LA SOMBRA de un pedeveso gordo

Por Venezuela Real - 15 de Agosto, 2007, 14:24, Categoría: Corrupción

Patricia Torres Uribe
TalCual
15 de agosto de 2007

Sí hubo un noveno pasajero: Diego Uzcátegui Mathew.

No ocupó ninguno de los asientos, pero su presencia se respiraba en el aire y allí estaba su hijo Daniel para recordarlo. Y es que ninguno de los funcionarios, argentinos y pedevesos, que viajaron en la aeronave fletada por la estatal Energía Argentina, S.A. (Enarsa) el pasado viernes 3 de agosto de 2007 de Caracas a Buenos Aires, podían ignorar la estirpe del muchacho.

Aunque Daniel ya es mayor de edad, todo parece indicar que la colita que tomó junto a su amigo Guido Alejandro Antonini Wilson – "el hombre del maletín" – en el avión de Royal Class, la apalancó su padre Diego Uzcátegui Mathew, quien es para muchos el poder detrás del poder en Pdvsa.

Hombre discreto, afable y de buen trato, Uzcátegui Mathew ha conseguido mantenerse imperturbable a la diestra de los últimos cinco presidentes de Pdvsa, sin que nadie qie haya trabajado cerca de él pueda recordar su rostro.

Su oficina en el pent-house de la torre este, en la casa matriz del holding petrolero en La Campiña, es la alcabala a la de la Presidencia.

Papeles, llamadas, visitas, entregas y encomiendas pasan primero por sus manos antes de llegar a las de Rafael Ramírez.

A estas funciones, además, se suma un conocimiento detallado de la cadena logística dentro de la petrolera estatal. Uzcátegui Mathew puede conseguirle a su jefe lo que pida, desde un teléfono hasta un avión.

Su red de aliados es otra fortaleza.

Antes del golpe de Estado de abril de 2001 se dice que fue el encargado de introducir los primeros elementos del MVR en la hasta entonces apolítica Pdvsa; y después del paro petrolero en febrero de 2003, le tocó buscar reemplazo a los cientos de gerentes y directores despedidos. Por eso hoy día juega al ajedrez con todas las unidades de la industria.

ESTAMPILLAS Y MONEDAS

Diego Uzcátegui Mathew es ingeniero, y hasta 1999 trabajó en la filial de Pdvsa, Intevep, en Los Teques. En esa época, con casi 20 años de servicios a cuestas, se convirtió en el secretario personal de Héctor Ciavaldini, el primer presidente de la estatal petrolera designado por Hugo Chávez. Los dos hombres eran viejos conocidos y trabajadores del centro de investigaciones petrolero.

Desordenado en el trabajo, logró sin embargo hacerse rápidamente con el control del despacho. "Su escritorio era un desorden, permanentemente se extraviaban papeles y volvía locas a las secretarias", relata una persona que lo conoció en aquellos primeros años. Tal vez ese caos, apuntan varios dentro de Pdvsa, es lo que lo ha ayudado a cimentar su poder, a convertirse en imprescindible.

Divorciado dos veces, su presencia en Pdvsa es casi un apostolado.

A las 6:00 de la mañana ya está en la oficina y nunca sale antes de ponerse el sol. "Hace las tres comidas en su despacho, es como su viviera allí", relata otra fuente.

Hábil en el manejo político, evita el contacto visual y hubo una época en que no dejada de quejarse de la cantidad de trabajo y soñar con su jubilación. Pero quienes han trabajo cerca de él le descubren la postura: "Llegó a donde quería llegar, no aspira ser presidente de Pdvsa, porque sabe que su cargo actual le es más provechoso. Desde allí controla todos los hilos del poder sin los riesgos de la exposición pública".

Su nombramiento como presidente de Pdvsa Argentina, más que a sus habilidades, respondió a la escasez de cuadros gerenciales capaces y de confianza después del paro. De todas formas, se trata de un puesto decorativo, porque la operación la lleva el director gerente en Argentina.

