Como una religión

Por Venezuela Real - 29 de Agosto, 2007, 16:23, Categoría: Política Nacional

Antonio Cova Maduro
El Universal
29 de agosto de 2007

¿Una revolución podrida en real? ¿Cuándo, dónde y hasta qué punto?

En uno de los mejores libros sobre la revolución francesa El Antiguo Régimen y la Revolución. Alexis de Tocqueville propone que ésta "procedió como una revolución religiosa": que un hombre nuevo creara una sociedad nueva, con lo cual, hay que decirlo, revertía toda la tradición intelectual que había prevalecido en Occidente, quizá herencia del cristianismo: primero aparecería el nuevo hombre y sería el conjunto de éstos quienes darían origen y posibilidad a la sociedad nueva. Ni más ni menos.

Como se vería en lo adelante, una revolución puede dispararse por un hecho fortuito e inesperado. Un hecho que, en su momento, carece de toda la "mitología" de la que luego se verá investido, y celebrado. Sólo cuando la población se apodera del caos que desencadena tendremos revolución. Cualquier otra cosa¿ es otra cosa, pero no una revolución.

Si así ha sido hasta ahora, ¿implica ello que siempre haya de ser así? Cualquiera con un mínimo de conocimiento histórico respondería con un potente ¡no! Pero igualmente hay que examinar a fondo lo que resultaría de una ruta diferente de lo usual, para ver si eso que tomó otra ruta sigue siendo una revolución, o más bien una de esas farsas recurrentes y epidémicas en este continente.

Tomemos lo que nos está aconteciendo en estos amaneceres de siglo. Salvo unos cuantos vetustos trasnochados, nadie habla en serio de revolución en la Venezuela petrolera. Una parte importante de la población padece lo que para ellos no pasa de ser un delirio destructor de un militar sin gloria alguna. Para otros, este es un tiempo de disfrute que se sospecha durará poco y por eso hay que chuparlo al máximo mientras el fin llega. Es la versión "revolucionaria" del "comamos y bebamos que mañana moriremos".

¿Una revolución podrida en real? ¿Cuándo, dónde y hasta qué punto? Lo que se está viviendo en Venezuela es un contrasentido y todo el mundo siente, en lo más profundo, que sólo el flujo constante de petrodólares la hace posible. Depende, pues, de los reales; en absoluto del ardor de las masas en la calle. Las masas están, o comprando y gastando¿ o protestando en cualquier bocacalle.

Por fortuna no soy de los tontos que creen en "peticionarios" rojo rojitos, encandilados por el carisma abrasador de su líder. No, es gente que, al grito de ¡Viva Chávez! lo que en verdad quiere es lo que pide luego: viviendas "dignas", como las bautizaron luego de que la conspiración mediática les hiciese conocer el término¿ y su significado. Esos no son chavistas, son venezolanos urgidos que se dieron cuenta de cuánto necesita de ellos el régimen para su show. Más que estar secuestrados por el régimen, son ellos quienes lo tienen prensado por diversos lugares.

Son las lecturas a media página -hechas rápido y sin orden ni concierto- y los teatreros fracasados del primer mundo, que continuamente acuden a este novedoso Festival tropical, quienes le llenan la cabeza al hombre con estos símbolos de una revolución que no se ve por parte alguna. Y él, valido del poder que los petrodólares le conceden, intenta "crear" esa revolución, o al menos su semblanza.

Por eso los cambios en lo que los geógrafos llaman el "huso horario", los nuevos nombres para todo lo que ya existía, las pretensiones de una "nueva" cultura, tan oficialista como las que creó el estalinismo en el siglo XX, la construcción de unas fulanas ciudades socialistas de utilería y lo más cómico, ese nuevo poder miliciano-militar de jubilados con rodilla-en-tierra. Todo eso no es más que un intento, desde la cúpula, por crear una "mitología" que la realidad desmiente cada dos por tres.

Proceder "como una revolución religiosa" fue lo que hizo la Revolución Francesa: inició una "nueva era", con sus distintos nombres para un nuevo calendario, cambió todo lo que pudo, incluso la ropa de la gente. Y en aquel frenesí no dejó títere con gorra. Con eso lo único que verdaderamente logró fue el cansancio y la hartazón de quienes eran su base y su sustento.

En la Venezuela petrolera, es la renta la que le provee a esta locura frenética el oxígeno que rápido se agota. A lo mejor y termina siendo la que le dará el combustible al que sólo un fósforo bastará para acabar con experimento tan inverosímil.

Como ha pasado tantas veces, sin embargo, es el "apartamiento" de la gente lo que hace que bien poco esta revolución les llegue o les afecte. No es de ellos ni para ellos. Por eso bien poco les importa. Saben, en lo profundo de su ser, que de ella no quedará ni el mal recuerdo.





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