Subsidiariedad

Por Venezuela Real - 9 de Agosto, 2007, 19:01, Categoría: Cultura e Ideas

OVIDIO PÉREZ MORALES
El Nacional
09 de agosto de 2007

Cuando hablamos de una sociedad hacia la cua l es preciso caminar, varios términos se ponen sobre el tapete. En el magisterio de la Iglesia, por ejemplo, se han empleado los de "nueva sociedad" y "civilización del amor". Desde otros ángulos, han sido propuestos los de "socialismo" o "nacionalismo", con diversas calificaciones. En todo caso, el repertorio queda siempre abierto.

Un elemento que aparece clave al elencar los componentes indispensables de una sociedad "ideal", es el de "subsidiariedad". Ciertamente, éste no puede considera rse como un factor aislado, sino en íntima compenetración y complementariedad con otros, tales como los que aparecen ya desde el comienzo de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela: libertad, solidaridad, responsabilidad social (artículo 2), democracia, participación, descentralización (artículo 6).

En el segundo documento de la Santa Sede sobre la temática de la liberación (Ins trucción sobre libertad cris tiana y liberación, 1986), se destaca la importancia de la subsidiariedad, al exponer lo que la Doctrina Social de la Iglesia afirma sobre praxis realmente liberadora.

Como fundamento básico en la materia se afirma la dignidad de todo ser humano, creado a imagen de Dios, sujeto activo y responsable de la vida social y portador de derechos y deberes inalienables.

Íntimamente ligados a esa dignidad fundamental se subrayan dos principios: el de solidaridad y el de subsidiariedad.

Referencia clave en lo tocante al segundo es la encíclica Quadragesimo Anno de Pío XI, publicada en 1931, en época de expansión de los grupos financieros, de surgimiento de totalitarismos europeos y de exasperación de la lucha de clases.

El Papa insiste en el respeto a la libertad de asociación y confirma los principios de solidaridad y de colaboración social; sobre la relación Estado-sector privado, subraya la importancia del principio de subsidiariedad, frente a los radicalismos liberales y los monolitismos colectivistas.

Dicho principio quedará integrado como pieza básica en la Doctrina Social de la Iglesia, como bien lo demuestra el Compendio recientemente publicado por el Pontificio Consejo Justicia y Paz. La subsidiariedad (del latín subsidium, ayuda) plantea que toda autoridad, en especial la política, el Estado, debe: Dejar hacer lo que los ciudadanos y sociedades inferiores (CSI) pueden realizar eficientemente por sí mismos en orden al bien común.

Ayudar a hacer lo que los CSI pueden realizar sólo imperfectamente en orden a dicho bien.

Hacer por sí solo aquello que los CSI son incapaces de realizar en forma eficiente en orden al bien común, o resulta un riesgo para éste el que dichas actividades estén en manos privadas (véase Manual de Doctrina Social de la Iglesia, editado por el Consejo Episcopal Latinoamericano –Celam–, Bogotá, 2005, página 390).

Subsidiariedad no es simple laissez faire. Ent ra ña una seria e inclaudicable responsabilidad del Estado.

Pero en el marco de una sociedad activa, protagónica, democrática.

La Instrucción romana de 1986 dice: "Ni el Estado ni sociedad alguna deberán jamás sustituir la iniciativa y la responsabilidad de las personas y de los grupos sociales intermedios en los niveles en los que estos pueden actuar, ni destruir el espacio necesario para su libertad" (Nº 73).





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