Fanático de las monedas y estampillas, se dice que posee una de las colecciones más importantes del país, valorada en miles de dólares.

Sin embargo no es suntuoso ni dado a los lujos, excepto si se trata de tecnología. De la modesta oficina de seis metros cuadrados que ocupó en tiempos de Ciavaldini, pasó a un despacho amplio en que lucen televisores, computadoras Vaio Sony y teléfonos de última generación.

 • PASAJEROS CHAZ
Diego Uzcátegui Spetch: hijo del vicepresidente de Pdvsa, Diego Uzcátegui Mathew, el próximo 27 de octubre cumplirá 19 años. Aunque en el comunicado que emitió Enarsa el miércoles 8 de agosto de 2007 aparecía como Diego Uzcátegui Speech, su apellido materno es en realidad Spetch. Educado en EEUU, porta pasaporte venezolano número C1588138. Ni Enarsa, ni Pdvsa lo identifican como empleado en ninguna de las dos firmas. Sin embargo, ayer en la tarde comenzó a circular en Caracas una versión, según la cual el muchacho fungiría de asesor del titular de Energía y Petróleo y presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, con cargo nómina al despacho ministerial.

Uzcátegui Spetch es quien supuestamente ofreció la colita a Guido Antonini Wilson en el avión fletado por Enarsa, que partió de Caracas el viernes 3 de agosto de 2007, y arribó a Buenos Aires (terminal de Newberry), a las 2:30 a.m. del día siguiente. El muchacho fue también el único de los siete pasajeros del vuelo que permaneció junto a Antonini Wilson después que agentes de aduana descubrieron en la maleta de éste último 790.550 dólares en fajos de billetes de 50 dólares. Para explicar su presencia, el hombre del maletín habría dicho que se trataba de su sobrino. Tres días después Uzcátegui Spetch voló a Montevideo.

Hoy los medios argentinos informan que además de la del sábado 4, el joven registra otras tres entradas a Argentina junto a Antonini Wilson en el último año: 28 de marzo de 2006, 1 de mayo de 2006 y 26 de mayo de 2007. En los tres casos viajaban en tránsito hacia Montevideo.

Otro dato que llega desde la capital uruguaya, señala que en el viaje de mayo pasado, los dos hombres se alojaron en el cinco estrellas Hotel Radisson Victoria Plaza en habitaciones supuestamente reservadas por la oficina de Pdvsa en Uruguay. Unos dicen que Antonini pago su cuenta, otros, que fue Pdvsa.

El joven Uzcátegui Spetch tiene otras nueve entradas a Uruguay en solitario, desde mayo de 2005, dos de ellas en vuelos privados, según el diario Clarín.

Nelly Cardozo: Asesora jurídica de Pdvsa. Comenzó en Pequiven y en el año 2001 fue transferida a Pdvsa Casa Matriz. Fue una de las pocas abogadas que no se sumó al paro. Sus razones: seguridad económica y tener derecho a una jubilación. Hoy es asesora de Pdvsa América y tiene su oficina en el edificio que fue antes Pdvsa CIED, en la intercomunal del Hatillo. Está a las órdenes de Yolanda Núñez, una abogada roja rojita que antes del paro era contratada.

Con amplia experiencia en el negocio petrolero, Cardozo es el apoyo fundamental de Nuñez.

Wilfredo Ávila: funcionario de protocolo de Pdvsa. Trabaja en la industria desde antes del paro petrolero.Todavía era estudiante cuando ingresó. Sus funciones consistían entonces en apoyar al personal de Asuntos Públicos preparando presentaciones en Power Pointy operando equipos relacionados (portátiles, video beam, sonido).

Ruth Berherrenes: representante de Pdvsa en Uruguay. Una persona de Relaciones Públicas de la oficina petrolera en ese país dijo ayer al rotativo argentino La Nación que ya "no trabaja más" con ellos, pero no aclaró si renunció, fue trasladada o despedida.






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