El soldado Antonini

Por Venezuela Real - 19 de Agosto, 2007, 20:20, Categoría: Corrupción

Giuliana Chiappe
El Universal
19 de agosto de 2007

Documento que vincula a la Gobernación de Cojedes con los hermanos Durán, vinculados a Antonini
Es un ser multifacético. Ha sido identificado como asesor en la compra de viviendas, de empresas petroleras y corredor de automóviles. Ahora se revela otra vinculación: el negocio de las armas

De armas tomar Dicen que cuando encontraron los casi 800 mil dólares en la maleta que cargaba, Guido Alejandro Antonini Wilson intentó desligarse rápidamente del problema. Dejó muy claro que el dinero no le pertenecía, se calificó a sí mismo como "un soldado" aunque sin mencionar a su general y, al cabo de tres días, se fue a Montevideo, sin reclamar ni un dólar.

En esa madrugada de sobresalto, Antonini mencionó la palabra "soldado" en su acepción de mensajero, intermediario, alguien que sólo cumple órdenes. Pero ese concepto usado, "soldado", también hace referencia colateral a las armas. Y personajes cercanos al llamado "hombre de la maleta", tendrían que ver con ellas.

Antonini Wilson es un individuo multifacético. Su perfil básico es el de empresario venezolano-estadounidense, de 46 años, con residencia en el bulevar Crandon de Key Biscaine, en Miami y cuatro compañías registradas en Florida (Global Ads Corp, Techmilk Inc, Foxdelta Investment Inc. y Venus Supply Inc.). Eso no lo es todo. También se ha identificado como asesor de los más altos funcionarios de Venoco, compañía petroquímica cliente de Pdvsa; informaciones de prensa argentinas y uruguayas lo han señalado como supuesto asesor de la Gobernación de Cojedes en compras de viviendas y es, además, un fanático de las carreras de automóviles a alta velocidad, pasión que en 2006 le hizo perder su habitual bajo perfil cuando piloteó en el Rally Gumball un Ferrari rojo 360 con el logo "Venezuela ahora es de todos".

Según fuentes uruguayas, la cercanía retratada de Antonini y Yánez se debía a un asesoramiento, del empresario al gobernador, para la adquisición de unidades habitacionales. Pero el mismo Yánez desmintió tal versión en rueda de prensa, arguyendo que la foto, si bien verídica pero con más personas incluidas en el verdadero encuadre, fue tomada durante una cumbre energética a la que ambos habrían asistido. Cojedes, es un estado llanero pero Yánez habría asistido en su carácter de internacionalista y representante de los gobernadores latinoamericanos. Yánez desmintió, asimismo, cualquier relación comercial entre Cojedes y Antonini.

Sin embargo, algunos documentos vinculan a Franklin Deivis Durán Guerrero, directivo de Venoco y su partner en el rally y Johnny Yánez Rangel, con negocios realizados en 2002 y 2003 (según registros disponibles). Esas compraventas de armas fueron realizadas para la policía de Cojedes y estuvieron llenas de irregularidades que fueron denunciadas, en su oportunidad, ante la Fiscalía por el entonces diputado del Estado Vargas, Pedro Castillo, y por Manuel Carpio, coronel retirado de la Guardia Nacional y ex director de Investigaciones Penales, sin que se conozcan los resultados de alguna investigación al respecto.

Al realizar las primeras importaciones de armas para la gobernación de Cojedes, Ruibal & Durán era una empresa inscrita como constructora. Sus oficinas se encuentran en el Centro Comercial Ciudad Tamanaco. Un mes después, en febrero, en una asamblea general extraordinaria constituida por los únicos dos accionistas de la empresa, los hermanos Pedro y Franklin Durán decidieron "ampliar el objeto de la sociedad", como dejaron constancia en acta. Posteriormente, se inscribieron en la dirección de Armamento de la Fuerza Armada, Darfa, con la que ya habían tenido contacto previo y de la que habían obtenido los permisos para legalizar el lote de armas que ingresó al país. Incluso, lograron autorización para comercializar pistolas adquiridas, presuntamente, para la gobernación llanera.

Esas importaciones -de subametralladoras Uzi y pistolas de guerra- fueron realizadas con intermediación de la empresa Armor Holding, con oficina en Jacksonville, Estados Unidos, que ha sido vinculada por la prensa argentina con Antonini y con los Durán.

