GERARDO FERNÁNDEZ : "Hay que cantar fraude y hay que decir por qué"

Por Venezuela Real - 25 de Agosto, 2007, 11:40, Categoría: REFORMA CONSTITUCIONAL

HUGO PRIETO
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26 de agosto de 2007

Entrevista abogado constitucionalista  Gerardo Fernández

La reelección indefinida, la nueva geometría del poder y la regresión de los derechos ciudadanos y políticos constituyen, de acuerdo al abogado constitucionalista, Gerardo Fernández, un fraude a la Constitución de 1999. Sin ánimos de confrontación ni de pelearse con nadie, Fernández les habla a los chavistas, a los antichavistas y a los nini, "en definitiva a todos los ciudadanos", para que "levanten un muro de contención en contra de la pretensión Presidencial de llevarnos a una reforma constitucional antidemocrática". Ni los chavistas, ni el resto de los venezolanos quieren que el Presidente "asuma el poder con una visión a lo Castro, a lo Mugabe o a lo Pinochet".


¿Qué tiene de democrática la reforma constitucional?
Nada. Debo decir que la propuesta que ha hecho el Presidente, en sí misma, es profundamente antidemocrática. No lo digo para confrontarme con nadie sino para tratar de explicar lo que tenemos acá: cuando te ofrecen una reelección indefinida, cuyo único objetivo es perpetuarte en el poder y retroceder a la época de Juan Vicente Gómez, eso es profundamente antidemocrático; cuando te ofrecen un centralismo exacerbado, en donde los gobernadores van a hacer jarrones chinos y los alcaldes meras figuras decorativas, despojados de recursos financieros y competencias reales, que además el Presidente pudiera administrar directamente a través de la creación de distritos y territorios federales, eso es profundamente antidemocrático; cuando hay un tratamiento regresivo de derechos fundamentales, como el de propiedad y los derechos políticos y ciudadanos, eso también es profundamente antidemocrático. De lo que se trata, sencillamente, es de concentrar el poder.

La reforma se va a someter a consulta y aparentemente va a ser discutida. ¿Va a haber una participación refrendaria o una participación real en esto?
Desde el punto de vista de su procedimiento o de la metodología, la reforma, igualmente, es antidemocrática. Aquí se están afectando valores, principios y estructuras del Estado.

La vía, entonces, no es la reforma. Esto la convierte en un fraude a la Constitución de 1999 y eso no puede calificarse de democrático. Nos están entubando en el proceso: primero, la hizo él (Hugo Chávez) y la presenta a una Asamblea Nacional que, a mi modo de ver, y siguiendo su propia argumentación es ilegítima y no representativa. Y ahí se va a aprobar, ya se vio en primera discusión, por unanimidad.

¿De dónde saca usted que la Asamblea Nacional no es democrática?
Porque carece de absoluta legitimidad desde el mismo momento en que fue designada sin la participación de la oposición y en la que hay representado un solo grupo ideológico y monolítico. ¿Por qué es así? En el momento en que la Asamblea Nacional fue electa no se lo ofreció al país, ya no a la oposición sino al país, la oportunidad de tener unas elecciones libres, con un CNE que actuara en forma imparcial. Al presentar la reforma en el Palacio Legislativo, el presidente Chávez argumentó que la elección de Rafael Caldera era ilegítima, porque en ella había participado un porcentaje mínimo del cuerpo electoral. Siguiendo esa argumentación diría que la Asamblea Nacional que fue electa, igualmente con una participación mínima, es ilegítima.

Los mecanismos electorales no siempre son favorables. Aquí hay un costo político que la oposición está pagando por no haberse presentado a las elecciones legislativas.
Esa pregunta refiere a una estrategia política y yo, como abogado, estoy hablando de temas constitucionales. En todo caso, la historia determinará si esa decisión estuvo bien hecha o no.

El comentario lo hago, precisamente, porque usted afirma que la Asamblea Nacional es ilegítima, entre otras cosas, porque no se ofrecieron condiciones mínimas para su elección.
Esa misma pregunta, seguramente, surgirá más adelante cuando hablemos del tema de la reelección indefinida. Chávez ha dicho ¿cuál es el problema, si son ustedes, el pueblo, el que va a decidir si soy o no Presidente? El problema que plantea la participación o no para los sectores de oposición en procesos electorales es muy delicado y volverá a plantearse cuando la reforma se someta a referendo.

