción anual por planta llega a 40.000 unidades", indicó el hasta hace poco presidente de Cavenez, Luis Enrique Cárdenas.

Aunque el esfuerzo fomentó el crecimiento de la industria automotriz nacional, el compromiso no llegó más allá. Para quienes hacen vida en este segmento económico, la ausencia de estabilidad política en el país dificulta la autorización de las casas matrices para ampliar las inversiones locales. Mientras esto sucede, no hay nada que ponga freno a la demanda nacional de carros.

Cálculos de Cárdenas indican que en Venezuela se ensamblan 300.000 carros al año para 26 millones de personas.

Esta proporción es más modesta en otros mercados como Estados Unidos, donde se fabrican 11 millones de autos para una población de entre 200 millones y 300 millones de habitantes.

"Todo parece indicar que las medidas que pauta el Gobierno para la producción local resultan menos estimulantes que las reglas del juego fijadas para la importación", dijo una fuente vinculada al sector que prefirió declarar en condición de anonimato.

El rubro de carros pareciera funcionar con el esquema de la lógica inversa. A medida que aumenta la demanda en el mercado venezolano, se disminuyen las posibilidades de ampliar las líneas de producción en las plantas o inaugurar nuevas fábricas de autos en el país.

Marcas como Fiat lo han intentado, pero poco es lo que han concretado. La importadora exclusiva de estos vehículos en el país, Comercializadora Todeschini, anunció a finales de 2004 el retorno de la marca al ensamblaje local con la reapertura de la planta ubicada en La Victoria, estado Aragua.

Con una inversión de 40 millones de dólares, el objetivo era participar en el programa del Venezuela Móvil con el ensamblaje del Fiat Uno, versión Fire (exento del cobro de IVA). El proyecto se firmó en presencia de los directivos de Fiat y del para entonces ministro de Industrias Ligeras y Comercio, Wilmar Castro Soteldo.

Después de un año de silencio, el Gobierno volvió a hablar de la planta de La Victoria, pero esta vez para anunciar que se iniciaban nuevas negociaciones con otros fabricantes de autos.
En enero de 2006, la viceministra de Industrias Ligeras y Comercio, Edmeé Betancourt, destacó la llegada de socios iraníes a la industria automotriz nacional.

Lo nacional es Venemóvil

Las ensambladoras han hecho esfuerzos por incrementar la producción nacional de autos y en este sentido el Gobierno no ha querido quedarse atrás. La creación en el año 2000 del programa del Vehículo Familiar, en el que el Estado sacrifica la recaudación fiscal por concepto de IVA, se convirtió en el incentivo más importante de la industria.

En el transcurso de los años, el programa se ha ido distorsionando (retrasos en el reintegro del IVA para los fabricantes y las listas de espera) y llegó incluso a detenerse a la espera de una evaluación que precisara qué tan beneficiosa era su renovación. El plan oficial no logró atender el auge de la demanda y terminó siendo eficiente para la industria (ensambladoras), pero no para el mercado (ventas).

Si no existiera el programa del carro familiar, hoy llamado Venezuela Móvil, habría que preguntarse qué tan altos fueran los números de producción en la industria local. Hasta junio de 2007, se colocaron en el mercado 72.964 vehículos nacionales, y de esta cifra más de 50% de la producción (43.816 unidades) recae en el Venemóvil.

De los 213.056 carros que representan el acumulado en ventas para 2007, los familiares equivalen a 20,57% del total.

Cuando en mayo de 2005 caducó el convenio del vehículo familiar disminuyeron progresivamente las ventas de carros nacionales. A partir de junio de ese año, cuando el volumen vendido fue de 14.225 unidades, las cifras comenzaron a descender. El ensamblaje nacional cayó en julio a 12.453 unidades, en agosto a 10.134 y en septiembre a 9.497 vehículos. A partir de octubre, cuando se logró la renovación del convenio, las ventas comenzaron de nuevo su ascenso.

Este comportamiento del mercado demostró que si no existiera el programa del carro popular la industria nacional fuera incipiente. El convenio gubernamental, que facilita el ensamblaje de carros exentos del cobro de IVA, caduca el próximo año.

El interés de las ensambladoras y el Gobierno por fomentar la industria nacional se medirá en el tiempo que tarde su renovación.

Capacidad ociosa

Las ensambladoras tienen algunas razones para explicar la superioridad de las importaciones sobre la fabricación nacional. Además del cerco industrial, que Conindustria define como los factores restrictivos que impiden el incremento de la producción -destacan la incertidumbre político-social, la irregularidad de proveedores y el retraso en las divisas-, las compañías automotrices cuestionan qué tan real es el incremento de la demanda.

La compra de automóviles como la mejor forma de inversión ante la inaccesibilidad a otras opciones, como los bienes inmuebles o la participación bursátil, determinan la esencia del auge automotor.

Las ensambladoras se preguntan entonces qué tan duradero será el incremento de la demanda de carros.

El mayor temor del sector es quedarse con capacidad ociosa.





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