Lo que está en juego

Por Venezuela Real - 23 de Septiembre, 2007, 19:09, Categoría: Política Internacional

Francisco Olivares
El Universal
23 de septiembre de 2007

La oferta del presidente Chávez de llegar a un acuerdo en las áreas marinas cambia las reglas de negociación global que los expertos venezolanos manejan desde 1990 y los pone en desventaja.

Como por descuido, Hugo Chávez deslizó, al final de su reunión con el presidente Colombiano Alvaro Uribe, el tema de la delimitación de aguas marinas y submarinas entre Venezuela y Colombia: "éste es un tema que debe resolverse ya" dijo Chávez y en la prensa colombiana se expresó que esa declaración: "dejó a venezolanos y colombianos poco menos que perplejos". No era para menos. Un tema que ha sido de alta sensibilidad para los dos países cuyos avances y retrocesos en los últimos ocho años ha transitado un camino subterráneo, en manos de expertos de las comisiones negociadoras. Pero de pronto es puesto de nuevo en las primeras páginas, en medio de una reunión en la que se busca un mecanismo para la liberación por parte de las FARC de secuestrados, para la cual Chávez se propone como negociador.

¿Qué hay detrás de la conducta de Hugo Chávez? Para el analista Alberto Garrido, Chávez ha extendido un guante de seda a Alvaro Uribe: reflotar el delicado tema de la delimitación de las aguas del golfo.

Si se trata de un caramelo ofrecido a Uribe, ¿qué obtendría Hugo Chávez y qué entregaría Venezuela a cambio?

La estrategia geopolítica de Hugo Chávez en el continente ha sido muy clara. Enfrentar las políticas de EEUU en el continente, estableciendo una alianza con gobiernos afines (Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Cuba) a los que ayuda en el plano económico y político.

En contraste, Colombia ha sido un aliado de EEUU y Alvaro Uribe uno de los adversarios más incómodos en el área, para el presidente venezolano. La posibilidad de servir de intermediario en la negociación de los rehenes y lograr resultados produciría beneficios inmediatos a la causa de Chávez. Fortalecería su imagen internacional pero más importante aún entraría en un terreno vedado: Colombia y en especial los territorios dominados por las FARC.

Para las FARC, ello sería recuperar su estatus internacional como fuerza beligerante avalada con una alianza no suscrita pero sí de hecho entre Chávez y las FARC. Ya Chávez pidió que las FARC no sean catalogadas como terroristas, obviando las acciones y los métodos violentos de ésta, reñidos con lo establecido por las Naciones Unidas. La guinda de ese pastel sería la reunión cumbre Chávez-Marulanda en El Caguán, negada hasta ahora por Uribe. También sería una victoria contra EEUU, el Plan Colombia y una ganancia en influencia política de Chávez hacia el interior de Colombia, que fortalecería las bases electorales hacia corrientes de izquierda y populistas que hoy respaldan a Alvaro Uribe.

Lo que está en juego

Un elemento indicativo del guante de seda recogido por Colombia trasciende de la información aparecida en El Tiempo de Bogotá, el 7 de septiembre de 2007, en la que se informa que está "A punto de resolverse el diferendo limítrofe entre Colombia y Venezuela". La información es atribuida a altas fuentes de la comisión negociadora colombiana.

En el reportaje se asegura que: "hoy se han alcanzado preacuerdos sobre métodos de delimitación y trazado de algunas líneas". Más adelante se señala: "Uno de estos sería no utilizar -como deseaban algunos venezolanos- el método de dirección general de la frontera, que significa continuar hacia el mar la línea fronteriza terrestre, pues su aplicación estricta sería injusta para Colombia". También se afirma que hay preacuerdo en la aspiración colombiana de expandir su acceso a las aguas del golfo en las que hoy Venezuela ejerce soberanía.

Sobre esas afirmaciones de supuestos preacuerdos la contraparte venezolana y menos aún Hugo Chávez han hecho referencia.

