El fetichismo constitucional

Por Venezuela Real - 3 de Octubre, 2007, 18:17, Categoría: Estado de Derecho

Alberto Arteaga Sánchez
El Universal
03 de octubre de 2007

Es un engaño pregonar que la reforma resolverá los problemas fundamentales de Venezuela

No es extraño a nosotros la absoluta convicción de que las normas o leyes lo resuelven todo, por lo cual junto a una "comisión", lo primero que se nos ocurre es que hay que elaborar una normativa para resolver un problema. Es la concepción mágica de la ley que, una vez elaborada y aprobada, ni se aplica, ni se conoce, ni resuelve el asunto planteado.

No tenemos un verdadero país gracias a la Constitución de l999, que no era mejor ni peor que la Constitución de 1961. La inseguridad, las deficiencias del sistema de salud, el desempleo o el estado de postración de la justicia no se resuelven con la reforma de la Constitución y alegarlo, dejarlo entrever o mencionar que el país avanzará con la reforma es un burdo artificio. Sin duda, ello no significa que no sean importantes las normas para regir la vida social y por ser así deben ser claras, breves y responder a principios fundamentales, en el caso de una Constitución o a exigencias verdaderas y realistas de una comunidad, en el caso de leyes, reglamentos y ordenanzas.

Constituye simplemente un engaño al pueblo, pregonar que la reforma constitucional resolverá problemas fundamentales de Venezuela, aunque lo que es cierto es que establecerá normas, principios o reglas que pueden alterar sustancialmente el sistema democrático.

Dos ejemplos ilustran lo expresado:

La reelección indefinida, contínua o sin límite de tiempo en un sistema presidencialista, sin contrapesos institucionales, sin controles, con la más absoluta concentración del poder político y económico, con el aparato de la propaganda oficial, el clientelismo exacerbado y la capacidad para disponer de dinero y repartirlo a manos llenas, convierte en un mito la alternabilidad en el ejercicio del Gobierno y la democracia se presenta como un parapeto, con el enunciado vacío y falso de que "el pueblo tiene el poder": ¿cuál pueblo?, ¿cuál poder?

Por otra parte, dejando a un lado otros aspectos fundamentales, el tratamiento de la propiedad privada es un asunto crucial. Todo ser humano, aspira a tener algo como propio y disponer de ello es un derecho natural que se expresa desde el momento en que el niño utiliza la expresión "mío" y el adulto trabaja por tener una vivienda y otros bienes que pueda utilizar y disponer, sin que ello niegue la función social de la propiedad.

La regulación de la propiedad debe dejar claro que es un derecho con todos los atributos constitucionales de la fórmula tradicional y el añadido constitucional, en materia de expropiación, de la facultad del Estado para ocupar previamente, durante el proceso judicial, los bienes objeto de expropiación es, simplemente, una puñalada trapera a esta figura, de carácter excepcional y sujeta a precisas limitaciones, con la cual, sin más, en procesos interminables, con una justicia maniatada, el expediente de expropiar, en casos de verdadera y comprobada utilidad pública, fácilmente se convertirá en regla, con una ocupación previa que dejará indefenso al propietario.

En este momento, con los recursos que tiene el Estado, la prioridad no es la reforma constitucional, sino poner manos a la obra para resolver los problemas gravísimos que afectan a toda la sociedad venezolana, siendo el más importante el drama de la inseguridad.






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