Colombiano pudiera revelar corrupta trama venezolana

Por Venezuela Real - 9 de Septiembre, 2007, 13:49, Categoría: Corrupción

GERARDO REYES
El Nuevo Herald
09 de septiembre de 2007

EL MEDICO colombiano Farid Feris Domínguez, deportado por Venezuela a Colombia. Conocedor de la corrupción de altos militares y funcionarios venezolanos, pudiera tener importante información de seguridad nacional para Estados Unidos.

Un médico colombiano acusado de narcotráfico que alega haber conocido de primera mano la corrupción de militares y altos funcionarios de Venezuela, está en conversaciones preliminares con el gobierno de Estados Unidos para entregar información sobre asuntos de ''seguridad nacional'', reveló su abogado en Miami, Alan Soven.

''Son temas de seguridad nacional que estoy hablando con el Departamento de Justicia y en los que están interesados otras dependencias federales'', explicó Soven a El Nuevo Herald.

Soven asumió la defensa en julio pasado de Farid Feris Domínguez, quien se encuentra en Colombia en espera de su extradición para afrontar cargos de narcotráfico en una corte federal de Washington.

Por el sigilo que requiere el caso, el abogado se abstuvo de ser más específico. Sin embargo, El Nuevo Herald obtuvo, de una fuente independiente del abogado, una declaración extrajudicial rendida por su cliente en Colombia y una entrevista personal con el narcotráficante, que arrojarían luces sobre los temas de conversación con Estados Unidos.

Domínguez aseguró en su declaración ante el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), que se enteró de la existencia de una fábrica de tractores en Puerto Ordaz, Venezuela, que no es más que una fachada de una planta productora de explosivos.

La única fábrica de tractores que funciona en esa ciudad del suroriente de Venezuela está operada por una compañía venezolano-iraní. Se trata de la Planta de Fabricación y Ensamblaje de Tractores e Implementos Agrícolas Bolívar manejada conjuntamente por Irán Tractor Manufacturing y la oficial Corporación de Guayana.

Domínguez, de 43 años, sostuvo a El Nuevo Herald que en algunas de las conversaciones con sus amigos militares, escuchó expresiones de preocupación de algunos de ellos por la existencia de proyectos de extracción de uranio del gobierno venezolano en cooperación con Irán y China.

De acuerdo con Domínguez, altos funcionarios de la Oficina Nacional de Identificación y Extranjería de Venezuela (ONIDEX), están involucrados en la venta masiva de pasaportes a ciudadanos chinos para que logren ingresar a Estados Unidos.

En otro documento cuyo contenido Domínguez dictó a su esposa desde la prisión para ser enviado al Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Venezuela, afirmó:

`Son muchas las cosas que conozco de todos estos militares que son la mano derecha del señor Presidente. . . porque en Venezuela todo se puede, todo tiene un valor, es muy alto el grado de corrupción, todo es permitido pero siempre y cuando uno pague por lo que uno necesita y creánme que no soy el único en estas circunstancias''.


Durante los tres años que vivió en Venezuela como fugitivo de la justicia colombiana y estadounidense, Domínguez creó dos empresas (pertenecientes a un holding llamado Graveuca) que utilizó para participar en una licitación de construcción de viviendas populares del gobierno venezolano.

Gracias a su amistad con una importante líder chavista, dijo, se ganó un contrato de $2 millones, de los cuales tuvo que pagar un porcentaje a ella y otros intermediarios.


Domínguez dijo a El Nuevo Herald que quedó impresionado por las conexiones con altos funcionarios venezolanos de Alex del Nogal, un acaudalado empresario de ese país condenado por la explosión de bombas en 1993 en Caracas que tenían como objetivo desestabilizar el mercado bursátil.

De acuerdo con versiones no confirmadas de los medios de Venezuela, Del Nogal recibió el perdón del presidente Hugo Chávez.

Tras los señalamientos que Domínguez hizo en una entrevista publicada por El Nuevo Herald en junio de este año, el gobierno de Venezuela separó de su cargo al zar antidrogas Luis Correa Fernández y retiró al general de la Guardia Nacional, Jesús Armando Rodríguez Figuera, ambos mencionados por Domínguez como auxiliadores de sus actividades de narcotráfico.

Domínguez también señaló a Hugo Cabezas, entonces director de la ONIDEX, y a Jesús Itriago, jefe de la Dirección Nacional Antidrogas del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas de Venezuela (CICPC).