Si la reforma es regresiva y antidemocrática ¿qué sentido tiene que el elector la convalide participando en una consulta electoral?
Esa argumentación es muy poderosa para quienes dicen que no van a votar. Pero hay otra parte del país opositor que dice que hay que participar a toda costa, porque la única forma de salir de esto en democracia es participando activamente hasta desenmascarar el asunto. Ésa también es una excelente argumentación. Yo no quisiera entrar en esa diatriba, porque todavía tenemos un tiempo para que se defina una estrategia.

Pero en este momento hay que decir que esto es un fraude e informar al país, a todos los ciudadanos: chavistas, antichavistas y a los nini, para que puedan levantar un muro de contención contra la pretensión presidencial de llevarnos a una reforma antidemocrática. Hay que cantar el fraude y hay que decir por qué.


Mátese usted mismo y dígalo ahí.
Hemos dicho, en muchas oportunidades, que la reelección indefinida conduce a la dictadura. Cualquier Constitución democrática, en el mundo y en América Latina, se diseña para impedir que alguien se perpetúe en el poder, más en los países donde la institucionalidad es débil. En este hemisferio todas las constituciones, a excepción de la de Cuba, prohíben la reelección indefinida. ¿Por qué? Porque ya se demostró que eso conduce al caudillismo, al militarismo, una enfermedad endémica que padecieron todos nuestros países. La tendencia ha sido reducir mandatos y que haya una sola reelección o sencillamente prohibirla, como ocurre en Chile, en México o Paraguay. En Honduras hay una cosa curiosísima: la Constitución dice que todo aquel que pretenda modificar el artículo que prohíbe la reelección indefinida, inmediatamente queda suspendido en el ejercicio de sus funciones e inhabilitado de ejercer cargos públicos por un lapso de 10 años.


Un sector del chavismo argumenta que la oposición le teme al hecho de que Chávez, en forma consuetudinaria, gane los procesos electorales. Parece que el hecho del Presidente se perpetúe en el poder no les da ni piquiña.
Las encuestas no dicen exactamente eso. Los chavistas, al igual que el oficialismo, los nini o la oposición, no quieren que Chávez asuma el poder con una visión a lo Castro, a lo Mugabe o a lo Pinochet.

En América Latina, el Presidente candidato se vuelve imbatible. ¿Por qué? Porque tiene los servicios y la logística presidencial, el financiamiento del Estado y los medios de comunicación del sector público a su orden y disposición y además, controla mediante las cadenas la totalidad del espectro radioeléctrico. En Venezuela, el Presidente candidato tiene copados, controlados y colonizados a los demás órganos del poder. En esas condiciones ningún candidato le va a llegar, con posibilidad real y cierta, a tener equilibrio en un proceso electoral. ¿Reelección indefinida? ¡Qué se olvide cualquier gobernador o alcalde chavista que quiera escalar en su organización política! El gran perjudicado, con esta propuesta, es el propio chavismo que no tendrá la posibilidad de suceder al Presidente. Eso frustra generación, como la frustró en Cuba, en Zimbabwe o en Chile, o aquí en Venezuela durante la época de Juan Vicente Gómez o de los hermanos Monagas.


¿A usted no le resulta curioso que en 1993 los grandes líderes eran Rafael Caldera y Luis Alfaro Ucero, dos personas de edad avanzada?
Para ser consecuente con mi posición, voy a insistir en lo que he dicho: soy partidario de que haya mandatos muy cortos (cuatro años) y que haya una reelección limitada por un período similar. Punto. Eso es lo único que está garantizando, el relevo político generacional y eso es válido para los que amaban a Caldera, a Carlos Andrés Pérez y para los que aman a Chávez.


¿Bajo que marco institucional el país se puede plantear la necesidad de romper el nudo gordiano del continuismo y la perpetuidad en el poder?
Ese mal es endémico en América Latina.

Quien llega al poder desarrolla todos los mecanismos para perpetuarse en el poder. Es algo innato en quien lo ejerce. Desde el año 1811, que marca el inicio de nuestra historia constitucional, eso ha sido una constante. Si queremos hacer una Constitución que garantice la democracia, el mandato tiene que ser corto, sin reelección o con una reelección limitada, para que no caigamos en ese mal endémico. Esta es una buena oportunidad para hacerlo y en 1999 se perdió una magnífica oportunidad. Lo que pasa es que ya es tarde. El presidente Chávez desarrolló todos los tentáculos para mantenerse en el poder. Y eso es algo que tiene que advertir el propio chavismo, el propio oficialismo.


