Proyecto lassallista

Por Venezuela Real - 19 de Agosto, 2007, 20:28, Categoría: REFORMA CONSTITUCIONAL

Gustavo Linares Benzo
El Universal
19 de agosto de 2007

Antes los presidentes se iban. Ahora Chávez no se va. Lo demás es libreto

Nadie se imagina al caudillo Alfaro dando un discurso en el antiguo Congreso con libros en la mano, ni mucho menos citando La Política de Aristóteles. Así que hay que reconocer que las ideas constitucionales del presidente Chávez son más sólidas que las de muchos de sus detractores, aunque lamentablemente equivocadas, muy equivocadas. Pero a nadie pretende engañar. Chávez no le teme a la ideología, lo dijo expresamente en su discurso; de allí que rebatirlo superficialmente está condenado al fracaso.

El debate que se plantea es entre dos concepciones de la sociedad y de su constitución: la de la tradición venezolana desde la independencia, en la cual el poder tiene que limitarse porque tiende a la arbitrariedad y a la tiranía; y la socialista, en que el poder es bueno porque sirve a la encarnación de la historia, el proletariado. El proyecto de Chávez lo dice: "El pueblo es el depositario de la soberanía y la ejerce directamente a través del Poder Popular. Este no nace del sufragio ni de elección alguna, sino que nace de la condición de los grupos humanos organizados como base de la población" (art. 136).

El discurso de presentación del proyecto rezumió marxismo, presentado con simpatía. Pues lo que pretende la reforma constitucional es reproducir lo más fielmente posible la estructura real de poder que existe hoy en Venezuela, es decir, la ya casi total concentración del poder político en cabeza del Presidente. Desde "Qué es una Constitución" del alemán Fernando Lassalle (1862), surge en Occidente una idea de Constitución exactamente contraria a la original de las revoluciones norteamericanas y francesas de finales del siglo XVIII: ese texto fundamental ya no es esencialmente un límite al poder, sino la consagración por escrito de los poderes reales. Para Lassalle, la constitución burguesa es un engaño, un disfraz del verdadero gozo del poder por la burguesía. El Derecho no es algo dado, que se resiste a los poderosos, sino puro producto de la voluntad del poder.

Esa es la idea conductora del proyecto de Chávez: eliminar los límites a su poder, al servicio del socialismo, religión secular con su iglesia (el partido), profetas (Marx y ahora ¡el Che!) y pontífices (Chávez y Fidel). Así, el núcleo de la reforma y casi el único cambio sustancial que plantea el Presidente es la reelección continua y, como ñapa, un período presidencial de siete años. En esto tiene toda la razón Chávez cuando dice que la doctrina de Bolívar puede articularse con el socialismo del siglo XXI: para el Libertador el Presidente es el astro alrededor del cual todo gira, en 1825 propuso en su proyecto de Constitución de Bolivia mucho más que la reelección permanente: la presidencia vitalicia. Al crear un Presidente a tiempo indeterminado, Chávez rompe la principal garantía de libertad que ha funcionado en Venezuela: nuestros presidentes son muy poderosos (así somos) pero se iban. Ahora Chávez no se va.

Lo demás es libreto, el mismo libreto que escribió la Corte Suprema de Justicia el 19 de enero de 1999 permitiendo la Asamblea Nacional Constituyente, contra la letra y el espíritu de la Constitución de 1961 y con el aplauso de casi todos los venezolanos, inclusive de muchos que hoy se ruborizan como quinceañeras ante lo que está pasando.






TOME NOTA
de la dirección del
Nuevo Portal Principal

www.venezuelareal.org

Más información ...

Calendario

<<   Agosto 2007  >>
LMMiJVSD
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30 31   

Archivos

Suscríbete

Escribe tu email:

Delivered by FeedBurner

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog