Argentina: otra vez "De eso no se habla"

Por Venezuela Real - 22 de Septiembre, 2007, 14:40, Categoría: Cultura e Ideas

Pablo Broder
Gentiuno.com
22 de septiembre de 2007

Pocas veces en la historia argentina, el análisis de la situación político-económico-social, podría dar lugar a conclusiones tan disímiles y encontradas, como la época actual.

Quizás un período que podría haber padecido similares distorsiones, pudo haber sido el de la convertibilidad, donde, mientras se incubaba una crisis de proporciones, tal como se concretó años más tarde, aquellos que medraban con el sistema, transmitían la imagen de una argentina paradisíaca, sin temores ni riesgos en el horizonte.

Y esto es así, incluso para la visión de grandes operadores económicos. La primera lectura de las cifras macroeconómicas respecto a crecimiento, inflación, tipo de cambio, superavit fiscal y comercial, nivel de reservas, crecimiento de actividad industrial, etc dan lugar a análisis optimistas.

No obstante, es conveniente formular algunas consideraciones: una primera y fundamental, es que hay que tener cuidado con las estadísticas. Especialmente en manos de políticos (y también de economistas). Con ellas se puede expresar una cosa, y también todo lo contrario... Según cómo se las utilice. Por ejemplo, las exportaciones del país aumentaron un 10% aprox. Pero fundamentalmente por efecto precio, y en casos con descenso de cantidades.

La actividad industrial creció empujada por la construcción y el sector automotor. Este último produjo en el año 2006 aproximadamente 432.000 unidades, un 35% mas que en el 2005. No obstante cómo compara con años anteriores? En este sentido hay que analizar el % de materiales nacionales que cada unidad incorpora. Antes del arribo del menemismo, los vehículos integraban más del 90% de producción local. Hoy ese porcentaje oscila, según los casos, entre el 50/60% dada la complementariedad de las terminales internaciones ubicadas en los distintos países.

O sea que si se asumiera, a título de ejemplo, un % de materiales nacionales de 60%, la producción del 2006 equivaldría a 250.000 unidades de los anos 80.

Por su parte, la descripción tan optimista en los aspectos cuantitativos, coexiste con la persistencia de una muy alta desocupación (que sumada a la subocupación afecta a casi la cuarta parte de la población económicamente activa), elevada participación del empleo no registrado, y regresividad distributiva no resuelta. Si bien es cierto que los guarismos del 2007 son positivos: este clima ¿es equivalente para las empresas, para el país en su conjunto, o para sus mayorías? ¿su continuidad está exenta de riesgos hacia adelante? Cabe a este respecto reflexionar en dos niveles: a) en el de la posible sustentabilidad de esta tendencia; y b) en relación a los aspectos cualitativos de la vida institucional argentina.

La sustentabilidad del crecimiento

En cuanto al primer punto, para convertir el largo proceso de reactivación económica experimentado en la Argentina, desde el año 2002, en un camino de desarrollo sustentable y duradero, es necesario concretar un proceso inversor muy enérgico, especialmente en el área de la infraestructura, que, es sabido tiene como condicionantes fundamentales, el clima de seguridad jurídica, perspectivas ciertas de rentabilidad, y estabilidad en los marcos jurídicos y legislativos que normen la actividad empresaria a desarrollar en el mediano plazo.
La inversión extranjera directa aún no se ha hecho presente con fuerza en el país: en 2006, la Argentina captó 4800 millones de dólares, frente a 8.000 millones de Chile y casi 19.000 millones de Brasil y México. A su vez la Argentina vio reducido el caudal de inversión externa respecto al 2005, mientras Chile lo incrementó en 16%, Brasil en 25% e India en un 44%. Si los inversores son reticentes es porque perciben riesgos . No por casualidad la Argentina se ubicó en el puesto 101 en el último ranking del Banco Mundial que mide el clima internacional para hacer negocios.

La inversión bruta interna fija ascendió sostenidamente desde el 11% del PBI en el peor momento de la crisis de 2002 a casi el 22% en 2006, pero analizando su composición en los últimos años, se observa que en la misma más del 60% corresponde a la construcción y 36% a bienes de capital. Si bien modesto, este 36% podría ser un indicador de un proceso de reequipamiento industrial significativo. Pero aproximadamente la mitad del guarismo corresponde a ¡telefonía celular! que obviamente no constituye el determinante del proceso industrializador nacional.

Ecos de la convertibilidad

Se rememoraba en párrafos anteriores los tiempos del plan de convertibilidad, donde a mérito de mantener el tipo de cambio, se pagaron ingentes costos. En esos años, señalábamos que el objetivo del plan consistía en durar, aguantar hasta la culminación de los procesos electorales, no importando las consecuencias, no importando el después. Así se fue incubando la crisis. En la actualidad, la sustentabilidad, la continuidad en el tiempo del proceso de reactivación económica, se encuentra frente a un trípode de luces de alerta, conformado por el clima de escasa seguridad jurídica – que desalienta la inversión – inflación reprimida y cuellos de botella en la infraestructura productiva, especialmente en el área energética.

Asimismo, el uso discrecional de poder por parte del Poder Ejecutivo para que el objetivo del índice de precios al consumidor se cumpla en el entorno del 10% anual, lo ha movido a adoptar distintas medidas distorsivas del sistema general de precios, como la aplicación de un variado repertorio de subsidios (aumentos disfrazados de precios pagados vía impuestos), como así también suspender abruptamente exportaciones cárnicas, de granos, cuando no medidas heterodoxas para frenar posibles incrementos y la aparición de mercados negros o la desaparición o escasez progresiva de los artículos con precios regulados por el gobierno, hasta disponer la intervención en el otrora reconocido Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, que protagonizó una serie de episodios que demolieron la credibilidad de las cifras estadísticas que proporciona el principal instituto nacional en la materia.

Deterioro institucional

La declamada euforia oficial y la de sus voceros, por los aspectos cuantitativos de la economía local suele hacer perder de vista el deterioro de la calidad de vida institucional en el país, materializada por un proceso de acumulación creciente de poder en manos del Presidente, y del Ejecutivo en general, a despecho de resignación de porciones de autoridad por parte de los restantes poderes.

Acabados ejemplos han sido los procesos de modificación legislativa del Consejo de la Magistratura, los superpoderes presupuestarios, el tratamiento del régimen legislativo posterior de los Decretos de Necesidad y Urgencia, como así también los intentos aún no consumados de modificación de la carta orgánica del Banco Central de la República Argentina., y del reglamento del funcionamiento de la Auditoría General de la Nación.

Hechos violentos

A su vez exhiben su continuidad todo tipo de manifestaciones atentatorias del Estado de Derecho, tales como cortes de rutas, puentes, calles, bloqueos de accesos, liberación por la fuerza de las casillas de cobro de peaje en rutas, hasta el vergonzante espectáculo del bloqueo total o parcial de los puentes que unen Argentina y Uruguay, junto con episodios de violencia en los más distintos ámbitos y circunstancias...

Ausencia de debate

Mientras tanto, la campaña electoral de 2007 se caracteriza, tanto en el oficialismo como en la oposición, por la proliferación de candidaturas a dedo que sustituyen la casi inexistencia de elecciones internas, así como las ya conocidas listas sábana con demasiados desconocidos, sino que se asiste a una campaña, a pocas semanas de la elección presidencial, desprovista de ideas, salvo las retóricas demagógicas también ya tristemente célebres.

Ya en artículos anteriores, habíamos señalado: …Por sobre la bonanza de los altos índices de crecimiento económico, sobrevuelan en el escenario argentino un tríptico de amenazas para las halagüeñas encuestas de popularidad de las autoridades, reiteradamente denunciadas en estas líneas: inseguridad jurídica, cuellos de botella en infraestructura, especialmente energética, provenientes fundamentalmente por la casi nula inversión realizada en los últimos años, e inflación reprimida a los manotazos.

En el primer capítulo, referido a la inseguridad jurídica, junto con la sensación de nula protección para los potenciales inversores, ha recrudecido la agobiante actividad piquetera, muchas veces admitida y hasta con apariencias de ser prohijada por el Gobierno cuando le era funcional,( a excepción de la provincia de Santa Cruz) que genera un ambiente de tensión y crispación a los pacíficos ciudadanos que a cada paso se pueden encontrar con marchas ya sean o no de encapuchados , con palos y garrotes o sin ellos, pero en todos los casos, coartando el inalienable derecho a la circulación pacífica por el territorio del país.

A su vez, la pasividad oficial aparenta haber dado más alas al delito, produciéndose un recrudecimiento de hechos de violencia, sea asaltos, asesinatos o secuestros, que genera un clima de inseguridad pocas veces experimentado.

Los problemas de infraestructura, que fueron previsibles a poco de correlacionar el parque de inversiones del país, en relación con una demanda en crecimiento, eclosionan inevitablemente, pese a los esfuerzos para ocultarlos desplegados por el gobierno.

Y el intento realizado por las autoridades para mantener en caja el índice que mide la inflación, a partir de maniobras de todo tipo por parte de su mosquetero en la Secretaría de Comercio Interior, no logra controlar los miles y miles de productos que han incrementado largamente sus precios más allá del de aquellos medidos por el indicador oficial…

Ese conjunto de amenazas al futuro económico político argentino, merece un muy escaso énfasis, inexplicable, tanto sea en la oposición como en la mayoría de los medios, lo mismo que pareciera que todos los episodios de escasa transparencia en la gestión oficial, para no utilizar la palabra corrupción, formaran parte de un pasado aparentemente lejano, ajeno al quehacer de quienes se postulan para el próximo acto electoral. Y en realidad ocurrieron hace minutos, medido en tiempo histórico.

Si no recuérdese que en su momento la transparencia de la gestión del Gobierno ha sido seriamente cuestionada con los casos de las valijas venezolanas, Skanska, Micelli y Picolotti, Uberti, De Vido, Nilda Garré, sin olvidar el pasado cuestionado de muchos candidatos a intendentes del conurbano bonaerense.

Otro tema ausente en un clima donde después de cada elección hay quejas por posibles irregularidades, es la demora, pese a antiguas promesas oficiales, de implementar el voto electrónico.

Mientras el escrutinio de Córdoba duró 17 horas, y se discute el resultado en Chaco, una elección en Brasil, con una población cinco veces superior a la argentina y con una entramado social más complejo, se resuelve en un par de horas después del cierre de las elecciones. Brasil tiene voto electrónico, como lo tienen muchos países latinoamericanos. Tampoco se habla demasiado del crecimiento de la irresuelta desigualdad social, y del ingente tema de la marginación.

Según la información difundida por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), correspondiente al segundo trimestre de 2007, el 40,4% de los trabajadores asalariados no está protegido por el sistema de seguridad social: son, así, 4,55 millones los empleados que están en negro, si se considera toda la población urbana del país.

Por su parte ¿quién debate seriamente otro problema central del país como es el panorama crítico de la infraestructura energética , a fin de que la ciudadanía pueda tener información clara sobre lo que puede acontecer en la realidad, a poco que los acondicionadores de aire, en los próximos calores estivales, comiencen a funcionar a pleno?

Está claro el porqué el Gobierno desea" que "De todo eso no se hable"
Pero, ¿porqué la oposición no ubica el eje del debate en estos temas concretos y en las ideas para su solución? Lamentablemente quien esto escribe, carece de respuesta.


* Economista argentino. Su último libro:"Dos años en la era K". Editorial Planeta. Buenos Aires. 2005.
Referencias en el texto del diario LA NACION de Buenos Aires:
Junio 27 de 2007. (2) y (6) Julio 12 de 2007. (3) Julio 10 de 2007. (4) Julio 8 de 2007.







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