A juicio del general José Antonio Olavaria, quien fuera presidente de la Comisión Negociadora desde el año 2001 hasta 2005, el sólo hecho de plantear que se resolverá el tema de la delimitación de las aguas en el golfo es un punto en contra para Venezuela y rompe la estrategia que han manejado los negociadores desde 1990 en ese delicado tema.

Negociación global
 

Explica Olavaria que luego de los sucesos del Caldas en tiempos de Lusinchi se congelaron las negociaciones en esa materia. Más tarde, los gobiernos de Virgilio Barco y Carlos Andrés Pérez firmaron un convenio para reanudar las relaciones y para ello se nombra un equipo binacional de Altos Comisionados que hacen un inventario de los distintos temas que afectaban la frontera común y entre estos se incluyeron los aspectos de delimitación de áreas. De allí surgen 10 temas fundamentales y para tratarlos se nombraron dos comisiones: una que atendería los problemas sociales y económicos de la zona fronteriza y la otra los problemas relacionados con las delimitaciones. A esa comisión se le denominó Comisión Negociadora Binacional (Coneg).

La estrategia venezolana fue la de incluir en los temas limítrofes un conjunto de problemas colaterales sobre los que Venezuela tenía prioridad en resolver. Ese principio tenía una razón: Venezuela ejerce soberanía en las aguas del golfo en donde Colombia tiene aspiraciones a que se le reconozcan derechos.

Esa estrategia fue seguida por el general Olavaria durante la presidencia de esa comisión calibrando los aspectos de interés para Colombia y los de interés para Venezuela.

El principio de negociación seguido por Olavaria y el resto de los comisionados era que si se resolvía primero la delimitación del golfo, se perjudicaría la negociación en los cuatro temas restantes. Por lo tanto la negociación tenía que ser global.

Por ejemplo: En el tema de las cuencas hidrográficas compartidas, Venezuela tiene una debilidad ya que estamos aguas abajo y cualquier intervención que haga Colombia en esas cuencas perjudica a Venezuela.

Pero como a Colombia le interesa la libre navegación de los ríos internacionales, como el Meta, el Arauca, el Orinoco o el Catatumbo, para salir al Atlántico, entonces éste es un punto para negociar a favor de Venezuela.

Al que más le interesa que se resuelva el tema de la delimitación de aguas en el golfo es a Colombia porque Venezuela ejerce soberanía sobre las aguas en disputa.

Por esas razones un acuerdo en la delimitación de áreas, debe llevar al mismo tiempo un acuerdo en los otros cuatro puntos en los que, además de la delimitación, están las cuencas hidrográficas, migraciones, ríos internacionales y demarcación y densificación de hitos. En este punto de demarcación, Venezuela ha obtenido logros fundamentales, pero aún quedan 36 en discordia, de interés para ambas naciones. Por tales razones la solución tiene que ser global.

Interés colombiano

La información publicada en El Tiempo, proviene del presidente de la comisión colombiana, Pedro Gómez Barrero, ex embajador de Colombia en Venezuela en los tiempos del incidente de la corbeta colombiana Caldas.

Pedro Gómez integró el grupo de Altos Comisionados designados por Pérez y Barco en la que se descongelan las negociaciones.

A diferencia de Venezuela, el colombiano Pedro Gómez ha presidido la comisión negociadora desde que se formó y con ello Colombia ha garantizado la continuidad de la política colombiana en esa materia.

A diferencia, a partir de 1999 Venezuela ha cambiado dos veces a los integrantes de la comisión y en el 2005 destituyó a su presidente remplazándolo por Pavel Rondón, quien además es embajador en Colombia.





TOME NOTA
de la dirección del
Nuevo Portal Principal

www.venezuelareal.org

Más información ...

Calendario

<<   Septiembre 2007  >>
LMMiJVSD
          1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30

Archivos

Suscríbete

Escribe tu email:

Delivered by FeedBurner

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog