Chávez, FARC, Uribe y la guerra por Colombia

Por Venezuela Real - 9 de Septiembre, 2007, 14:12, Categoría: Temas Militares

ALBERTO GARRIDO
El Universal
09 de septiembre de 2007

El Presidente le tiende una mano de seda llanera a Uribe: la delimitación

Chávez es, nuevamente, noticia mundial. Su mediación entre Uribe y las FARC para facilitar la liberación de prisioneros que retienen las FARC y el gobierno colombiano es una fuerte esperanza para los familiares de los encarcelados por la guerrilla bolivariana y por las fuerzas del Estado que dirige el presidente Uribe. Para dejar clara su intención, Chávez aseguró, en su programa dominical Aló, Presidente, que "si tuviera que ir a las pailas del quinto infierno para tratar de lograr en Colombia el acuerdo humanitario, estoy dispuesto".

Pero, pese al respaldo que otros jefes de Estado y buena parte de la opinión pública mundial han ofrecido a la gestión de Chávez (Sarkozy, Morales, Lula, Correa, entre otros), el primer paso que se debe dar para entender el nuevo tablero de ajedrez que involucra al presidente de Venezuela es distinguir entre "canje de prisioneros" y "paz". Horas después que Chávez anunciara al mundo su gesto de buena voluntad, el Ejército colombiano bombardeó un campamento de las FARC localizado en las cercanías del río Guaviare, a unos 500 kilómetros de Bogotá, informando que había dado muerte a 14 combatientes de las FARC, entre quienes se encontraría su comandante, Tomás Medina Caracas ("Acacio"), algo no confirmado por la guerrilla. Por su parte, los frentes 21 y 50 de las FARC atacaron al Batallón de Alta Montaña Número 5, en Pijao, a unos 180 kilómetros de Bogotá. El comandante del Ejército, Mario Montoya, reportó 11 soldados muertos y varios desaparecidos.

Como telón de fondo de la guerra colombiana, los medios de comunicación reportaban la actuación de la Cruz Roja Internacional para tratar de entregar a sus familiares los cuerpos de 11 diputados colombianos muertos en una confusa acción militar, donde se habrían enfrentado miembros de las FARC y tropas de asalto de Uribe. El Comando Conjunto de Occidente de las FARC señaló que los responsables de la tragedia eran "las fuerzas militares, paramilitares y militares sin identificación visible (¿) propiciadas por el Estado al obstaculizar la concreción de un acuerdo humanitario".

La revista colombiana Semana definió la sucesión de choques entre el Ejército y las FARC como "trozos que demuestran cómo ambas partes vienen atacándose con más fuerza en los últimos días".

Al afirmar que estaba dispuesto a instalarse en el infierno para cumplir con su misión, Chávez habló con propiedad.

La paz de la victoria

Uribe llegó al poder con el propósito de vencer militarmente a las FARC para obligarlas a negociar en condiciones desventajosas. Paralelamente planteó el plan de "Seguridad Democrática", en el marco de la aplicación del Plan Colombia, orientado por el Comando Sur de Estados Unidos. El Plan Colombia (combate contra la guerrilla y el narcotráfico) fue diseñado originalmente para operar entre el año 2000 y el 2005, cuando se esperaba que su fin -la aniquilación de las FARC- estuviera realizado. Hacia los años 2003-2004 se lanzó el Plan Patriota. El general James Hill, jefe del Comando Sur, había sostenido que la única manera de vencer a las FARC y a lo que llamó "amenazas emergentes" (Hugo Chávez y Evo Morales) era "andinizar" (llevar a toda la región andina) la guerra, para lo cual el énfasis debía darse sobre el aspecto militar (Plan Patriota).

Las tesis de Hill fueron rechazadas por el Congreso de su país. Discretamente fue pasado a retiro. Desde el 2004 hasta el 2007 el Comando Sur perdió, en la práctica, con el ascenso de Morales al poder, la operatividad de la base del Chapare (Bolivia) y debe retirarse en el año 2009 de la base de Manta (Frontera Norte de Ecuador), la más importante para apuntalar el Plan Colombia-Patriota.

El Plan Colombia-Patriota topó, también, con el rechazo frontal de Bolivia (Evo Morales) y de Ecuador (Rafael Correa). Chávez y Lula se habían opuesto desde un principio a respaldarlo. En otras palabras, la "guerra andina" que proponía Hill contra las FARC y contra el eje Chávez-Morales, definida con elegancia por el Departamento de Estado como "cerco" contra la revolución bolivariana (teoría del cerco) se convirtió en un bumerán. Ahora en la región andina los "cercados" son Uribe y el Comando Sur.

Uribe sabe que con las FARC no hay negociación posible en los términos planteados cuando arrancó el Plan Colombia. Las FARC se han preparado para una guerra de largo alcance que ya tiene, de acuerdo a algunos historiadores, casi 60 años (asesinato de Gaitán), o más de cuatro décadas (fundación de las FARC), y que ha dejado regados, en el campo y en la ciudad, decenas de miles de muertos y heridos.

Si Chávez se convierte en el pacificador de Colombia, un buen guerrero será.

CAN, Golfo y después...

Pero Chávez no da puntada sin hilo. Mientras aparece como el único mediador posible entre Marulanda y Uribe, le tiende un guante de seda llanera al jefe de Nariño: reflotar el delicado tema de la delimitación territorial con Colombia y volver a la CAN, dejando a Lula deshojar la margarita en el Mercosur. El primero de los puntos ha tomado por sorpresa a la dirigencia del Estado colombiano, que trata de ver qué sorpresa esconde la propuesta de Chávez. El segundo es el verdadero ultimátum para Brasil, que ya quedó elegantemente vestido para un frustrado matrimonio en la inauguración de la refinería de Pernambuco.

La realidad es una sola. Chávez ha retornado desde el Sur -donde queda en disputa la estratégica Bolivia- hacia la zona andina. Lo ha hecho con gestos de paz, aunque sabe que pronto puede estar en el infierno.







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