Anauco Hilton - El hotel suciolista

Por Venezuela Real - 23 de Agosto, 2007, 14:41, Categoría: Imagen gobierno / Chávez

Patricia Clarembaux
TalCual
23 de agosto de 2007

El otrora emblemático Anauco Hilton se viene abajo. La sobrepoblación los acosa. Sus 335 habitaciones están ocupadas en 75% por invitados del Gobierno que sobrepasan su capacidad disponible. Los empleados no se dan abasto y sólo exigen un contrato colectivo que el socialismo del s. XXI se niega a aceptar

El Anauco Hilton se viene abajo. Desde los 220 empleados hasta sus suelos, paredes y muebles están descontentos.

Los primeros, por la ausencia de una discusión de contrato colectivo desde hace cuatro años y por el olvido de ciertos beneficios que, como trabajadores, sienten que se merecen; los segundos, enfermos, piden a gritos una cura para el moho, las manchas, boquetes y para la mugre que acosa a sus 19 pisos. Hasta el momento, no existe alguien que les dé respuestas.

"Aquí pasan gerentes y más gerentes y nada se resuelve. El que llega le echa la culpa al anterior, y el que se fue al que vendrá", dice Florangel Rodríguez, supervisora de ama de llaves.Desde que llegó la "revolución", por la gerencia del Anauco han pasado Mireya Pereira, a quien reconocen como "la única que nos ha ayudado" ; Cecilia Trocone; Carolina Bello; Dakar Sulbarán; el mayor Gerardo Ontiveros y, el actual, Pablo Matos.

Para los trabajadores del hotel, lo que ocurre en cada uno de los pisos, se aleja de los ideales revolucionarios que el presidente Hugo Chávez Frías planteó como meta para el siglo XXI.

CAMINO DEL SOCIALISMO

Los representantes del Sindicato de Trabajadores Bolivarianos del Anauco Hilton (Sitraboanauco) desconocen el socialismo en las acciones tanto del director del Centro Simón Bolívar (CSB), capitán Eustacio Aguilera, como de la gerencia de las residencias. "Lo que pasa aquí no es digno del socialismo que nos inculca el presidente Hugo Chávez. Él tiene a su alrededor gente que no hace lo que él ordena. Así que nosotros tenemos que enseñarles que se hace lo que el Presidente pide", asegura Norma Guanipa, vocal de la organización sindical y ama de llaves.

Como gremio, mucho les ha costado obtener una medida a favor de sus beneficios como trabajadores:
"La empresa matriz –la del CSB– tiene once años con la misma contratación colectiva y el presidente, Eustacio Aguilera, se niega a discutir una nueva", explica Ángel Rivero, secretario de deporte y cultura del sindicato, y responsable de la seguridad de las instalaciones.

Una vez que Rivero define la raíz del problema, las voces de sus compañeros se montan unas sobre otras con un único fin: denunciar.

"No nos aumentan el sueldo más allá de lo que propone el Presidente", dice Norma Guanipa. "No nos pagan horas extras y no tenemos beneficios adicionales al salario, y encima nos piden colaboración", agrega la ama de llaves, Tibisay Betancourt.

"Siempre llegan grupos extras que significan más trabajo y nada que nos pagan algo adicional", sugiere su compañera Yokza Alae. "No nos dan los cestaticketpor reposo desde hace dos meses y tampoco tenemos póliza HCM o algo que nos cubra en caso de emergencias médicas", vuelve a comentar Betancourt.

"No se nos han cancelado retroactivos de bonos de horas extras nocturnas desde hace dos años", denuncia Florangel Rodríguez. Casi podrían pasar todo el día comenzando las frases con un "no".

Consideran los empleados del hotel que lo mínimo que merecen es el reconocimiento de sus superiores.