Ametralladoras sin control

Ya era gobernador Johnny Yánez cuando Cojedes solicitó a Israel la venta de 115 subametralladoras miniuzi y microuzi, a través de Ruibal & Durán. Ese Durán es por Franklin Durán Guerrero, quien aparece en el documento de registro como gerente técnico de la empresa y quien hoy es socio y directivo de Venoco y compañero de pista de Antonini, y por su hermano, Pedro José Durán, gerente administrativo de Ruibal & Durán según el registro mercantil. Ambos son venezolanos con cédulas que comienzan por siete y por dos, respectivamente.

La importación de Uzi por parte de una constructora es sólo el principio de una serie de características al menos extrañas en este negocio. Dado su alto poder, debieron ser certificadas por la dirección de Seguridad y Defensa de Cojedes. Aquí se registra otro punto anómalo: según los documentos enviados a Israel, Cojedes solicitó 115 subametralladoras y son las que se envían a Venezuela según la guía aérea sellada en Tel Aviv. Sin embargo, aquí sólo se declaran 60, estampando una aclaratoria en la factura.

Las irregularidades continuaron: según los agentes aduanales israelíes efectivamente se embarcaron 115 subametralladoras con un peso de 412 kilos. Ese mismo peso se reflejó en todas las guías aéreas que se redactaron en Caracas, desde el día que la mercancía llegó (el 14 de febrero de 2002) y durante todo el tiempo que permaneció dentro de la aduana de Maiquetía. Pero el armamento es trasladado a un almacén in-bond, que se supone funciona como un apéndice de la aduana. Ya de por sí eso constituye una violación al artículo 80 de la ley de Aduanas, pues ese tipo de mercancía, de alto riesgo, no debe sustraerse sin control previo. Lo peor no es ese traslado irregular sino que al salir el Seniat expide una guía de traslado que especifica que la mercancía pesa 412 kilos (los mismos que partieron de Tel Aviv) y al llegar al almacén número 16 ubicado en el barrio Montesano cerca de Maiquetía y perteneciente a la empresa American Pax Services, el peso se redujo a 275 kilos.

La extraña historia de las subametralladoras importadas por Ruibal & Durán para Cojedes continúa con un hecho aún más insólito. En marzo descubren que "el hampa común" se está robando el armamento. Al almacén, supuestamente, sólo habían entrado 85 subametralladoras (en vez de las 115 que envió Israel) y "el hampa" ya se había llevado doce. En total, entre los robos y el raro adelgazamiento de la mercancía, desaparecieron 38 subametralladoras.

Ruibal & Durán aparece de nuevo en otro insólito caso, pero esta vez con pistolas. También desaparecen y terminan parcialmente en manos de supuestos ladrones comunes después de ser trasladadas, a pesar de la oposición de la dirección de aduana, al mismo almacén in bond de Montesano.

Ocurrió unos meses después del episodio de las uzi. El 26 de julio de 2002 ingresaron al país 1.200 pistolas semiautomáticas croatas, calibre 9 mm y capaces de disparar ráfagas de 19 tiros seguidos. El comprador es el mismo gobierno de Cojedes, y el intermediario Ruibal & Durán. Las 1.200 pistolas, que debían ser trasladadas directamente a Cojedes por tratarse de una compra gubernamental de armas de guerra, se llevaron al almacén de Montesano. Eran 60 bultos. Al día siguiente, la gobernación retira 30 bultos. Durante los siguientes cinco meses, comienza la desaparición por goteo del resto: el 2 de agosto se llevan tres cajas; el 29 de ese mismo mes, tres más; el 30 de septiembre, siete y el 11 de diciembre, dos. Los quince bultos restantes fueron víctimas de un supuesto grupo de delincuentes que se llevó 13 cajas. Las últimas dos quedaron tiradas dentro del almacén y fueron retiradas, una semana más tarde, por Pedro Durán.

En una tercera operación comercial, Armor Holding volvió a vender a la gobernación de Cojedes, con intermediación de Ruibal & Durán, 10 mil unidades de gases lacrimógenos, que partieron desde Miami en febrero de 2002, con permiso escrito del Departamento de Estado para Asuntos Militares.

Pese a las solicitudes de Castillo y Carpio, sólo la Fiscalía de Vargas realizó una inspección, en marzo de 2002, al almacén que recibió el armamento. Allí quedaron las investigaciones. Por su parte, en 2004, Antonini constituyó una empresa venezolana denominada Defensa y Tecnología 122518 y destinada a la compra y venta de armamento. Con esta jugada, el "soldado" Antonini demostró que, además de saber de petróleo y quizás de viviendas, manejar bólidos y llevar hasta Argentina y como equipaje de mano 800 mil dólares en efectivo, también sabe del difícil negocio de la compra y venta de armas.








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