``Mal pudiésemos nosotros compartir o haber compartido con Feris, cuando Cabezas, Marcos Chávez y mi persona fuimos quienes de una u otra forma hicimos laslabores de inteligencia y la captura de ese señor'', afirmó Correa al conocer las denuncias.


Domínguez, quien dijo que pagó sobornos para obtener una cédula de identidad y pasaporte diplomático falsos de Venezuela bajo el nombre de Víctor Manuel Contreras Tapias, fue deportado por el gobierno de Chávez a Colombia en septiembre del 2006. En el pasaporte diplomático, cuya copia conoció El Nuevo Herald, Domínguez figuraba como asesor del ministro de Finanzas.

Indignado por lo que consideró una traición de sus amigos militares y altos funcionarios venezolanos que no intercedieron para evitar su deportación y algunos de los cuales presuntamente se quedaron con su casa en Caracas, sus carros y otras pertenencias valiosas, el narcotraficante decidió denunciar la situación de corrupción que se vive en Venezuela.

''En Venezuela [Domínguez] trabajaba como coordinador de rutas aéreas a los países de Centro América y hacia México'', afirma el acta de su declaración ante el DAS. ``Quienes tienen el control de los estupefacientes que salen de Venezuela son militares venezolanos y quienes compran dicha mercancía son los carteles mexicanos denominados Los Z y el Cartel de Guadalajara''.

Al referirse a un avión DC-9 incautado en México con 5,600 kilos de cocaína en abril del 2006, Domínguez aseguró que la droga pertenecía a un narcotraficante de Medellín, conocido con el alias de Chorizo, así como al Clan de los Generales, ``que está integrado al parecer por algunos oficiales de la fuerza pública de Venezuela''.

'La incautación se dio debido a que no habían `arreglado bien' al personal del aeropuerto [de México]'', aseguró Domínguez.

También mencionó a un funcionario de inmigración de Venezuela de apellido Delgado y a un inspector del aeropuerto de Maiquetía, Venezuela, de apellido Casas que ``facilitan la salida de aviones cargados con sustancias estupefacientes''.

La entrevista de El Nuevo Herald con Domínguez se realizó en la prisión de Cómbita, Departamento de Boyacá, donde espera la extradición a Estados Unidos por cargos de narcotráfico formulados en el 2004 en Washington, D.C.

El entonces director del DAS, Andrés Peñate, reconoció la existencia de la declaración ante ese organismo y parte de su valor probatorio.

''Que en esa información hay cosas ciertas, no me cabe la menor duda, pero separar el oro de le escoria de esa información es el procedimiento propio de la investigación'', afirmó Peñate al referirse a la pesquisa que adelanta la Fiscalía General de Colombia.

En Estados Unidos la acusación contra Domínguez está a cargo del fiscal del Departamento de Justicia, Patrick Hearn, quien logró el año pasado la condena a 29 años de prisión de un ex congresista salvadoreño acusado de narcotráfico también en Washington, D.C.

Soven, abogado de Domínguez, señaló que el hecho de que el caso de su cliente esté en poder de un fiscal de la capital norteamericana, muestra el interés del gobierno en el acusado.

Las conversaciones sobre los posibles temas de ''seguridad nacional'' han desplazado el análisis de los cargos de narcotráfico, agregó el abogado.

Haern no respondió un correo electrónico enviado por El Nuevo Herald indagando sobre el tema.

De acuerdo con Domínguez, la cocaína ingresa a Venezuela vía terreste a través de la frontera y es acopiada en un sector denominado Quisiro, del Estado Falcón. Por vía área ingresa desde los departamentos de Norte de Santander y Santander del Sur de Colombia.

Desde Venezuela es despachada a Europa o México y Centroamérica, pues los militares venezolanos ``no quieren problemas con los gringos''.

Para la llegada de las aeronaves con drogas a Honduras ''tienen unos contactos en la Fuerza Aérea para que los dejen aterrizar sin inconvenientes'' en pistas de las islas de Guanaja, Tercera y Roatán.

A juzgar por una nota escrita al final de la declaración de Domínguez en el DAS, muchos aspectos de su testimonio no fueron cubiertos por falta de tiempo.

''La entrevista no logró realizarse en su totalidad debido a los horarios del DAS y a la cantidad de información'', dice la nota, ``por tal motivo se están realizando las coordinaciones pertinentes con el propósito de continuar con la entrevista y recopilar la información de detalle como ubicación de rutas, matrículas de avionetas, contactos internacionales, etc.''







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