Leyes contra los ciudadanos

Por Venezuela Real - 26 de Septiembre, 2007, 18:03, Categoría: REFORMA CONSTITUCIONAL

Luis Enrique Oberto G
El Universal
26 de septiembre dce 2007

Nadie, use los artilugios que use, puede legítimamente suprimir la libertad

Cualquiera sea el discurso del ponente de una ley, más allá de sus alegatos a la hora de exponer las razones que le llevan a proponer su aprobación, el verdadero propósito de su acción queda plasmado en los textos sancionados y vía las omisiones registradas en la ley. Si va dirigida a fortalecer las posibilidades del ciudadano de vida en libertad y de respeto de su dignidad como persona; y a evitar la imposición de la voluntad de unos pocos sobre el querer de la comunidad o -por lo contrario- a negar el ejercicio de sus derechos naturales y la vigencia de valores fundamentales de la sociedad.

Propósito real

Así, cuando de la reforma de una ley se trata, el propósito real del promotor de su modificación queda expresado no solo por los contenidos del texto sometido a consideración, sino también -y muchas veces en mayor medida- por las frases que se suprimen del texto que se modifica, aun cuando al respecto nada se diga. Por eso, toda propuesta de modificación de una ley debe ser analizada desde esta perspectiva, pensando cómo va a ser interpretada en el futuro cada supresión u omisión observada en el nuevo texto -no cubierta por ninguna norma de la ley- por quienes van a aplicarla.

No escapa a esta consideración, sino que resulta más pertinente que en cualquier otro caso, el llamado a considerar con la atención debida los contenidos de las modificaciones propuestas al texto constitucional, habida cuenta que como han sido redactadas, a través de las explicaciones que se incluyen, las que se suprimen y las que se omiten, se niegan derechos irrenunciables y cambia la organización de la sociedad por otra totalmente contraria a aquella dentro de cuyo marco los ciudadanos -que quieren vivir en una democracia autentica- estiman que puede ser garantizado el respeto a su libertad y a su dignidad.

Suprimir la libertad

Nadie, use los artilugios que use, puede legítimamente suprimir la libertad o algunos de dichos derechos o menoscabar esos valores, y creer que está justificado porque en algún texto legal -formalmente- se le permite hacerlo. Ese acto siempre constituirá un atropello a la dignidad de las personas afectadas por tal decisión, solo sostenible, en cuanto concurran para ello, por los elementos de fuerza o de coacción -francos o velados- que respalden tal proceder.

Por eso, el legislador no puede olvidar que hacer leyes solo para el bien de los ciudadanos y controlar a las otras ramas del Poder Público en concordancia con los fines del Estado son sus dos grandes deberes, que no puede ignorar en ningún tiempo ni circunstancia.






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