La Constitución, momia egipcia

Por Venezuela Real - 23 de Septiembre, 2007, 16:13, Categoría: REFORMA CONSTITUCIONAL

SIMÓN ALBERTO CONSALVI
El Nacional
23 de septiembre de 2007

Antes de discutir las reformas del Presidente, sería un buen ejercicio saber qué es respetado por parte del gobierno de la Constitución bolivariana de 1999. Con este sencillo ejercicio podríamos ver si en Venezuela se necesita una Constitución o si, mejor, declinamos en el Presidente de la República todos nuestros derechos como ciudadanos y nos ahorramos tiempo, recursos incontables y ficciones democráticas sin fundamento.

Todo el poder del Estado, capturado por un partido autocrático, ahoga la más discreta discrepancia. A partir de esta premisa deben orientarse los analistas o los representantes de la oposición que concurren al desigual "debate" en gesto democrático, con ánimo de opinar sobre las reformas, y de preservar (sin grandes esperanzas), nuestros legados democráticos y nuestro futuro de nación pluralista y tolerante. Conviene advertir que no se trata de defender privilegios ni de entorpecer avances sociales.

Demasiado pronto la Carta de 1999 fue convertida en momia egipcia. El "libro azul" podría abrirse al azar, antes de que cambie al "libro rojo", color que lo convertirá en el de unos, pero no en el de todos los venezolanos, como deben ser las constituciones. En diciembre tendremos victoriosos y derrotados. A victorias como esa no es digno anotarse.

Ocho años después de haber sido consagrado por la Constitución, artículo 185, el Consejo Federal de Gobierno nunca se instaló. ¿Por qué? Porque era el mecanismo previsto para llevar a cabo la descentralización. Pronto se calibró como un estorbo para el monolitismo bolivariano. Ahora se pretende dar el gran salto atrás: centralizar, reducir a la mínima expresión las gobernaciones, las alcaldías, someter el país a la dependencia absoluta de Miraflores a través de procónsules que serán designados como en los tiempos del general Gómez. O sea, momificar a Ezequiel Zamora, uno de los profetas del "Árbol de las tres raíces" que abogaba, y por eso fue a la guerra, por la validación de las regiones, o sea por la federación. De modo que esta no es una simple reforma, sino una negación absoluta de los postulados democratizadores del "general del Pueblo soberano". En pocas palabras, una impostura, más a tono con la autocracia del Ilustre Americano que con los postulados del Valiente Ciudadano, más Guzmán Blanco que Zamora.

Antes de involucrarnos en el surrealista monólogo de las reformas, convendría intentar este ejercicio, ver qué se viola y qué se respeta de la Constitución vigente para precisar si vale la pena el debate sobre las reformas, o naufragamos en otra fullería retórica. Veamos, por ejemplo, lo que establece sobre los ministros: no pueden hacer política partidista, según la Constitución de papel. Pero en la realidad son agentes del partido oficialista las 24 horas. A los funcionarios públicos se les prohíbe expresamente actuar como agentes de parcialidades políticas, pero han hecho de los ministerios seccionales del partido oficial. ¿Qué consagra la Constitución? Basta leer el artículo 145.

¿Qué dice de los militares? Pues que son apolíticos y, sin embargo, desde generales y almirantes hasta cabos hablan y actúan como agentes del socialismo del siglo XXI. ¿No ha sido, acaso, inútil, lo establecido en la Constitución? Con astucia y alevosía se eliminan estas regulaciones en la reforma propuesta, y al artículo 328 sobre la FAN se le califica de "envenenado" porque fue "copiado de la Constitución de 1961". En su texto se lee: "En el cumplimiento de sus funciones está al servicio exclusivo de la Nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna". La reforma le da luz verde a la politización. A un ejército pretoriano. Somos tan ilusos que nos escandalizamos por la "creación" de las Milicias Populares Bolivarianas. ¿Pero, no están activas, con más de medio millón de reservistas, desde hace alrededor de tres años? Si la del 99 es una momia egipcia, ¿quién mete la mano en el fuego por la Constitución prêt-à-porter de este enigmático 2007, cuando la reelección indefinida será la "conquista" que se defenderá a capa y espada? En 200 años de historia republicana, por primera vez tendremos una Constitución que consagra la presidencia vitalicia. De los dictadores del pasado, sólo Gómez se aferró al poder permanente, pero sus epígonos tuvieron el escrúpulo de respetar las apariencias en sus 7 reformas. En ninguna aparece la ingeniosa frase según la cual el presidente "puede ser reelegido de inmediato para un nuevo periodo". !Misericordia, la gramática también nos traiciona!






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