El zar de la Cultura

Por Venezuela Real - 3 de Octubre, 2007, 19:54, Categoría: Cultura e Ideas

Carmen Victoria Méndez
TalCual
03 de octubre de 2007

Francisco Sesto es ministro, presidente de la Casa del Artista, arquitecto, poeta, guionista, dibujante y curador de exposiciones. En los 33 entes adscritos a su despacho, nada sale si no lleva impreso "el sello Farruco de la cultura oficial"

Francisco Sesto llega puntual a la cita de todos los lunes. Viste un saco gris, una camisa negra sin corbata, pantalón oscuro y zapatos de trenza negros. En su anular izquierdo destella una alianza matrimonial dorada. Se sienta en la mesa, rodeado de micrófonos, mientras los flashes se encienden y se apagan incesantemente. Les da los buenos días a los periodistas, y sin rodeos, lanza uno a uno los anuncios de su despacho.

Tiene más de un año repitiendo este ritual. En sus encuentros con la prensa suele nombrar nuevos colaboradores, destituye otros, se pelea con los cineastas y con los ateneos, anuncia la creación de nuevos museos la inauguración de una imprenta millonaria, entre otras noticias.

Es una especie de Aló, Presidente de media hora de duración, con impasses con periodistas incluidos.

Sus críticas le han salpicado, por ejemplo, a Ángel Ricardo Gómez –reportero de la fuente de cine en el diario El Universal– a quien le aconsejó que "dejara de escarbar en la basura", por los días en que el cineasta Franco de Peña hizo públicas sus críticas a las políticas del Centro Nacional de Cine y de la Villa del Cine.

En su último careo con la prensa asumió la presidencia de la Casa del Artista. Un título más que se suma a los de ministro de Cultura, jurado de premios internacionales, curador de exposiciones, arquitecto, poeta, guionista de la película La clase –uno de los próximos estrenos de la Villa del Cine–, profesor universitario y columnista del semanario Todos adentro. Y por si fuera poco, también pinta, "pero sólo como hobby", comenta - off the record- uno de sus colaboradores.

GRACIAS A UNA "R"

El quehacer cultural pasa obligatoriamente por las manos de Sesto. Su gestión ha promovido, entre otras cosas, un logotipo único para la treintena de instituciones adscritas a su despacho.

El pictograma indígena, llamado El perro y la rana, es una marca indeleble sobre libros, catálogos y pendones, el "sello Farruco" de la cultura oficial.

Fue precisamente gracias a un logo que comenzó su carrera política, en 1973. Por aquel entonces, Francisco de Asís Sesto Novás (Pontevedra, España, 1943), era un joven militante de La Causa R y le propuso al fundador del partido, Alfredo Maneiro que volteara la "R" en el logotipo del naciente partido.

"Alfredo Maneiro, vino a buscarme para que me incorporara a la redacción de una revista que pensaba sacar (...) Por supuesto que, más que una revista, era un proyecto político que poco a poco fue adquiriendo carácter de partido. Formé parte todo el tiempo de su equipo de dirección nacional. Milité con entusiasmo, entrega y lealtad, tratando de no participar nunca en líos fraccionales, pues soy espiritualmente alérgico al sectarismo. Busqué, asimismo, huirles (sic) a los asientos de primera fila y sacarle el cuerpo a la luz de los reflectores pues no me gustan demasiado" , escribió en la carta pública donde anuncia su separación de Patria Para Todos (PPT) -que él integró junto a otros ex causaerristas hasta el pasado 11 de abril- en aras de la construcción del socialismo.

En esa misiva, Sesto dice que el PPT "se ha equivocado seriamente", respecto al Partido Socialista Unido de Venezuela, como, a su juicio, se equivocaron Andrés Velásquez y su grupo cuando no apoyaron la candidatura de Hugo Chávez, nueve años atrás. Desde entonces, nadie en la escindida organización política ha vuelto a compartir un cafecito con él. "Farruco ha quemado todos sus puentes por culpa de esa bendita revolución", dice un ex condiscípulo de Sesto, de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela.

Este arquitecto no se refiere sólo a antiguos compañeros de partido, pues el ingreso de Sesto al gabinete de Chávez lo separó de colegas, socios y amistades; una tendencia que se venía observando en él desde que comenzó a trabajar en la Alcaldía de Caracas. Allí llegó de la mano de Aristóbulo Istúriz, a mediados de los años 90, y fue director de la Oficina Local de Planeamiento Urbano, director general del despacho del alcalde y director de Gestión Urbana.

También estuvo en Fundapatrimonio y en Fundarte.

"Aristóbulo lo escuchaba mucho", dice una fuente vinculada a La Causa R. "Lo mismo Pablo Medina.

De sus tiempos en este partido puedo decir que no se perfilaba con la prepotencia que se le ve ahora.

Era, por el contrario, muy colaborador. Sin embargo, ya se empezaba a notar en él una cierta tendencia a la adulación, que usaba sobre todo con Andrés Velásquez.

Es su lado flaco. Este año, cuando lo juramentaron por segunda vez, dijo que Chávez era el verdadero ministro de la Cultura. Tiende a ser obsequioso con el poder, pero no por obtener privilegios, sino para demostrar acuerdo".

Otra de sus características es su afán por las reestructuraciones.

"Eso le viene desde la universidad", recuerda uno de sus colegas arquitecto. "Siempre decía: vamos a reorganizarnos. Él metió en eso a  Aristóbulo cuando estaba en la Alcaldía. Ahora hace lo mismo como ministro y a cada rato cambia a los directores de museos".

Nadie niega que es un hombre trabajador.El personal de seguridad del Ministerio de la Cultura da fe de que Sesto es el primer funcionario en llegar, todas las mañanas, a este edificio ubicado en el Foro Libertador. "A las 7:00 de la mañana ya está aquí", dicen. También comentan que es metódico, que nunca se enferma y que es sumamente exigente con sus colaboradores.

