Constitución vs. personalismo político

Por Venezuela Real - 26 de Agosto, 2007, 14:57, Categoría: REFORMA CONSTITUCIONAL

Juan Martín Echeverría
El Universal
26 de agosto de 2007

La concentración absoluta de poder en una persona hace inviable la gobernabilidad

Hay incertidumbre y temor frente al establecimiento de un régimen socialista radical en el país; lamentablemente está en entredicho la capacidad de acción de la oposición en defensa de las libertades, ya que hay que ponerse de acuerdo y actuar con dinamismo contra la modificación constitucional. Por si fuera poco está presente en el escenario el alto riesgo y la inviabilidad de un gobierno que gasta mas de lo que ingresa y no puede reducir sus niveles de egresos por razones de naturaleza política: Misiones, gasto social y los realazos que se reparten en varios continentes.

En fin, es inútil echar gasolina en el depósito de un vehículo que carece de motor, por la notoria ineficiencia del régimen.

La vía de imponer la revolución desde arriba carece de credibilidad, ante un enfoque efectista que, con cierta relatividad, se ocupa a medias de los intereses de los menos favorecidos e ignora a los demás, cuando las revoluciones las hace un bloque social que comprende, ineludiblemente, a la clase media. En esa idea, la población no está en la búsqueda de una revolución a como dé lugar, sino que le resuelvan sus necesidades de empleo, vivienda, servicios públicos y vivir en paz.

La economía venezolana es mixta y por ello se dan la mano el capitalismo privado y el creciente capitalismo de Estado, el primero emplea nueve millones de ciudadanos y el último aproximadamente tres, por eso no es realista ponerle innumerables alcabalas burocráticas a los empresarios, que son un factor fundamental de empleo. En cuanto a la pequeña y mediana empresa, incluyendo las cooperativas, requieren créditos, capacitación, incentivos y reglas de juego claras, sin discriminaciones politiqueras y con el objetivo de razonables rendimientos.

Es obvio que no hace falta una nueva Constitución, sino una instrumentación progresiva de los derechos humanos, profundizar la descentralización y promover los infinitos recursos de la nación, invirtiendo con buen criterio los mil millonarios ingresos del petróleo. Sobre todo si el Gobierno ya ha dispuesto, de hecho de las reservas internacionales, le ha quitado autonomía al Banco Central y ha logrado interpretaciones constitucionales y sentencias que le aportan un dominio superlativo de los espacios políticos.

Por ello es injustificable que se pretenda aprobar en sólo dos pasos la profunda modificación planteada por el oficialismo, cuando lo que procede es una consulta popular, luego un debate, después la elección de los integrantes de la Asamblea Constituyente y por último el consiguiente referéndum, en fin, un año y más en el tiempo. En cambio, mediante un procedimiento expedito e inconstitucional, se quiere que la Asamblea apruebe y los ciudadanos ratifiquen voltear dramáticamente el rostro y la razón de ser de las normas fundamentales de la democracia.

Sin referirnos a expresiones como crimen, fraude o golpe de Estado, los tiempos del autoritarismo militar y de quienes no comparten una estrategia radical de confrontación son diferentes. Lo cierto es que la Constitución del 99 se aplica de manera distinta al oficialismo y a la oposición y se ha ido desbordando la permisividad, que se expresa en inseguridad, invasiones, presencia de grupos guerrilleros foráneos y nacionales y en un clima donde la ley es pisoteada, con una dosis de diablos sueltos e impunidad.

Uno de los enigmas mejor guardados de nuestra política, es cómo hemos desembocado en una degradación de determinadas personalidades políticas gubernamentales y disidentes, expresadas en un radicalismo exacerbado y en el desconocimiento del sentido común, al convalidar con el silencio o la acción las profundas violaciones a la Carta Magna.

Es increíble el escenario de una sola persona dueña del equipo, manager en el terreno, novio de la madrina, propietario de la totalidad de las acciones, administrador y jefe de jefes, porque, aunque se tratara de una mezcla de Jesucristo, Einstein y Don Quijote, es imposible que un ser humano pudiera atender todas y cada una de las responsabilidades que le incumben, con esta suma desequilibrante y antidemocrática de poderes.

Un gobierno que respete los derechos humanos, debe resolver con eficacia el drama de los damnificados por las lluvias, reducir los niveles de mortalidad violenta con armas de fuego, construir aceleradamente viviendas sociales, ejecutar un amplio programa de previsión social y desechar la figura de la presidencia perpetua. La concentración absoluta de poder en una persona hace inviable la gobernabilidad y debilita a la sociedad para contraponerla a un Estado todopoderoso y brutal.






TOME NOTA
de la dirección del
Nuevo Portal Principal

www.venezuelareal.org

Más información ...

Calendario

<<   Agosto 2007  >>
LMMiJVSD
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30 31   

Archivos

Suscríbete

Escribe tu email:

Delivered by FeedBurner

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog