GERMÁN CARRERA DAMAS: El historiador cree que la democracia venezolana padece una "indigestión"

Por Venezuela Real - 2 de Septiembre, 2007, 16:58, Categoría: Cultura e Ideas

SANDRA BRACHO
EL NACIONAL
02 de Septiembre de 2007

Pretenden sustituir la República por un remedo de monarquía
EL AUTOR DE EL CULTO A BOLÍVAR sostiene que en los niveles más íntimos del inconsciente colectivo de algunos venezolanos todavía acecha la figura de Fernando VII. Advierte que "estamos a las puertas de una perversa trampa política, cuyo objetivo global es la demolición de la República"

Germán Carrera Damas roza ya los 77 años, pero es como los buenos vinos: mientras más edad acumula, mejor se pone. La lucidez de este historiador de cultura enciclopédica –autor de El culto a Bolívar y también de Elogio de la gula (la gastronomía es otra de sus pasiones)– hace que cualquier interlocutor que se le oponga opte por agazaparse para escuchar la clase magistral que dicta después de escuchar cada pregunta. El profesor jubilado de la Escuela de Historia de la UCV y ex diplomático emite un dictamen contundente: "Estamos a las puertas de una perversa trampa política, cuyo objetivo global es la demolición de la República". Para él, sin embargo, el sistema inmunológico de esta sociedad tiene suficiente fuerza como para resistir la embestida.

"¿Sabía que Venezuela es una de las más viejas democracias del mundo?
La Segunda Guerra Mundial produjo tres grandes democracias. Una, la del Japón, país teocrático. Otra, la de India, con su división de castas. Y la de Venezuela, con su atraso esencial y su caudillismo. Pero subsiste. La democracia venezolana está viva. Sólo padece una indigestión". Carrera Damas se parece a esos satélites que toman fotos desde el espacio: mira en perspectiva.

–Usted ha dicho que la obra máxima de la sociedad venezolana no es la Independencia, sino "la formulación del proyecto nacional y su implementación". Esa aseveración resulta curiosa en un país acostumbrado a rendirle más culto a los héroes militares que a los civiles.
–Se ha cultivado una confusión entre dos grandes valores, que son independencia y libertad. La realidad es que uno puede ser independiente y no libre.

Por ejemplo, Venezuela era independiente durante el mandato de Juan Vicente Gómez y no era libre. Era independiente en el gobierno perezjimenista y no era libre. Venezuela es independiente ahora y hay duda de que sea libre. Esa confusión lleva a una tergiversación de la historia. En este momento, por ejemplo, es difícil que el nivel de libertad que existe entre nosotros sea comparable al que exista en alguna colonia francesa, inglesa u holandesa del Caribe, porque ellas tienen sistemas jurídicos que son respetados. Y no son independientes, son colonias o parte de un Estado. En el caso de Venezuela, la Independencia fue un hecho no militar, por supuesto que los militares pusieron aquel aspecto fundamental que fue la lucha, pero los hombres que lograron hacer del movimiento una doctrina más que una aspiración fueron esencialmente civiles.

–¿Y Bolívar?
–El propio Bolívar, en tanto contribuye decididamente, no está actuando como militar, sino como un político, como un hombre que está inmerso en esta concepción de lo que es la civilidad. Recuerde: era redactor de constituciones; crítico de constituciones. Si algún hombre concibió siempre la espada dentro del código fue Bolívar, aunque a él le molestaban mucho los congresos porque le creaban dificultades para manejar la guerra. La Independencia es la creación de condiciones para el ejercicio de la libertad. Abolida la monarquía, se establece la República. Y la República es el ámbito de la libertad. Establecer la República liberal democrática era una tarea mucho más difícil y prolongada que la Independencia misma. Porque la Independencia, en última instancia, podía resolverse por la vía de la fuerza. La libertad sólo es posible por la vía de la evolución de la sociedad y nosotros éramos profundamente monárquicos.

El único Gobierno que los venezolanos hemos defendido ha sido el de Fernando VII. Persuadir a los venezolanos de que ellos representaban la fuente fundamental de la nacionalidad y, por tanto, de la legitimación del Poder Público fue lo que hicieron los hombres que trabajaron por la República liberal democrática. Pero eso cuesta. Todavía hoy, en los niveles más íntimos del inconciente colectivo venezolano, está un poquito Fernando VII al acecho.

–Usted también ha señalado que, bajo la máscara de una reforma constitucional, se pretende adelantar una conspiración antirrepublicana. ¿La República va a salir ilesa de esta embestida? –No es que va a salir ilesa: la República está vigente. Está vigente en el espíritu de los venezolanos, en su recuerdo, en su capacidad de resistencia. ¿Por qué digo yo que lo que se quiere es demoler la República? Porque la República es un sistema sociopolítico que se basa en una noción que es una abstracción: la nación. ¿Y qué es la nación? La nación es la forma como se expresa la soberanía popular. Usted no puede reunir a 26 millones de venezolanos para preguntarles qué piensan sobre determinado tema. Se crea una abstracción que representa a ese conjunto, a esa sociedad.

La nación está vinculada con la República. ¿En qué sentido? En que todo poder necesita ser legitimado. Cuando imperaba la monarquía, era la voluntad divina. Pero, una vez que abolimos la monarquía, ¿cómo vamos a legitimar al poder público? Se recurre a una abstracción: la nación. Pero esa nación está concebida de tal manera que sus valores son fundamentales. ¿Cuáles son esos valores, que se han definido a través de dos siglos o más? Son libertad, propiedad, seguridad (en el sentido de estado de derecho) e igualdad. Cuando se va contra esos cuatro valores lo que se está procurando es demoler la República.

–¿Y con qué sería sustituida la República?
–Ante lo que sucede hoy, caben tres posibilidades de manipulación de la opinión pública. Una: que el follaje de la reforma encubra el propósito continuista, lo que permitiría consentir en alguna poda del proyecto de reforma para favorecer el logro del propósito continuista. Dos: que el propósito continuista distraiga del objetivo global de la reforma, es decir, la demolición de la República, y facilite su instauración. Tres: que la perversa trampa política le permita al régimen militarista-bolivariano ganar en los dos tableros. Por un lado, si se logra el propósito continuista, se logrará también el objetivo global de la reforma, porque, como ha ocurrido durante los nueve años de régimen militarista-bolivariano, para éste la Constitución no es un mandato ni un impedimento. Por otro lado, si se logra el objetivo global de la reforma, es decir, la demolición de la República, el propósito continuista siempre será realizable, por vía de hecho o mediante una posterior enmienda de la Constitución.

Como consecuencia, la República está amenazada de ser demolida y de ser suplantada por un régimen dictatorial militar que podría volverse de índole dinástico, como ocurrió en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y como ocurre en Cuba. Dictadura y democracia son absolutamente antitéticas.

Aquí estamos en vías de restablecer un remedo de monarquía, que es lo que hay en Cuba. ¿Quién eligió al sucesor en Cuba? ¿El pueblo? No. Ese es un tipo de Estado autoritario de clara estirpe dinástica. No se ha inventado ninguna nueva forma coherente de organización de régimen sociopolítico diferente de esta contraposición entre una monarquía y una República.

FICHA PERSONAL:
· DOCTOR EN HISTORIA, PROFESOR JUBILADO DE LA UCV







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