"Les pide que sean puntuales en las reuniones de gabinete que hace semanalmente. Y no acepta excusas", cuenta una fuente vinculada a la Plataforma de las Artes de la Imagen y del Espacio.

ANTES Y DESPUÉS DE CHÁVEZ

Como arquitecto, ¿es un buen ministro? El ya citado ex condiscípulo de Sesto recuerda que el también poeta participó en proyectos importantes durante su ejercicio profesional, entre la década de los 80 y mediados de los 90. En su currículo, destacan obras como la Plaza Bicentenario, la Galería de Arte Nacional, la Catedral de Guayana, el Teatro del Oeste y el Centro Administrativo de Tucupita.


"Sesto tiene conciencia de la buena arquitectura, aunque no siempre tenga la capacidad de producirla. Tiene muy buena ideas, pero a veces es un poco descuidado con el diseño", dice el colega del ahora ministro. "Sin embargo, ahora le censuro que la Plaza Bicentenario esté en estado de abandono y él no haga nada desde su posición de poder para recuperarla.

Dejó de dolerle su trabajo como arquitecto".

En la universidad lo recuerdan como un estudiante aplicado y callado, un muchacho gallego que hablaba de política y de poesía, y a quien le gustaba regalar dibujos de su autoría a sus amigos, los cuales hacía en las horas muertas entre una y otra clase. Años más tarde se hizo profesor de la Facultad de Arquitectura, donde enseñó durante 25 años. También participó activamente en la renovación universitaria de 1989. Sin embargo, su gran proyecto político fue La Causa R, donde cultivó una relación sui generis con Maneiro, hasta que murió en 1982.

Luego se lió a Istúriz y a Velásquez, en cuyas campañas electorales participó.

Paralelo a sus actividades partidistas, Sesto escribe desde la década del 60. Le tomó años ver publicada su primera obra, titulada Poemas apócrifos sobre la unidad, editada en 1980.Y no fue sino hasta una década después que volvió a pisar una imprenta. En 1990 publicó Isolda en Santiago de Compostela, y ese mismo año, figuró en el XII premio de novela corta Gabriel Sijé de Orihuela, España, con Una pasión. Cinco años después, él mismo editó una antología de sus poemas desde 1967, y en 1997, sacó el libro de dibujos y poemas Desnudo el tuyo tan hermoso y para nosotros necesario.

Una vez que alcanzó el poder, ocurrió lo obvio: las editoriales le han sonreído. Desde 2002 hasta la fecha ha publicado cuatro libros y una reedición de su primera obra. Entre los nuevos volúmenes se cuentan Fatigas y fulgores, antología personal; y el Estudio de la mirada, la presencia, la belleza, la necesidad, el deseo, la desolación y la resurrección, este último editado por Instituto de Cultura del estado Cojedes.

Mención aparte merece el ensayo ¿Por qué soy chavista?, que fue presentado por el propio Chávez en su programa Aló, Presidente del 27 de octubre de 2002. Este texto fue rebautizado cuatro años después en la Feria Internacional del Libro de Venezuela (Filven). Su más reciente obra es Dibujos con la cabeza en otra parte.

Aunque ninguna de estas publicaciones tiene el sello del Ministerio de la Cultura, Sesto no ha podido eludir las críticas, que apuntan a que ha utilizado su cargo para catapultar sus propias obras.Muestra de ello es su participación en el Festival Mundial de Poesía Venezuela 2004, con la pieza Un pájaro; también es habitual leer sus poemas en el semanario Todos adentro, que su despacho financia a razón de 4,4 millardos de bolívares anuales.

Pero el caso más polémico ha sido el de La clase, una producción de la Villa del Cine, que se estrenará este mes. El guión de la película está basado en una obra de Sesto, quien cuenta la historia de Tita, una joven de origen humilde que quiere superarse a través de la música (cualquier parecido con Maroaes pura coincidencia).

El cineasta Franco de Peña denunció a través de una carta pública que la Villa del Cine accedió a producir La clasesin que este proyecto pasara por los filtros regulares de evaluación y selección que tiene esta institución. La respuesta de Sesto ante esta y otras críticas a la gestión de su despacho en materia cinematográfica fue excluir de sus políticas a las agrupaciones gremiales de cineastas que hacen vida en el país.

Otro tema sensible fue el proyecto de la Villa del Cine, que le fue asignado a un grupo de amigos del ministro. "Sí, es cierto, que los arquitectos que han proyectado (no construido) la Villa del Cine son amigos entrañables, de los cuales me siento orgulloso. He trabajado con ellos en el pasado. Hoy toda relación profesional entre nosotros está en suspenso, pero pudiera reanudarse en un futuro. No lo descarto (...) Sí.Yo les encargué el proyecto arquitectónico de la Villa del Cine ¿Y qué? ¿Cuál es el delito?, aclarando una vez más que los proyectos de arquitectura e ingeniería no se pueden licitar. Lo hice para garantizar la calidad y la rapidez, así como el compromiso con los valores estéticos y culturales de la arquitectura institucional, tantas veces dejados de lado", se defendió Sesto en una carta pública, en marzo de este año.

A pesar de todos los señalamientos, muchos le tienen por honesto. "Tiene una posición que yo llamo moralmente válida", dice su ex compañero de clases. "Farruco no ostenta relojes ni camionetas.

No se ha mudado de su modesta casa de Las Acacias, donde vive con su esposa, ahora que sus tres hijos se han residenciado en España. Su colección de arte es pequeña. Nadie puede decir que esté robando, y aunque sea un comunista capaz de defender a Stalin, eso hay que reconocérselo", concluye.







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