JAVIER BIARDEAU: "Si la Asamblea no corrige la reforma, la oposición puede cantar fraude"

Por Venezuela Real - 30 de Septiembre, 2007, 13:27, Categoría: Gente de Chávez

SANDRA BRACHO 
El Nacional
30 de septiembre de 2007

Advierte una restricción de la democracia local, mediante la planificación centralizada
El académico está en desacuerdo con la estrategia personal del Presidente. Lamenta que se esté imponiendo el criterio de una minoría jacobina que cree saber cómo y en cuánto tiempo se hace una revolución. Recordó que la arrogancia de Robespierre generó una revuelta popular 

Javier Biardeau comparte sus reflexiones sobre la revolución desde la Escuela de Sociología de la Universidad Central de Venezuela, de donde egresó con un promedio de notas de 19,06; desde los espacios de opinión de Aporrea y El Nacional, y, en general, desde cualquier lugar donde pueda inquietar el pensamiento crítico sobre la reforma, como un simple ciudadano inscrito en un batallón.

Comienza por resumir su preocupación: "La reforma se debe ajustar a los límites del artículo 342; es decir, no puede alterar principios fundamentales del orden constitucional".

–Usted está alertando sobre lo que varios juristas han denominado un fraude constitucional. –Yo no puedo decir que hay un fraude, porque el fraude es tal cuando se consuma.

–¿En su opinión, la reforma afecta o no principios fundamentales?
–Sí, y en temas esenciales. Al eliminar el Consejo Federal de Gobierno se desnaturaliza el federalismo cooperativo que califica al Estado como federal descentralizado. En la reforma, el Consejo Federal de Gobierno se transforma en Consejo Nacional de Gobierno. El primero es permanente y está regulado por una ley orgánica, mientras que el segundo es dirigido por el presidente, que lo convoca discrecionalmente.

–¿En cuanto a la reelección presidencial?
–El artículo 6 define el Gobierno de la República y el de los estados como alternativo. Si se establece la reelección continua para el Presidente, y no para los gobernadores, se viola el principio de igualdad.

–Carlos Escarrá dice que la alternabilidad es un atributo del Gobierno y no del cargo de presidente de la República.
–Recordémosle a Escarrá que en la reforma se establece que el presidente de la República es jefe del Estado y también jefe de Gobierno.


–¿Qué opina sobre la nueva geometría del poder?
–Se proponen regiones administrativas dirigidas por vicepresidentes designados por el presidente de la República, con lo cual se desconoce la elección popular de los gobernantes estadales y municipales. Hay una restricción de la democracia local.

El Presidente ha creado una Comisión Central de Planificación, aunque la propia Constitución establece que la planificación debe ser democrática, estratégica y descentralizada.

¿Cómo compatibilizan este principio con esta comisión? ¿La comisión va a abrir espacios para las diversas entidades políticos territoriales y, ahora, las instancias de gobierno que emanen del Poder Popular? Va a llegar un momento en que estas dos estructuras de poder van a entrar en conflicto.
–Mediante la deslegitimación del Presidente de la República, por imponer una directriz política errada.

–¿A pesar del mayoritario respaldo popular al Presidente?
–Claro que sí. Chávez es un titular ocasional del poder.

–Hay quienes sostienen que sin Chávez no hay revolución.
–Eso es encadenar la revolución al poder unipersonal.


Confundir la democracia participativa con la democracia plebiscitaria revela que en el chavismo hay una tendencia populista y una incomprensión de la soberanía popular.

Del anteproyecto de reforma surge otra inquietud fundamental, pues se está convirtiendo al Poder Popular en un órgano del Estado.

–El mismo Escarrá ha dicho que no se está creando, sino sólo reconociendo el Poder Popular.
–El Poder Popular no puede ser un órgano administrativo del Estado. Esta confusión se podría resolver mediante la calificación de las nuevas instancias de gobierno como consejos del Poder Popular.

–Chávez pretende ser coordinador de los poderes públicos.
–Cuando tú estás modificando el principio de división y colaboración de poderes, estás modificando una forma de Estado. El único que podría modificar este principio es el poder constituyente.

Yo no canto fraude y confío en que la gente que va a votar en el referéndum tenga la madurez para decidir si acepta o no acepta la modificación de principios fundamentales de la Constitución.

–Si la votación es en conjunto, ¿existe esa posibilidad para el soberano?
–¿Tú crees que una alta abstención en un referéndum constitucional es conveniente?
Ello representaría la mayor prueba del desgaste del apoyo popular al Gobierno.

–El Gobierno ha demostrado extraordinaria capacidad de movilización de sus partidarios en procesos electorales.
–Aquí el problema no es de eficacia política, sino de legitimidad.

–¿Por qué tanta confianza en la Asamblea Nacional?
–Porque cuando tú hablas con cualquier chavista, tiene claro que la reforma sí afecta principios fundamentales de la Constitución. Antes de cantar fraude, vamos a ver cuál es el proyecto que aprueba la Asamblea Nacional. Si la Asamblea no modifica ni un punto ni una coma de la propuesta presidencial, entonces la oposición, a ciencia cierta, puede cantar fraude constitucional.

–¿La oposición nada más?
–No comparto el horizonte personal de la estrategia política del Presidente. Aquí se está adoptando más el voluntarismo político y la visión jacobina, según la cual una minoría se percibe como vanguardia y ética revolucionaria y cree conocer, de antemano, cómo se hace una revolución, cuáles son los tiempos de una revolución.

En verdad, nadie puede adelantar un cronograma de maduración y aprendizaje, a través de los cuales la gente se empodera de la necesidad de cambio, y lo construye. Si no es así, no estamos en la democracia participativa, sino en la democracia plebiscitaria. Si la reforma se da así, a trocha y mocha, vamos a una democracia plebiscitaria y no participativa. Esa es una desviación absolutamente grave.

–¿Cuál es el costo político?
–La deriva populista, cesarista, de lo que llamamos acá socialismo del siglo XXI. Si nosotros nos metemos por ese camino, el de la democracia plebiscitaria, el socialismo aquí va a ser stalinista. Recordemos que Stalin, en el 37, dijo que había promovido la Constitución más democrática del mundo.

–La propuesta presidencial se ha presentado como una primera reforma. Quizá pronto venga una segunda.

–Si una Constitución se reforma y se reforma y no se logra un arreglo institucional más o menos estable, se va a acabar con todo el proceso que se inició con la Constituyente de 1999. La gente no soporta la incertidumbre permanente.

Una cosa es la esperanza popular que se activó en torno a la figura de Chávez, como catalizador del proceso de cambios, y otra cosa es idolatrar a Chávez. Yo no creo en líderes indiscutibles.

Chávez está emborrachado por un anillaje que estimula un mito narcisista.
La simpatía que tiene la gente por Chávez se basa en una esperanza popular, pero también democrática. Cuando la gente sienta que se está vulnerando la democracia como forma de vida, va a haber una reacción, aunque no necesariamente violenta, contra la postura aclamatoria de Chávez.

Yo le doy clases a chamos de 20 años. La mayoría está emocionalmente comprometida con la democracia y en desacuerdo con el tono autoritario. Es como un malestar con el estilo de dirección política que está siguiendo la revolución.

"Si nosotros nos metemos por ese camino, el de la democracia plebiscitaria, el socialismo aquí va a ser stalinista" 

 Ficha personal
Sociólogo profesor universitario aspirante a militante del Psuv
 











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