"Nos hemos reunido con el capitán Aguilera, pero ¡qué va! Hay mucha burocracia de su parte. Él dice que está moviendo los papeles en el Ministerio del Trabajo, pero nada. Ha venido incluso la inspectora a almorzar con el presidente del CSB y cuando le pedimos explicaciones nos dice que con quien tiene que hablar es con él y que con nosotros no tiene nada que ver", señala Rivero. Se intentó consultar al presidente del Centro Simón Bolívar, pero se encontraba en las reuniones preparatorias para la inauguración –el primero de septiembre– del Hotel Alba Caracas –hoy Caracas Hilton–. Sin embargo, prometió un espacio en su agenda para la semana entrante.

Por los momentos, ellos seguirán denunciando estas irregularidades y atendiendo, como pueden, las instalaciones del Anauco Hilton para que, pese a las alfombras y muebles rotos, luzcan un poco acomodadas.

ENTREN QUE CABEN 100

Aunque los empleados del Anauco Hilton intentan darle un espaldarazo al hotel, la realidad les opone resistencia. Sus instalaciones están lejos de poder reflejar la misión que se planteó el CSB –dueño del inmueble–, aquella que luce en la pared de la recepción y promete que serán "la mejor organización hotelera por excelencia (...) con el mayor nivel de calidad dentro de su mercado de competencia".

Y es que las ventanas llenas de mugre, las cortinas a medio guindar, las alfombras húmedas y tomadas por el moho, los colchones pintados de manchas negras, las paredes maquilladas de huellas digitales y los muebles rotos tienen una explicación:
la sobrepoblación del hotel.

A los funcionarios del Gobierno se les olvidó que cada estructura tiene una capacidad. En la actualidad, entre 70% y 75% de los apartamentos del hotel están ocupados por huéspedes permanentes que, por lo general, son grupos invitados y pagados por las distintas dependencias del Gobierno, explica una de sus recepcionistas, Lizth Chaparro.

Así, en un apartamento de dos habitaciones diseñado para alojar a tres personas por un costo de 201.000 bolívares la noche, descansan "hasta diez personas. El área de mercadeo y ventas negocia la estadía cuando se trata de grupos", asegura la recepcionista. Termina una decena de huéspedes pagando por el recinto 355.200 bolívares, sin impuestos. En apartamentos de tres habitaciones, con una capacidad de cinco personas y a un costo de 221.600 bolívares, actualmente pueden descansar 10 u 11 personas, por un precio de 444.000 bolívares la noche. En uno de cuatro habitaciones, aquellos que antes alojaban a siete personas, dice Chaparro que "sólo aceptan grupos hasta de doce o trece personas".

No entienden los trabajadores del hotel, "cómo con tanta gente que se queda aquí nos dicen que no tienen plata (...) y eso que somos bastante chavistas aquí", analiza Norma Guanipa. En una habitación del piso 17, el de la Misión Barrio Adentro, puede haber entre 13 y 18 camas en un solo apartamento. El ama de llaves, Zulay Cordero, explica, a ojos caídos por el cansancio: "Me eché tres horas en tres apartamentos. Es que con esto del Movimiento de Festivales Mundiales de la Juventud, en una sola habitación puede haber hasta 13 camas".

Y es que hasta las salas de los apartamentos terminaron convertidas en dormitorios por cuyos espacios apenas caben las piernas de las mucamas. Ellas sortean los pasillos para tender sábanas blancas sobre los colchones y disminuir el efecto de las alfombras rotas, fétidas y manchadas por la humedad que causan los botes de agua de los baños.

Dicen las mucamas que los cubanos son los más desordenados y que incluso han sido objeto de prohibiciones pues, con frecuencia, se les veía llegar con cajas de electrodomésticos y hasta con neveras recién compradas llenas de comida que, con el peso, deterioraban los ascensores.

Paradójico es que, aunque el Anauco Hilton se cae por su propio peso, son algunos extranjeros quienes resguardan las instalaciones del hotel. Se detiene el elevador en el piso 16. Nueve personas iban en él, justo la capacidad máxima. Un venezolano le dice a quien espera: "Entre, que aquí hay espacio". Una española respondió: "No, aquí no es que no cabe, sino que en el cartel dice que son nueve los que caben. ¡Hombre, no queremos que se nos dañe!".







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