¿El resto de los temas de la reforma constitucional son meros preciosismos?
Para mantenerse en el poder, el Presidente tiene que concentrar el poder. El siguiente paso es montar un modelo centralista. Eso le hace mucho daño al que vive en Sucre, en Bolívar o en Zulia.

Cuando le quitas las competencias y recursos financieros asociadas a las facultades que hoy tienen los gobernadores y los concentras en Miraflores, los gobernadores, chavistas y no chavistas, tiemblan, porque no van a tener poder real en sus estados y localidades. Eso es grave.

Cuando el Presidente se reserva la posibilidad de crear territorios federales y zonas de seguridad, ¿sabes lo que significa eso? Que el Presidente puede agarrar un mapa, como de hecho lo hace delante de nosotros, no para poner un ejemplo, sino para crear un territorio federal, una franja territorial, que podría abarcar desde Castillete hasta San Carlos de Río Negro, con lo cual afecta a cuántos estados, ¿a cinco? Y esos gobernadores, desde el mismo momento en que se cree ese territorio, van a dejar de tener competencias sobre esas áreas geográficas. Esas competencias van a recaer en un vicepresidente que lo nombra y lo destituye el Presidente a su antojo.


¿Hay otros motores para concentrar el poder?
Sí, el poder popular, los consejos comunales, la eliminación del actual régimen de propiedad. Yo creo en los consejos comunales como formas de organización para resolver problemas locales y ejercer el control sobre el poder local, me parecen válidos. Pero bajo la forma en que los plantea el Presidente tienden a fortalecer el centralismo y la concentración de poder, entre otras cosas, porque dependen exclusivamente de Miraflores.

 REGISTRO VERBAL
¿Qué significa que los voceros de los consejos comunales no sean electos sino designados? Se desestima el mecanismo de elección popular. "Eso marca una diferencia y tiene un impacto", dice el abogado constitucionalista, Gerardo Fernández. Al crearse 30 mil consejos comunales, por mencionar una cifra, se atomiza el poder, pero lo que pudiera ser la fórmula de darle "todo el poder al pueblo", parafraseando a Lenin, se convierte, en una ecuación matemática, cuyo resultado es, de acuerdo al abogado, el siguiente: "divides el poder abajo y vences; lo multiplicas luego y ganas control".

Al retomar el impacto que surte esta forma de organización social, Fernández señala que "un poder atomizado no sirve de contrapeso al poder". Se desdibuja y vacía la figura de gobernadores y alcaldes.

Es decir, lo que realmente pudiera funcionar como contrapeso.

Fernández va más allá en su disección de los mecanismos que refuerzan el poder. "Una forma de controlar al ciudadano es afectando el régimen de propiedad. El Presidente propone una reforma que profundiza el estatismo: "un crecimiento del Estado, que le pone la mano al aparato productivo y se convierte en el dueño de las grandes cosas: las telecomunicaciones, los hoteles, los ferrocarriles, el transporte colectivo, la producción de alimentos, el acero, el hierro, el aluminio y pare de contar".

Si bien se consagra el derecho a la propiedad privada, se crea la propiedad pública, colectiva y mixta. "¿Administrada por quién?", se pregunta Fernández... "por el Gobierno; esa es la que se va a fomentar, esa es la que será más grande, en detrimento de la propiedad privada que a largo plazo será más pequeña e insignificante. Me voy a referir a las consecuencias que esto tiene para un chofer de plaza. El Estado creó la Empresa Nacional de Transporte Colectivo. Bueno, cuando ese chofer perturbe el libre tránsito, trancando una autopista porque no soporta la inseguridad o presiones para que se ajuste la tarifa, porque la operación no da, por ejemplo, será el momento estelar para que otras formas de propiedad lo sustituyan en el mercado y cuando se le funda el motor, ya no habrá créditos en el Fondo para el Transporte Urbano ni autobuses disponibles porque los habrá comprado el Estado". Y esto se hará a través de una sustitución progresiva. Una idea que muy pronto podrá asimilarse como parte esencial del proceso.

PERFIL
Nació
en Caracas en 1960.

Es abogado
por la Ucab. Tiene dos postgrados realizados en La Sorbona (París).

Actualmente preside la Comisión de la oposición para analizar las reformas a la constitución de 1999.






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