DINERO: La población de menores recursos no está bancarizada

Por Venezuela Real - 3 de Septiembre, 2007, 15:13, Categoría: Economía

BLANCA VERA AZAF
El Nacional
03 de septiembre de 2007

El ahorro no es una opción para los que menos tienen
Aunque el salario mínimo venezolano es el más alto de América Latina, la inflación erosiona las posibilidades de guardar dinero y sólo el "san" ayuda a solventar las emergencias

¿Qué hacer con ese dinero que algunas veces sobra? Esta pregunta hace pensar a ese importante grupo de venezolanos de menores recursos, quienes de vez en cuando reciben unos "centavitos" adicionales, ya sea por la recompensa de un trabajo extra, el cobro correspondiente del "san" al que ha estado cotizando, o si por fortuna pegó un numerito en la lotería.

Por un lado está la tentación de las aspiraciones y por otra la realidad de tener que satisfacer las necesidades. Si bien el ingreso promedio del venezolano ha mejorado y se cuenta, actualmente, como el salario mínimo más alto de América Latina (286 dólares mensuales), no ahorran y mucho menos tienen acceso a cuentas bancarias. Sólo pueden guardar en sus casas algo de dinero para cubrir alguna otra prioridad, emergencia o darse un "lujo" de vez en cuando.

Larián Hernández de la firma Datanálisis explica que hay un hecho curioso que tiene que ver con las respuestas dadas algunas veces por los venezolanos cuando se les pregunta qué hacen con los bolívares que les sobran. Señala que al principio se suele decir que se ahorra en cuentas bancarias, pero, en realidad muy pocas personas tienen acceso a los servicios del sistema financiero, tal y cómo lo demuestran las estadísticas de la Superintendencia de Bancos y otras Instituciones Financieras en las que se confirma que sólo entre 35% y 40% de la población está bancarizada.

Hernández destaca que, cuando se repregunta sobre el uso de esos recursos adicionales, la gente tiende a pensarlo mejor y a sincerar su respuesta al señalar que no ahaorra en cuentas bancarias sino que lo guarda en alcancías, lo dedica a los sanes, compra alimentos que no son de su dieta diaria o, en el caso de las mujeres, aprovechan para darse un "cariñito" como hacerse las uñas o ir a la peluquería.

Pudiera pensarse que, con el nacimiento del nuevo esquema de banca en expansión como la de desarrollo, los microcréditos han permitido una mayor bancarización. Y, aunque esto es cierto, en realidad se trata de préstamos productivos y no de ahorros. Estos nuevos usuarios de la banca gozan de los servicios que prestan las entidades financieras como tarjeta de débito y chequera, pero son pocos los que deciden abrir una cuenta de ahorro, pues lo que ganan es para pagar el crédito y comprar la mercancía que necesitan.

Un estudio cualitativo que realizó Datanálisis sobre los hábitos de consumo de los venezolanos de bajos recursos destaca que el ahorro parece ser importante para todos los venezolanos. "Cuando hay más dinero, todos expresan que guardar dinero es una de sus prioridades", pero confirma que la respuesta se basa más en un aspecto de aspiraciones.

Sin opciones.

Dentro de la gama de productos financieros que hay en el mercado son muy pocos los diseñados para los venezolanos de bajos recursos. Para quienes tienen trabajo formal existe la ventaja de las cajas de ahorro que descuentan una porción del salario mensualmente, pero no todas las empresas cuentan con este beneficio. Está también la opción de una cuenta de ahorro, pero las tasas de interés están reguladas y sólo llegan a 8% de rendimiento, lo que no resulta atractivo para los venezolanos si te tiene en cuenta que la inflación de 2006 fue de 17% y la del año ya acumula 8,3%. Algo similar ocurre con los plazos fijos cuyas tasas de interés apenas llegan a l0%.

Si bien las emisiones de bonos han sido vendidas por el Gobierno como una oportunidad para pequeños inversionistas, el monto mínimo a invertir en las emisiones del Bono del Sur y de Pdvsa era de 1.000 dólares, una cantidad que aunque pueda parecer insignificante para el sector medio y alto de la población, resulta cuesta arriba de ahorrar para los sectores de menores recursos.

Ante la prohibición de comprar dólares (que era lo que tradicionalmente se hacía para preservar el dinero de la inflación) por la presencia de un control de cambio en la economía, los venezolanos prefieren invertir ese dinero de más en algún bien duradero como electrodomésticos, ropa, zapatos o cualquier otro bien, que le brinde un poco más de comodidad a su vida.

En los sectores más bajos, el "san" resulta una opción valedera, tal y como lo señala Hernández. Este mecanismo consiste en la asignación fija de una cantidad determinada de dinero entre un grupo de personas cuyo "pote" o monto total le corresponde cada mes a un participante distinto. De esta manera, todos salen beneficiados durante un mes al año (en el caso que sean 12 los contribuyentes). Esta alternativa –aunque no goza de amparo legal– es una práctica muy frecuente sobre todo entre las amas de casa, que a través de estos recursos pueden asegurarse ellas mismas o a sus hijos un instrumento de ahorro.

Hernández recuerda que es común entre las personas de los estratos más bajos el llamado "rebusque" para obtener bolívares extras, dado que una entrada única de dinero no les es suficientes. Estos recursos la mayoría de las veces provienen de alguna habilidad aprendida; por lo que no es raro que las mujeres se dediquen a secar el cabello, hacer manicure, collares y manualidades, entre otras actividades.








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