Posición de los Autonomistas frente a la Reforma

Por Venezuela Real - 10 de Septiembre, 2007, 13:22, Categoría: REFORMA CONSTITUCIONAL

Autonomistas
UCV
Septiembre 2007

Los Autonomistas creemos en la transformación del país y en el desarrollo de la Nación en todos sus ámbitos. Somos revolucionarios, somos la izquierda democrática universitaria. Estamos convencidos de la necesidad de reconstruir los fundamentos de la estructura política, social y cultural venezolana. Es tan subjetivista, reaccionario y anacrónico el pretender "volver atrás", fijar la mirada en el modelo "cuartorepublicano" de país, como el pretender autocráticamente modificar dichos fundamentos con el propósito "gatopardiano" de que no cambien. Concebimos la transformación de Venezuela como el resultado de la profundización de la democracia plena, de la erradicación de la pobreza, de la tolerancia política e ideológica, de la diversidad de criterios responsables, de la justicia y de la paz sociales, de la prosperidad sobre la base del trabajo productivo y digno, de la educación integral –y no de la simple instrucción-, y del cada vez mayor incremento de la calidad de vida de la ciudadanía. Rechazamos las ideas y prácticas de la obediencia ciega u obediencia debida, característica de todo régimen militarista, de la intolerancia, de la igualación de la sociedad "por abajo", de la instrucción al servicio de una tiranía, del trabajo improductivo y rentista o de la dádiva, del empobrecimiento espiritual y material de la población. Creemos en la Autonomía de los ciudadanos y de las ciudadanas para pensar libremente y actuar en consecuencia, para generar cambios y mejoras sociales e individuales. En tal sentido, rechazamos el modelo estatista, impuesto "desde arriba" a la sociedad. Pero del mismo modo, rechazamos los criterios privatistas y positivistas que conciben a la sociedad como una multitud de individuos particulares, aislados, y con intereses absolutamente ajenos entre sí, que enaltece el espíritu de la competencia desleal y del propio interés por encima de "los demás", es decir, como miembros de una salvaje lucha de "todos contra todos", como expresión correlativa de la "barbarie retornada", tal y como objetivamente hoy se puede constatar. Es inevitable: los extremos se tocan.

Rechazamos, pues, la sociedad del atropello, de la violencia y la corrupción sin más y de la imposición de criterios unívocos, inmarcesibles, uniformes, maniqueos, rígidos y divisionistas, tanto por parte de las cúpulas gubernamentales como por parte de los partidarios de una sociedad que sólo existe en la cabeza de quienes se niegan caprichosamente a cambiar, e incluso a vivir en el tiempo presente. Son los nostálgicos del ayer, son los que están convencidos de poder enfrentar los insultos a la inteligencia contenidos en los primitivismos del "socialismo del siglo XXI" de Dieterich, citando las cursilerías de  Paulo Coelho. Son, pues, los momificadores virtuales, los enterradores de oficio, los fariseos del presente. A ellos, y a modo de reflexión, les obsequiamos la siguiente frase del filósofo inglés John  Locke: Sólo los estúpidos no cambian de opinión. Es suficiente: ¡Hay que dejar que los muertos entierren a sus muertos!

Es la hora del cambio y del rencuentro. Es necesario propiciar el reconocimiento recíproco de lo público y de lo privado, de lo general y de lo particular, de la sociedad política y de la sociedad civil venezolanas. Es tiempo de generar las condiciones para el respeto y el diálogo, no para el dominio y la violencia de una esfera sobre la otra. Es ineludible, por ende, promover las condiciones necesarias para la creación de un Estado orgánico, civil, en el que el individuo privado y el ciudadano público se reconozcan como interdependientes, porque son idénticos, en el que lo general y lo particular se ajusten en la singularidad. Por eso mismo, comprendemos al Estado como el reino de la civilidad, es decir, como un Estado ético, no como una maquinaria de dominio y coerción.

Nos oponemos a la "reforma" constitucional chavecista, en primer lugar, porque no lo es, y, en segundo lugar, porque lejos de impulsar una transformación real, un efectivo proceso revolucionario que redunde en beneficio de todos los venezolanos, que genere un clima de consenso y reunificación, la llamada "reforma" promueve el dominio de un déspota militarista sobre el resto de la sociedad, de cuyo "control" absolutista dependerá la geografía del territorio nacional, las finanzas públicas, la administración de las armas, el modo de ser y de pensar: un "gendarme necesario" que pretende perpetuarse en el poder, y que no sólo manejará a su antojo la sociedad política  –como hasta ahora lo ha venido haciendo-, sino también la sociedad civil, es decir, "vigilará y castigará" al Estado en su conjunto. De ser aprobada la "reforma", reeditaremos la doctrina del "cesarismo democrático", perderemos la posibilidad de disentir, pondremos fin a la diversidad, pasaremos a ser de autónomos a autómatas, a la disposición de un "gran hermano", de un "padrecito", quien todo lo sabe y todo lo puede, y quien ejercerá –a la manera de los antiguos sátrapas orientales- los hilos de nuestras vidas.

La "reforma" chavecista tiene el propósito de profundizar la autonomización de la fuerza militar para aniquilar cualquier vestigio que pudiese todavía quedar del control del poder civil sobre ella, y de esa forma favorecer la expansión militarista sobre la sociedad civil, proceso cuya clave radica en el concepto de la fusión cívico militar, propio de la nueva nomenklatura gobernante, y que se expresa en batallones, milicias y reservas obedientes y disciplinadamente rojorojitos. En fin, de aprobar la supuesta "reforma" le estaremos poniendo fin a la libertad en su más plena concepción.

Es el momento de la participación activa y consciente.

Consideramos que es el momento de participar, de expresar nuestro más contundente rechazo a la "reforma", de acudir masivamente al evento referendario para votar por el más rotundo No, en bloque –ya que la Asamblea Nacional y el CNE obsecuentes niegan la votación por partes, cierran el juego democrático por ordenes del autócrata -.  Negarse a participar, caer en el chantaje según el cual "es inútil", que "perderemos el voto", que "nos volverán a hacer trampa", que "nos pueden descubrir", etc., sólo tendrá como consecuencia que perdamos nuevamente la posibilidad que tenemos para reivindicar nuestro sentido de la dignidad, de ganarnos el respeto que nos merecemos como hombres y mujeres, es decir, de demostrar que somos gente pensante y que estamos en capacidad de escoger la manera como queremos vivir y de qué manera aspiramos ser gobernados. Hoy día la mayoría de los venezolanos, incluyendo a partidarios del proceso chavecista, adversa la pretensión del ejercicio absoluto y a perpetuidad de la Presidencia de la República.    

Esta "reforma" no lo es. Ella, en realidad, contiene elementos que afectarán sensiblemente nuestro futuro. Esta "revolución" tampoco lo es, porque es la más brutal manifestación del criterio reaccionario, militarista y despótico de concebir el poder. No hay revolución sin libertad y el actual régimen es la negación misma de la libertad.
     
Los Autonomistas hacemos un llamado para que todos participemos, para que vayamos sin miedo a las urnas, a enterrar al despotismo, a no creer que la salida consista en no participar, porque en buena medida, precisamente, a consecuencia de la torpeza abstencionista hemos llegado a este desgarrador momento. Creemos que por primera vez, en estos largos nueve años, estamos en condiciones de derrotar los empeños del militarismo, dirigidos a acabar con la libertad. El régimen lo sabe, y de ahí sus recientes pugnas internas.

La Universidad Autónoma es inconcebible dentro de un régimen de pensamiento único .

La promoción e imposición del pensamiento único es la esencia de la "reforma" chavecista. La Universidad es inconcebible dentro de un régimen de pensamiento único, por ello desde ya Autonomistas llama al rechazo de la mencionada "reforma" como elemento fundamental de la lucha por la defensa de la Autonomía Universitaria , de la permanencia de la Universidad Autónoma y Transformadora, de la Universidad como conciencia crítica dentro del Estado Democrático, de la Universidad que se transforma permanentemente pero que ahora –como nunca antes – debe reivindicar su condición de institución del Estado Democrático, a la cual la nueva nomenklatura gobernante insiste en excluir de los procesos de formulación, ejecución, seguimiento, evaluación y cambios de las políticas nacionales. La Universidad venezolana debe transformarse en función de una verdadera revolución democrática que impulse políticas y programas para la verdadera erradicación de la pobreza en que todavía se halla sumida la inmensa mayoría de la población venezolana.

Frente a este intento de aplastarnos, ha llegado la hora definitiva de levantarnos,   haciendo nuestra las palabras de las Escrituras:

Los pies de tus enterradores ya están ante tu puerta.

Por Autonomistas
José Rafael Herrera. Coordinador General. Profesor Asociado. UCV.

Rómulo Orta C. Representante Profesoral Principal ante el Consejo Universitario. Secretario de Asuntos Gremiales y Académicos de la Asociación de Profesores de la UCV. Profesor Asociado. UCV.
Autonomistas






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