CHACUMBELE Y SUS GENERALES

Por Venezuela Real - 2 de Agosto, 2007, 19:04, Categoría: Política Nacional

JOSE LUIS FARIAS
Prensa Solidaridad
02 de agosto de 2007

Creo que fue el editor Rafael Poleo quien dijo hace poco, palabras más palabras menos que Chacumbele "tuvo que destituir al General Muller Rojas, con quien coincidía, para respaldar al General Isaías Baduell, con quien no coincidía".

Aunque enrevezada, la explicación es correcta. El chavismo es así, pero por más enredado que aparente ser toda esa madeja tiene una sola punta, un fin: Chacumbele. Le faltó sí, añadir que el pleito entre los dos generales chavistas es un conflicto promovido por YO-EL-SUPREMO. Chacumbele necesita disminuir la cantidad de tranquilizantes que sus médicos cubanos le administran, conciliar el sueño no le resulta fácil, los ruidos de sables registrados por sus sensibles oídos de conspirador se lo impiden

Muller, un viejo general retirado, culto y hablachento, puesto de nuevo como activo por el dedo autocrático de Chacu cumplió su papel alborotando el avispero en el seno de la Fuerza Armada. Para eso exactamente, no para otra cosa, fue activado por su jefe, quien le dio el protagonismo suficiente hasta convertirlo en "agente provocador" con el objeto de descubrir cuan homogeneo y obediente estaba el mundo castrense en torno a su proyecto del socialismo del siglo XXI.

Chacumbele, zamarro y manipulador como siempre, no se tragaba el cuento de que Baduell y otros jefes militares compartían a pie juntillas su desideratum socialista. Sus antenas mercenarias que le llevan, y también le dosifican y le esconden, cuanto ocurre dentro de las paredes cuartelarias y su conocimiento de cómo se bate el cobre entre los uniformados afectaban con frecuencia su ya perturbada tranquilidad. Por lo que, si quería avanzar en su descocada idea de reeditar el socialismo del siglo XX con etiqueta del XXI, debía conocer con más detalle del que le dan sus informantes y le señala su fino olfato de militar felón para poner orden en la pea cuartelaria.

Por eso, provocó a sus compañeros con la consigna de "Socialismo, Patria o Muerte", porque fue a ellos hacia donde dirigió principalmente su esperpéntica frase fidelista, y soltó a su loro beodo a atizar el fuego del debate político en los cuarteles. A él difícilmente alguien saldría a confrontarlo, pero al impertinente Muller más temprano que tarde le aparecerían algunos militares respondones.

El discurso del ex-ministro de la Defensa, al momento de su retiro, confirma el acertado trabalenguas con el que Poleo describe la enredada situación y con ello las dudas de Chacumbele sobre Baduell y buena parte de la jerarquía militar en torno al proyecto socialista. Porque el fondo del "si pero no, sino todo lo contrario" de la decisión de Chacu, que Poleo advierte con la agudeza de observador privilegiado de la que goza, es que su principal preocupación no está en la oposición maltrecha ni mucho menos en el Imperialismo, sino en sus compañeros de armas.

Sobre la polémica al interior de la Fuerza Armada Bolivariana algunos se han quedado en la nata y no han llegado al queso pensando que las diferencias tienen que ver con esa enorme pendejada del tipo de guerra a sostener por nuestro país en caso de invasión imperialista, que si será la Guerra Convencional de Baduell, la Guerra de Resistencia de Muller, la Guerra Combinada (convencional y resistencia) de Chávez o la Guerra Asimétrica de quién sabe coño. ¡¡¡ Paja y más paja !!!

En todo caso, habrá más bien que poner los ojos sobre la tensa relación del gobierno con la administración de Uribe, que eventualmente pudiera ponerse más tormentosa si la crisis interna de Venezuela se agudiza y Chacumbele termina por pararle bolas al insoportable casquillo del defenestrado José Vicente Rangel contra Bogotá, para producir una salida del tipo de los gorilas argentinos a comienzo de los ochenta cuando vieron en la guerra de Las Malvinas una oportunidad para ganar adhesión social agitando las banderas del nacionalismo.

El meollo del asunto militar actual es que, una vez más, Chacumbele "el mismito se mató". Pues si bien es cierto que él pudo dimensionar de modo más aproximado cómo está el conflicto en los cuarteles, no estaba en sus cálculos que la polémica saltara los muros y cogiera calle de la manera como lo ha hecho. Demostrando, primero que el debate político entre militares no sola era cosa de volantes clandestinos y paredes de baños rayadas sino de visiones profundamente contrapuestas sobre la democracia, la institucionalidad militar y el futuro del país. Y segundo, que también la diatriba política en el mundo castrense se está dando con el cuidado que no se tuvo antes. Con la cautela extrema de quien se sabe perseguido y en cuyo trance se le puede ir hasta la vida.

A Chacu lo jode es justamente que la polémica se mete en la opinión pública con un par de generales retirados, ambos chavistas. Convictos y confesos defensores del régimen. Ninguno controlable fácilmente por su condición de retirados, aunque probablemente dispuestos a aceptar una jugosa y generosa embajada a cambio de su pase al silencio. Pero cuya polémica puso al descubierto fuertes tendencias internas que permanecerán y de las cuales son voceros circunstanciales. Nadie más, salvo el recién nombrado ministro de la defensa, el General Rangel Briceño, ha dicho está boca es mía en la disputa. Pero todos expresan posiciones y corrientes que se funden en el no tan hermético mundillo cuartelario.

La experiencia del "goteo militar" que inició el Coronel de la Aviación Pedro Soto y que culminó en los sucesos de abril de 2002 con un grupo de altos militares a la cabeza, en su mayoría vinculados al gobierno, algunos de ellos "panas" de Chacu, ciertamente fue una gran enseñanza para él pero no lo ha sido menos para quienes permanecieron en la milicia con "el pañuelo en la nariz" por el hedor comunistoide que emana de su jeta.

Por supuesto, las palabras de Baduell no tomaron por sorpresa a Chacu. Desde hace varios años conoce y filtra todo lo que va a salir de los cuarteles para hacerse público. Discursos de orden, palabras de ocasión, alocusiones, mensajes, declaraciones de prensa y cuanta vaina va a hacerse pública en términos oficiales es previa y suficientemente pasada por el cedazo de la censura de Chacu. Las palabras de Baduell, y mucho menos ellas, no tenían porque ser desconocidas por él, con el pequeñito detalle de que en esta ocasión las conoció pero no las pudo mutilar y cambiar en su esencia. Salieron tal cual, muy a su pesar. Seguramente el hombre pidió suprimir, corregir cosas pero muy poco o nada pudo lograr. Por tanto, tragó grueso, contó hasta cien apretó duro el que te conté y que pase lo que Dios quiera.

¿Cómo hacer ahora para devolver los chivos al corral? No los puede arrear con facilidad pues no son mansos, son montaraces, para decirlo con palabras de Alí Primera. Pudiera eventualmente detener el contrapunteo entre los generales, pero no podrá amarrarlos barriga con barriga hasta que se sonrían y se besen como hizo meses atrás con Bernal y el gordo Barreto. Aquí la vaina es distinta, los insultos entre los burgomaestres capitalinos ladillaban al gobierno pero no lo ponían en peligro, el conflicto entre militares es muy delicado y de irse de las manos puede arrrastrar consigo al coloso con pie de barro en que se ha convertido la autocracia de Chacumbele y sus generales.





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